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«1602», de Neil Gaiman

Los ocho números de 1602 aparecieron en el mercado estadounidense entre agosto de 2003 y abril de 2004. La primera edición española, comercializada por Panini Cómics, se lanzó en dos tomos de 112 páginas cada uno, entre mayo y agosto de 2005.

Cuatro años después, aquella obra de Neil Gaiman y Andy Kubert salió de nuevo a la venta, y lo hizo en un lujoso volumen cuyo primer y más destacable mérito era la inclusión del guión original, una galería de bocetos y varios artículos monográficos.

Planteada como una serie independiente, 1602 se ambienta en un periodo histórico de lo más sugestivo: el que dominaron Felipe II de España e Isabel I de Inglaterra.

Desde luego, haría falta clarificar algunos tópicos que condicionan el relato de Gaiman, y que parecen sacados de la leyenda negra antiespañola y de las viejas novelas de Rafael Sabatini. Me refiero a la idealización del periodo isabelino, la presentación de Jacobo Estuardo como un intrigante y el empeño en reducir la España de aquel periodo a un puñado de inquisidores adictos al potro de tortura.

En cualquier caso, mirémoslo de esta manera: más vale dar algún brillo al pasado, aunque sea cayendo en el convencionalismo. Sobre todo en un cómic de aventuras. Y además, ¿desde cuando importa la fidelidad histórica en el Universo Marvel? El punto de partida es soberbio, y eso basta para dejar de lado esos detalles negrolegendarios (Tan habituales, por otra parte, en las ficciones británicas).

Como si estuviera dando un nuevo impulso a la serie What if?, Gaiman ubica a varios de los principales personajes de la Casa de las Ideas en la Europa del XVII.

Pese a que los lectores más atentos no tendrán dificultad en averiguar quién es quién, no me resisto a adelantarles varias identidades.

Desde España, el Gran Inquisidor (Magneto) persigue a los nacidobrujos, mutantes con dones que el Santo Oficio achaca al Maligno. Sir Nicholas Furia (Nick Furia), dirige a los espías de la reina Isabel, ayudado por el maestro de botica de Su Majestad, Stephen Extraño (el Doctor Extraño). Entre los mejores empleados de Furia, figuran dos: el joven aprendiz Peter Parquagh (Spider-Man) y Matthew Murdoch, un truhán invidente, de afinadísima inteligencia (Daredevil).

Desde su Selecto Colegio para Hijos de Caballeros, Carlos Javier (Charles Xavier) adiestra a nacidobrujos como Roberto, Scotius, Grey, Werner y McCoy (los X Men), que ya conocen las hazañas de los Cuatro del Fantastick (Los Cuatro Fantásticos), enemigos del otro villano de esta historia, el Conde Otto Von Muerte (el Doctor Muerte).

Toda la trama oscila en torno a un enigmático objeto: el tesoro de los templarios, traído a Jerusalén por los hombres del Norte hace cien años. En la resolución de ese misterio tendrán un papel decisivo una niña mutante, Virginia Dare, que ha cruzado el océano desde la colonia de Roanoke, acompañada de un indio rubio llamado Rojhaz.

Al margen de las referencias y de su consistente base literaria, hay otros aspectos de interés en 1602. Para empezar, el soberbio dibujo de Andy Kubert –una fuerza plástica que se renueva en cada viñeta–, coloreado digitalmente por Richard Isanove.

Las portadas, obra de Scott McKowen, también son memorables y tienen el hechizo especial de los antiguos grabados.

En el mundo inventado por Neil Gaiman, todo es épico y estilizado. Su obra contiene, a partes iguales, el encanto de las viejas películas de espadachines y ese sentimiento íntimo y tenebroso que Gaiman adquirió tras leer Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliffe, Melmoth el errabundo, de Charles Robert Maturin, y otros clásicos de la novela gótica.

De hecho, se nota que la historia de 1602 se le ocurrió tras pasar unos días en Venecia.

En todo caso, es comprensible que una creación tan personal fuera recibida con cierta controversia, tanto por parte de los defensores del canon Marvel como por parte de aquellos que hubieran deseado ver aquí una reedición de Sandman.

Hasta el momento, los lectores disponen de dos secuelas, 1602: Un nuevo mundo (1602: New World, agosto de 2005 – enero de 2006), con guión de Greg Pak y dibujo de Greg Tocchini, y 1602: Los Cuatro Fantastickos (1602: Fantastick Four, noviembre de 2006 – marzo de 2007), escrita por Peter David e ilustrada por Pascal Alixe.

Nota de Neil Gaiman

“Quería escribir un cómic con la misma sensación de ligereza, y de pertenecer a un mundo recién nacido, que había visto en aquellas primeras historias de los cómics Marvel.

Escribir algo que no fuera un pastiche, pero que tanto Stan Lee como Jack Kirby o Steve Ditko hubieran reconocido.

Escribir sobre un Universo Marvel que había nacido, por sus propios motivos, cuatrocientos años antes…”

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.