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«From Hell», de Alan Moore y Eddie Campbell

El caso de Jack el Destripador ha seguido adelante. Trabajosamente. Sin descanso. No tiene sentido cerrarlo, porque la categoría de los sospechosos aún hace girar las ruedas de nuestra imaginación. Es criminología victoriana para el consumo de masas. ¿Quién puede resistirse a ello? Una dieta rica en sangre y sombras que Alan Moore traduce al lenguaje del cómic en From Hell, un clásico de la historieta que ahora llega a nuestras librerías en la edición que podemos considerar definitiva.

Esta es una de esas novelas gráficas cuya aventura editorial es casi tan procelosa como su contenido. From Hell fue editado en forma de serial a partir de 1989 en Taboo, la cabecera estrella de esa iniciativa que Steve Bissette llamó Spiderbaby Grafix. Tras la aparición del número 7 (1992), Moore y el dibujante Eddie Campbell reeditaron y dieron continuidad a la serie, primero bajo los auspicios de Tundra Publishing, y más tarde con el apoyo de Kitchen Sink Press.

En total, From Hell se amplió a lo largo de diez volúmenes, impresos entre 1991 y 1996, a los que se añadió un apéndice, La danza de los cazadores de gaviotas (From Hell: The Dance of the Gull-catchers, 1998), centrado en las figuras de quienes intentaron resolver el misterio de Jack el Destripador por vía periodística, especulativa o puramente novelesca.

Al cabo del tiempo, From Hell adquirió la forma de un grueso volumen, editado en primer término por iniciativa de su dibujante (Eddie Campbell Comics, 1999), y luego incluido en el catálogo americano de Top Shelf Productions y en el británico de Knockabout Comics.

Por decirlo así, From Hell es un recorrido por la Inglaterra victoriana a través de alcantarillas cubiertas de lodo. No en vano, Moore se inspira en una teoría establecida por Stephen Knight y consagrada en el imaginario popular. Dicho con brevedad: los crímenes del Destripador fueron una conspiración para ocultar el nacimiento de un hijo ilegítimo del príncipe Albert Victor, Duque de Clarence, en la que participaron, con distintos cometidos que no revelaré aquí, el médico real Sir William Gull y el amigo del príncipe, el pintor Walter Sickert.

Más allá del recorrido protagonizado por el serial killer victoriano y por sus perseguidores, el inspector Frederick Abberline y el vidente Robert James LeesFrom Hell incluye otra deriva, no por esperada menos emocionante: un relato enigmático que Moore dosifica sin amaneramiento, en el que coinciden los secretos de la masonería, la arquitectura de Nicholas Hawksmoor, el callejero simbólico de Londres y la mística del fin de siglo.

A lo largo de estas páginas, el filo asesino de Jack centellea en la niebla, empuñado por este asesino sin huellas dactilares ni retrato robot.

Por otro lado, los secretos de ese Londres decadente y febril nutren la capacidad fabuladora de Moore, empeñado en convencernos de que este cómic no es una ficción, sino otro capítulo de una historia cuya verosimilitud acaba convirtiéndose en realidad

Hay en From Hell un aire trágico que no excluye momentos de esperanza, y que tampoco prescinde de esa épica noir propia del género policiaco. Por lo demás, el meollo del asunto reside en la sobrecarga de referencias –el Hombre ElefanteOscar WildeWilliam MorrisAleister Crowley… –, un recurso que Moore volvió a emplear, ya sin contención, en La liga de los hombres extraordinarios.

En la abundantísima bibliografía de su autor, esta obra figura en un lugar destacado. Aunque no es fácil situarla en el mismo plano que Watchmen o V de Vendetta, uno siente que From Hell no está exenta de grandeza. Lástima que el dibujante Eddie Campbell no esté a la misma altura que Moore.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © Kitchen Sink Press, Planeta DeAgostini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.