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«Lobezno: El viejo Logan» (2008-2009), de Mark Millar y Steve McNiven

Escrita por Mark Millar e ilustrada por Steve McNiven, esta aventura de Lobezno (Wolverine, vol. 3, nº66-72, agosto de 2008-junio de 2009) es, en muchos sentidos, la clásica historia de ciencia-ficción posapocalíptica. Narrativamente es puro western, puesto al día con un sesgo de fatalismo crepuscular, un ritmo rápido y una trama penetrante y salvaje.

Otros superhéroes de su tiempo no supieron adaptarse al cambio de modas y comenzaron a ir cuesta abajo. En contraste, Logan tiene una actitud tan específica y tan ligada a los momentos de crisis que parecen no afectarle los ciclos generacionales.

Incluso un What If? tan extremo como el que hoy presentamos le sienta como un guante. Así, en El viejo Logan, Millar retrata a un héroe anciano y resignado, que mastica su fracaso en el páramo donde malvive con su familia: su esposa Maureen y sus hijos Jade y Scotty.

Jamás emplea sus garras retráctiles, y cada uno de sus gestos está lleno de amargura y desesperación. Corren malos tiempos, sí, pero ya es demasiado tarde para esquivar los errores. Los demás héroes fueron masacrados o nadan en la hormigonera de la Historia, y ha llovido mucho desde que los supervillanos impusieron su dominio sobre América. Por si sus males fueran pocos, Logan debe dinero a sus terratenientes, los bárbaros nietos de Bruce Banner: unos fibrosos rednecks de piel verde, dueños y señores de lo que antaño fue Sacramento y ahora es Hulkland.

En un momento dado, Lobezno es sincero consigo mismo, y se ve obligado a aceptar la envenenada propuesta de Ojo de Halcón: juntos deben recorrer distancias ilimitadas, llegar a Nueva Babilonia en dos semanas, y entregar allí una misteriosa mercancía que tiene mucho de MacGuffin.

Por el camino –tan vibrante como un gemido de sierra eléctrica–, Logan intenta controlar esa furia que los villanos doblegaron cincuenta años atrás. Pero, como les decía, el odio le invade poco a poco, y la verdad es que no es fácil encerrar para siempre a una bestia. Por esa razón, más allá de su sangriento y frenético desarrollo, el género que mejor le cuadra a este relato es el de balada agonizante.

Con el talento que le ha hecho llegar a donde hoy está, Millar demuestra que, en lo que realmente importa, la edad afecta más bien poco al bruto canadiense. Ser un héroe es algo imperdonable en ese futuro tan feroz, pero solo un tipo experimentado como él se puede plantear la venganza de antiguos y nuevos agravios con la dosis justa de furia.

Por lo demás, el destino sigue pareciendo en la vida de Logan tan poco amigable como el coletazo de un tiburón blanco o el silbido de una guadaña. De hecho, el magnífico guión de Millar, puesto en imágenes por Steve McNiven, parte de una premisa sombría –me refiero al triunfo de Muerte, Kingpin y su tenebrosa compañía–, y luego evoluciona hasta evocar la atmósfera de Unforgiven (Sin perdón), de Clint Eastwood.

Con todo, las referencias de Millar no se limitan al pistolero William Munny. Tras estas viñetas, tampoco es difícil rememorar el subsuelo de Manhattan que recorría “Serpiente” Plisken en 1997: Rescate en Nueva York, o el Wasteland donde el loco Max libraba su batalla en Mad Max 2: El guerrero de la carretera.

Nos hallamos, pues, ante un cómic de primera categoría, impecablemente escrito, muy bien dibujado y repleto de ese tipo de claves pop que siempre hacen disfrutar a los aficionados más veteranos y exigentes.

Sinopsis

Contiene Wolverine vol. 3, 66-72 y Wolverine Old Man Logan Giant-Size USA

Una epopeya apocalíptica protagonizada por Lobezno en el mejor estilo de Mad Max que nos lleva varias décadas hacia el futuro.

Nadie sabe qué ocurrió la noche en que los héroes cayeron: Sólo que todos desaparecieron y el mal ha triunfado desde entonces. En el último medio siglo, nadie ha visto al hombre simplemente conocido como Logan. Pero algo le hará salir de las sombras.

Su amigo Ojo de Halcón necesita recorrer miles de kilómetros para poner su familia a salvo. Lobezno se prepara para el viaje de su vida…

Copyright del texto © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Marvel Comics. Cortesía de Panini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.