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«Superman: Avistamiento en Kansas» (2003), de J.M. DeMatteis

J.M. DeMatteis –a quien recordarán los seguidores de La Liga de la Justicia Internacional– se aproximó a la mitología de Superman a partir de un elemento substancial de la cultura popular estadounidense: la creencia en los platillos volantes, en la presencia oculta de alienígenas y en las abducciones a medianoche.

Dado que todas esas supersticiones y supercherías están subrayadas en la pizarra de la América profunda, no es mala idea juzgar la autenticidad emocional del Hombre de Acero desde esa perspectiva.

La narración de Avistamiento en Kansas (2003) comienza en una pantalla televisiva donde vemos un fragmento de un programa dedicado a los fenómenos inexplicables. El viejo Herbert Moore, vecino de Smallville, se presenta como testigo de un avistamiento, y ofrece como prueba una película de Super-8, tomada tres décadas atrás.

En ella, un meteoro surca el espacio. Todos sabemos que, en realidad, Moore pudo ver la llegada del artefacto estelar en el que Jor-El salvó a su hijo de la destrucción de Krypton.

Es muy interesante el modo en el que DeMatteis ubica el encuentro entre los Kent y el pequeño Kal-El en las paranoias de los cincuenta y los sesenta. Así, el padre adoptivo de Clark Kent, abrazando al niño extraterrestre, llega a dudar si es necesario avisar al FBI o a la policía. De hecho, la historia de la abducción de otro chiquillo se complementa con este momento de tribulación, dándonos una perspectiva global bastante inquietante.

Construida inteligentemente a base de flashbacks e insertos, la narración fluye sin altibajos, y consigue que Superman deje de ser un estereotipo para convertirse en algo mucho más carnal: un inmigrante del espacio exterior, un forastero en tierra extraña, un nómada de las galaxias, lleno de dudas existenciales, salvado por el amor de los Kent y por su lealtad a los terrestres.

En muchos sentidos, la obra de DeMatteis se vincula a la teleserie Smallville, y quizá por ello, irrite a quienes prefieren la continuidad definida, entre otros, por Mark Waid. A decir verdad, es más fácil relacionar este álbum con Expediente X y con Encuentros en la Tercera Fase (1977), de Steven Spielberg, que con la nueva hornada de tebeos del Hombre de Acero.

Con diferencia, lo más interesante del guión es el modo en el que Jor-El queda caracterizado. Creo que nadie debería tener problemas con ciertas dudas que siembra el guión acerca de sus maniobras experimentales en la Tierra.

En lo que concierne al dibujo, Jamie Tolagson no es un maestro, y opta por componer viñetas de línea clara, muy funcionales, con un trazo de aristas muy marcadas. Por momentos, gracias a este estilo, uno se aleja de la imaginería DC para recordar las páginas de Métal Hurlant.

Sinopsis

Un programa de televisión investiga sobre un objeto volador no identificado que entró en la atmósfera hace alrededor de 30 años, y que cayó en la región de Kansas. Al mismo tiempo, dos personas del entorno cercano la familia Kent, cuentan la historia sobre dos familiares que les fueron arrebatados por extraterrestres. Y si alguien llegara a conectar el OVNI de Kansas con el hijo Jonathan y Martha, podría llegar hasta el mismísimo Superman.

Superman: Avistamiento en Kansas es una historia sobre el miedo a aquello que no conocemos. Una intensa reflexión sobre ese aspecto de Superman que puede inspirar más temor en la población: su origen extraterrestre. Un miedo que, en esta historia, incluso Superman podría llegar a compartir.

Ficha editorial

EDICIÓN ORIGINAL: Superman: The Kansas Sighting núms. 1-2 USA || FECHA PUBLICACIÓN EN ESPAÑA: Julio de 2013 || GUIÓN: J.M. DeMatteis || DIBUJO: Jamie Tolagson || FORMATO: Rústica, 136 págs. A color.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © DC Comics. Cortesía de ECC. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.