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«Lepanto, la batalla decisiva», de Agustín R. Rodríguez González

Ya conocen ustedes mi entusiasmo por la divulgación histórica y mi preocupación por el escaso interés que nuestro pasado despierta entre gran parte de la prensa y los políticos. Pues bien, el libro que nos ocupa brilla especialmente en estos tiempos, en los que hemos pasado, sin solución de continuidad, de un mínimo consenso histórico a la amnesia selectiva.

Elijan cualquier personaje o acontecimiento que nos permitan hacer memoria con cierto orgullo, y sin demasiado esfuerzo, escucharán a un coro negrolegendario predicando justo lo contrario: nuestra inferioridad moral e intelectual. En fin, ya es sabido que en esta época ‒la del tribalismo digital‒ no hay religión más potente que la del rencor y el autoflagelo.

¿Creen que exagero? Hagan la prueba y saquen a relucir en cualquier conversación el tema del que se ocupa este ensayo: la batalla de Lepanto. Ya verán que no faltará quien censure a los que dedican su tiempo a tamañas simplezas ‒¿La historia de España? ¡Por favor!‒, y tampoco quien, desconociendo lo más mínimo del asunto, exhiba un extraño complejo de culpa. Como si España fuese responsable de todos los males del mundo y tuviera bien merecida la colonización cultural anglosajona. Una colonización que ‒todo hay que decirlo‒ tiene aspectos positivos, pero que conlleva el olvido de nuestra propia identidad, cuyo ADN es precisamente la historia.

¿Por dónde empezar? En primer lugar, les aconsejo este libro porque su autor, uno de los mayores expertos en historia naval de nuestro país, siempre garantiza un rigor casi inapelable, datos fehacientes y una habilidad narrativa de primera categría. Si buscásemos un equivalente en el mercado editorial británico, seguramente una obra como esta alcanzaría un impacto colosal. En nuestro ámbito, uno se conforma con que su lectura vaya despertando pasiones individuales, de modo que, en lo que se refiere a amor por la historia, empecemos a parecernos a nuestros amigos ingleses.

Hay otra razón para recomendar este volumen: la relevancia del tema abordado. Estas páginas recogen todos los detalles de esa batalla que, sin exageración, debe figurar entre las más importantes de la historia.

Tras la caída de Constantinopla el 29 de mayo de 1453, los otomanos habían extendido sus dominios por tierra y por mar, ante la insuficiente reacción de una Europa dividida (Tan dividida que llegó a fraguarse una alianza entre turcos y franceses).

En ese contexto, más bien pesimista para el Occidente cristiano, los corsarios norteafricanos se convirtieron una de las principales preocupaciones en el Mediterráneo.

El autor describe, paso a paso, cómo se escenificó ese choque entre los dos grandes imperios: el otomano y el de Carlos I. De hecho, el enfrentamiento entre la Liga Santa y la flota turca adquiere aquí la relevancia geopolítica, cultural y humana que merece, encarnada en personajes tan admirables como Álvaro de Bazán o el propio Cervantes.

Tras una lectura tan provechosa, me quedo con la siguiente reflexión del autor, que pone cada cosa en su lugar: «Los mismos que reprochan que Lepanto no llevara a una expansión cristiana en tierras islámicas ‒escribe‒, seguramente hubieran sido los primeros en criticar ese esfuerzo como propio de un imperialismo tan desmesurado como inútil. Tal vez esa falta de explotación del éxito sea justamente el mayor timbre de gloria de Lepanto como batalla: se trató exclusivamente de una victoria defensiva. Y lo fue contra un enemigo muy capaz de haber acabado o puesto en serios aprietos a la Europa de entonces, que forma parte decisiva, no lo olvidemos, de las raíces de la actual, y de buena parte del resto del mundo».

Sinopsis

¿Qué relación existía entre la Monarquía Española, las repúblicas de Venecia y Génova y los Estados Pontificios? ¿Cómo y porqué se pusieron de acuerdo tras las rivalidades y conflictos anteriores? ¿Era simplemente la otomana una amenaza geopolítica o la posibilidad del fin de la cultura europea? ¿Pretendía el Imperio Otomano adueñarse de todo el Mediterráneo?

La batalla de Lepanto es la fascinante historia de la guerra más decisiva del siglo XVI, cuyas consecuencias han llegado hasta nuestros días. Una batalla que fue mucho más allá de la lucha por el control del Mediterráneo entre algunas potencias católicas y el Imperio Otomano.

El autor vuelve a mostrar su profundo conocimiento de la historia. Describe, de forma clara y amena, la caída de Constantinopla y el evidente declive de los otomanos tras Lepanto, especialmente en el terreno naval, factor entonces determinante por ser el barco el medio de transporte más capaz, eficaz y rápido. Los barcos fueron el instrumento fundamental de la expansión ultramarina europea, lo que convirtió a Lepanto en la batalla determinante que salvó a Europa, y cambió el futuro del mundo entero.

Agustín R. Rodríguez ofrece una descripción general de los personajes clave, los hombres –y alguna mujer– que allí lucharon, sus buques, las armas y tácticas de la guerra naval de la época, así como el desarrollo de las largas y complejas campañas que antecedieron y siguieron a la crucial batalla.

Los escenarios van desde las costas españolas, italianas, del Adriático y del Egeo a las del norte de África y Oriente Medio, sin olvidar los Balcanes, cuya suerte posterior pudo haber sido la de buena parte de Europa, con consecuencias incalculables en la historia de la humanidad.

Agustín R. Rodríguez González es doctor en Historia y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Reconocido especialista en historia naval, ha publicado hasta la fecha 42 libros de los cuales se han editado en este sello Victorias por mar de los españoles (5 ediciones), Otras victorias por mar de los españoles; Drake y la Invencible y La batalla de El Callao.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Colaborador de "La Lectura", revista cultural de "El Mundo". Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Álbum Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.