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«América hispánica. La obra de España en el Nuevo Mundo», de Borja Cardelús

Nos guste o no, la Leyenda Negra prolonga sus efectos a lo largo del tiempo, y lo que es peor, aceptamos su inevitabilidad como si se tratara de un proceso normal.

Seamos claros: hemos perdido algo en el camino, y ese algo es el argumentario que nos permitiría frenar semejante avalancha de estereotipos e invenciones.

A menudo, la mejor manera de verificar esta circunstancia es recurrir a internet. Hagan la prueba. Busquen una publicación internacional ‒preferiblemente, algún diario anglosajón‒ donde se hable sobre la conquista de América o las culturas precolombinas.

No se limiten al cuerpo principal de la noticia. Buceen en los comentarios y así tomarán la temperatura de la cuestión. ¿Es preocupante? Por supuesto. A grandes rasgos, se encontrarán con un reproche casi unánime contra los genocidas españoles, sedientos de oro y poder, bravucones, arcaicos y empeñados en arrasar todo un continente con tal de saciar su codicia.

Esa beligerancia de los internautas coincide con otros gestos similares ‒la decapitación de estatuas, sin ir más lejos‒ que muchas veces son aplaudidos por españoles e hispanoamericanos que desconocen su propia historia y prefieren unirse al bando de los neoinquisidores y los incultos. Algún día tendremos que preguntarnos qué imagen preferimos: ¿la de esos espejos deformantes, cargados siempre de ideología, o la que proyecta la evidencia histórica, con luces y sombras incluidas?

Este libro excepcional está a la altura de ese reto. En lugar de secuenciar horrores infundados o denuncias anacrónicas, su autor, Borja Cardelús, describe con todo lujo de detalles ese punto de encuentro que es la civilización hispánica, prolongada hoy en la extraordinaria riqueza cultural de las Américas, tanto las repúblicas hispanoparlantes como el sur de Estados Unidos, arrebatado a México en 1848.

Si no hubieran llegado los españoles ‒escribe el autor‒, hoy seguirían los diversos pueblos indígenas dominados por dictaduras teocráticas. «Y, según cuál hubiera sido la nación colonizadora, habrían sido esclavizados, extinguidos, alcoholizados o sustituidos por africanos. En lugar de eso llegó a América un país, España, que en líneas generales, y siempre con las consabidas excepciones, no dedicó la tierra al monocultivo (…) ni tampoco extendió la esclavitud». Un país que, al instaurar las Leyes de Indias, protegió a los indígenas, «su libertad, su trabajo retribuido y sus tierras», de forma que hoy viven en América más indígenas que a la llegada de España; «que se mezcló con ellos hasta hacer de América un continente mestizo; que extendió el cristianismo y la lengua española, y que llevó a América, además de alimentos, aperos y ganados europeos, la cultura occidental, sembrándola de hospitales, templos, catedrales, colegios, universidades, ciudades, pueblos y misiones».

El ejemplo de Roma y su imperialismo generador sirve para explicar la América Virreinal que nos describe Cardelús. Obviamente, como siempre sucede en estos procesos históricos ‒la propia España es prueba de ello‒, al violento proceso de dominación territorial le sigue un nuevo modelo cultural y organizativo.

En la literatura historiográfica, muchos han incorporado clichés políticos y un mea culpa inducido, de tal modo que España es sinónimo de saqueo y humillación. Sin embargo, esta obra, a lo largo de casi 900 páginas, nos guía por un camino más realista, al comparar la acción civilizadora de los españoles con la de otros imperios.

Y en este caso, nos encontramos con un régimen jurídico (los derechos humanos anticipados por las Leyes de Indias), con un debate moral y filosófico (no olvidemos la Controversia de Valladolid) y con una integración cultural (tecnología, urbanismo, infraestructuras, iglesias, colegios, universidades…) totalmente insólitos en aquellas fechas. De hecho, aunque suelen citarse la lengua o el mestizaje como ejemplos de esa fusión, creo que es muy interesante ahondar en esa realidad supranacional que surge en los virreinatos, y que además nos brinda suficientes argumentos como para rebatir mentiras que aún son recurrentes.

