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«Victorias por mar de los españoles», de Agustín R. Rodríguez González

El amor propio es algo que los historiadores, los intelectuales y los educadores de nuestro país no han cultivado como sería deseable. Para los españoles, entre otras cosas, el ninguneo de nuestros éxitos históricos se ha convertido ya en costumbre. La principal consecuencia de todo ello es una escasísima identificación con lo que viene a ser nuestra comunidad cultural e histórica.

El sentido común ‒como sucede en los países de nuestro entorno‒ señala que el afecto y el orgullo por lo que esa comunidad implica tiene múltiples ventajas, tanto a la hora de convivir y prosperar, como llegado el momento de competir internacionalmente. Sin embargo, ya ven que optamos por lo contrario: el flagelo, la ignorancia y la disolución.

¿Cuál sería el remedio a esta dejadez? Por supuesto, no hablo de vivir en una permanente melancolía, añorando a todas horas la épica del pasado, y tampoco de una tosca exaltación chovinista. Me refiero, simple y llanamente, a la defensa de esa identidad colectiva que uno envidia en los franceses o en los ingleses.

La historia, a nivel popular, debe alcanzar la calidad de mito, en el sentido trascendente de esa palabra. O en su defecto, debiera ser percibida como una base admirable sobre la que construir el futuro. Por supuesto, nadie puede sentirse partícipe de un relato en el que todos los fracasos se escriben con mayúsculas. De ahí que vaya siendo hora de revelar la parte luminosa de esa crónica, como queda de manifiesto en este magnífico libro de Agustín R. Rodríguez González.

En este sentido, Victorias por mar de los españoles no solo es admirable por el rigor y por la fuerza con los que su autor narra y analiza el asunto, sino también por el modo en que construye toda una epopeya marítima. Una colección de gestas que, dicho sea de paso, uno desearía recuperar a través de novelas, películas, cómics y teleseries.

Cada uno de los episodios que desgrana el autor merece por sí solo un libro. Los desembarcos españoles en las costas británicas, entre 1579 y 1601. El fracaso de la flota inglesa que atacó España en 1589. Las derrotas del más conocido de los corsarios británicos, Francis Drake. La lucha contra los corsarios argelinos…. ¿Cómo es posible que hazañas tan apasionantes no puedan competir con ese pesimismo que hoy nos caracteriza?

Podría deducirse de esta lectura que nos falta generosidad para elogiar a nuestros antepasados. Pero como dice el autor, «así somos los españoles, autocríticos hasta la exageración, cuando no simplemente desconocedores de nuestros logros, y unos auténticos papanatas con los de los otros paises».

Mientras llega ese momento en que por fin dejemos de minusvalorar y oscurecer nuestra historia, la obra de Rodríguez González inspira entusiasmo y curiosidad a partes iguales.

Sinopsis

¿Sabías que durante los siglos del XVI al XIX España dominó los mares de forma imbatible? ¿Alguien te había contado que la flota española de galeones y galeras fueron la verdadera fuerza que contuvo los ataques expansionistas de otomanos, franceses e ingleses? ¿Te suenan los nombres de Baskerville, Drake, Oliver van Noort o Hawkins…? ¿Conoces a nuestros héroes capitanes Pantoja y Palomino, Carlos Retamosa o Luis de Córdova… entre muchos? ¿Sabías que la “Invencible” fue realmente invencible o te habías creído la mentira inglesa? ¿Te había contado que la reina inglesa Isabel I patrocinaba la piratería inglesa contra las naves españolas? Victorias por mar de los españoles te lo cuenta todo con la incomparable narrativa de Agustín R. Rodríguez, el mayor experto de nuestra historia naval.

«Una rancia tradición cultural alimentada por algunos historiadores, novelas de corte seudohistoricista y numerosas películas, ha descrito usualmente la historia naval española como una serie continuada de derrotas, cuando no de apocalípticos desastres. Esa es la muy interesada y parcial visión del mundo anglosajón, justamente nuestro proverbial contrincante en los mares, que por razones obvias ha tendido a divulgar sobremanera sus propios logros y a oscurecer los ajenos. Tan hondo ha calado esa lluvia pertinaz que muchos españoles han llegado a creer que la realidad fue esa. Pero esta pregonada versión contrasta fuertemente con el rotundo hecho de que fueron los españoles los que crearon el primer imperio oceánico de la Historia, el más grande conocido hasta entonces, y que fueron capaces de mantenerlo en su poder durante cuatro largos siglos. Lo cierto es que, salvo contadas excepciones, ese imperio se diluyó no porque pasara a manos de potencias extranjeras, como sucedió en otros casos, sino por las legítimas ansias de emancipación y autonomía de sus habitantes.

Para que todo ello fuera posible, los españoles debieron vencer en muchas ocasiones en las luchas por mar, haciendo gala en esas contiendas de coraje, valor y pericia. El autor de este espléndido y revelador libro recoge en sus páginas, con abundante documentación y profusión de detalles, algunas de estas victorias: las más meritorias o señaladas y, asimismo, las menos conocidas.

«…tampoco se entenderían estas victorias sino es como resultado de años de experiencia, dedicación a la Armada, su disciplina militar y el arrojo de los marinos en los combates a los que se enfrentaron, algunos incluso en inferioridad de condiciones» (Del prólogo de don Juan Ozores Massó. Capitán de Fragata. Armada Española).

Agustín R. Rodríguez González es doctor en Historia y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Reconocido especialista en historia naval, ha publicado hasta la fecha 42 libros de los cuales se han editado en este sello Victorias por mar de los españoles (5 ediciones), Otras victorias por mar de los españoles; Drake y la Invencible y La batalla de El Callao.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Colaborador de "La Lectura", revista cultural de "El Mundo". Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Álbum Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.