El volumen que nos ocupa refunde las páginas que Cardelús ha dedicado al tema en títulos como La Civilización Hispánica (2017), La huella de España y de la cultura hispana en los Estados Unidos (2007) o El mar español. España en el Pacífico (2013). En cierto modo, esta es la revisión ordenada de décadas de investigación, marcadas siempre por este empeño: lograr que los lectores de ambas orillas del Atlántico aprecien el legado compartido que fundamenta su identidad.

Pensando en el lector español, creo que este espléndido ensayo es una buenísima oportunidad para conocer a fondo tanto nuestra incorporación a América como el paso de España por el Pacífico.

Sin olvidar tragedias evidentes (por ejemplo, la mortandad originada por los virus en los primeros tiempos), este periodo histórico está lleno de hechos y personajes relevantes, también admirables, que nos permiten sentirnos partícipes de todos esos vínculos culturales y sentimentales que unen a la comunidad hispana.

Sinopsis

El legado de España en América es colosal, una simbiosis trascendental de la que emergen una historia, una raza, unas tradiciones y una filosofía vital híbridas que conforman una de las grandes culturas del mundo occidental: la civilización hispánica.

La obra de España en el Nuevo Mundo es aún muy desconocida, pese a que el sorprendente descubrimiento de un continente hasta entonces ignoto revolucionó la realidad geográfica y el orden vigente del mundo medieval. El fruto más relevante de esa obra es el nacimiento de un nuevo espacio cultural, la Civilización Hispánica, 600 millones de personas que comparten una misma sangre mestiza, así como unas comunes lengua, religión, cultura y costumbres, y que se extiende sobre España, Iberoamérica y los Estados Unidos.

La huella de España en Estados Unidos es profunda, ya que permaneció allí durante tres siglos, con soberanía sobre tres cuartas partes de su territorio, dejando un inmenso legado explorador, material, cultural y humanístico, y logrando a través de las misiones la supervivencia de las razas indias hasta el momento actual. Aún más desconocida es la gesta de España en el Pacífico, que descubre y emplea para circunnavegar por vez primera el planeta, y que luego explora profundamente hasta dominarlo, llegando a ser llamado El Lago español, incorporándolo a su acervo colonizador a través del Galeón de Manila, la primera globalización del mundo.

La Leyenda Negra ha falseado la realidad de la colonización española, ya que a través de las Leyes de Indias, cuerpo jurídico precursor de los derechos humanos, proteccionistas a ultranza del indio americano, logró la supervivencia a largo plazo de las razas nativas, de tal modo que, pese a la mortandad inicial indígena causada por los virus, cuando España salió de América vivían más nativos que a su llegada, y en los Estados Unidos solo queda abundante población india en las áreas ocupadas por España.

América hispánica constituye, en esencia, el encuentro entre dos mundos, una simbiosis trascendental de la que emergen una historia, una raza, unas tradiciones y una filosofía vital híbridas que conforman una de las grandes culturas del mundo occidental: la civilización hispánica.

Borja Cardelús y Muñoz-Seca, abogado y economista, ha desarrollado una intensa actividad en los campos de la conservación y divulgación de la naturaleza y de la hispanidad. Ha sido Presidente del Organismo Parques Nacionales, Secretario General de Medio Ambiente y primer presidente del Patronato de Doñana, desde donde logró evitar la construcción de una carretera sobre las dunas y la desecación con fines agrícolas de las Marismas del Guadalquivir, cantera ecuestre y ganadera de la América rural. Su labor creativa abarca los campos de la narrativa, el ensayo, la televisión, el cine y el teatro, dirigiendo setenta películas para televisión, donde creó la Unidad de Naturaleza de Televisión Española, y dirigió las series Parques Nacionales, De Polo a Polo, Naturaleza Ibérica o La Marisma y el Llano; los largometrajes cinematográficos El Camino Real y Crónicas paralelas de Iberoamérica; o la conocida serie La España Salvaje, que presentó S.A.R. el Príncipe de Asturias. Ha publicado más de cuarenta libros, como La Civilización Hispánica, La huella de España en Estados Unidos, La Florida española, Inca o El Mar español, así como La España del silencio (Almuzara), recopilación de sus novelas sobre el mundo rural (Fugitivo, El Último trashumante, El Alimañero, Crónicas milenarias de las tierras ibéricas, Voces de la Marisma, Monte y Albero). En América hispánica se recogen la mayor parte de sus trabajos sobre la obra de España en América. Es Premio Nacional de Medio Ambiente, y presidente de la Fundación Civilización Hispánica.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.