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Las universidades de Indias como legado hispánico en Iberoamérica

Entendemos por Universidades de Indias la denominación historiográfica con la que se designan las universidades fundadas en las Indias o el Nuevo Mundo durante la presencia española en América, aunque por extensión el término también debiera incluir Asia, debido a la españolidad de las Filipinas hasta 1898.

A lo largo de casi dos siglos, España fundó veinticinco universidades por toda América y una en Asia (Filipinas); cinco en Perú, cuatro en Chile, tres en México y Ecuador, dos en la República Dominicana, Bolivia y Colombia y una universidad en Argentina, Guatemala, Cuba y Venezuela.

La Universidad de San Marcos de Lima tiene su origen en los Estudios Generales del Convento del Rosario de la Orden de Santo Domingo (1548). La orden de fundación de dicha universidad fue expedida el 12 de mayo de 1551.

La Real y Pontificia Universidad de México fue creada en 1551. Quien la clausuró en 1865 fue el emperador Maximiliano de Habsburgo.

La Universidad de Santo Domingo, fundada con el nombre de Santo Tomás de Aquino, fue la primera de América (1538), aunque el efectivo funcionamiento de la misma, a partir de 1558, es objeto de controversia.

En 1518 ya existía un Estudio General (Studium Generale, antecedente medieval de las universidades) en el Convento de los Dominicos. En 1538, se convirtió en un centro de educación superior por medio de la bula papal In Apostolatus Culmine de Pablo III. En 1558, su categoría universitaria quedó confirmada por decreto imperial de Carlos V. La ocupación haitiana provocó su cierre en 1823, y fue en 1914 cuando el presidente Ramón Báez decretó la apertura de la Universidad de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

La Universidad de San Carlos abrió sus puertas en Cebú (Filipinas) el 1 de agosto de 1595. Dicha institución y la Universidad de Santo Tomás (Manila, 1611) son los centros universitarios más antiguos de Asia.

Añadamos a las universidades los Colegios Mayores: una institución de educación superior de América, sin título de Universidad, destinada a la educación de las élites indígenas en la burocracia administrativa para la gestión de los virreinatos. Se crearon veinticinco Colegios Mayores a lo largo de ese periodo.

En el XVI se fundan seis universidades en América y una en Asia. En el XVII, se crean catorce en América y una en Asia. Y en el XVIII, se ponen en marcha seis universidades. La última en 1792: la Universidad de Guadalajara (México)

De estas veinticinco universidades, seis han estado en funcionamiento continuo desde su origen, y por ello son de las más antiguas del mundo.

La iniciativa de crear de estos centros partía del Emperador (Carlos V) o del Rey (desde Felipe II a Felipe V), además de contar con el respaldo del Papa (el Patronato Regio en realidad dejaba en manos de la Corona Española cualquier asunto relacionado con la gestión eclesiástica).

La precocidad con que se abrieron estas instituciones educativas, muy superior a las equivalentes de la América anglosajona, se explica por la necesidad de contar con un numeroso grupo de personas con formación en Teología y Derecho, para los cargos administrativos y eclesiales de cada uno de los virreinatos, además de otras titulaciones técnicas, como la de Medicina.

Los universitarios americanos fueron una parte sustancial del estrato social de los criollos, fundamental durante los tres siglos de presencia hispánica (XVI, XVII y XVIII). Posteriormente, también fueron decisivos en los movimientos por la independencia hispanoamericana de comienzos del siglo XIX.

Sin lugar a dudas, la fundación de universidades en los territorios del imperio es una “exclusividad” hispánica que no desarrollaron otros imperios de ultramar como Portugal, Reino Unido o Francia hasta bien entrado el siglo XVII, o incluso más tarde. La Leyenda Negra ha ocultado sistemáticamente esta realidad. Y esto es algo perfectamente acreditable con los datos siguientes.

Si pensamos en el Brasil portugués, conviene saber que hasta 1912 no hubo universidades en ese territorio, cuando se funda la Universidad de Paraná (Curitiba).

Algo parecido puede decirse a propósito de las colonias inglesas en América del Norte. El Harvard College se abrió en 1636 y no fue university hasta 1780. Yale se funda en 1701, Princeton en 1746 y Columbia en 1754. ¡Un siglo después de los españoles, cuando España ya había fundado veinte universidades en América y Asia!

Imagen de la cabecera: Patio de Letras de la Casona de San Marcos, Lima (Fotografía: Kanon6996, CC). «Se fundaron en América ‒escribe María Elvira Roca‒ más de veinte centros de educación superior. Hasta la independencia salieron de ellos aproximadamente 150.000 licenciados de todos los colores, castas y mezclas. (…) En Real Cédula de 1580, Felipe II ordenó la creación de cátedras de lenguas indígenas para fomentar su estudio y conocimiento».

Este texto es la transcripción de la entrevista de Frank Escandell (director de «La Revolución espectral» en Onda Regional de Murcia) a Fernando Navarro.

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Fernando Navarro García

Fernando Navarro García

Director general de HAC Business School and University, vicepresidente Ética y Responsabilidad Social de Inspiring Committed Leaders Foundation, secretario general de Innovaética y vicepresidente del Instituto de Estudios Panibéricos. Fernando Navarro es licenciado en Derecho y coordinó un proyecto humanitario en Angola. Como profesor, ha desarrollado su trayectoria docente en varias universidades y escuelas de negocios (UNED, Universidad Rey Juan Carlos, Carlos III, ESIC, Instituto Universitario Ortega y Gasset y la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid). Asimismo, es coautor de "El fenómeno socialista" (ed. crítica y anotada de la obra de Igor Shararevich, Última Línea, 2015), "El delirio nihilista: Un ensayo sobre los totalitarismos, populismos y nacionalismos" (Última Línea, 2018), "Nueve necesarios debates sobre la responsabilidad social" (Comares, 2019), "Inspirando líderes comprometidos: La innovación en valores, una visión para cambiar el mundo" (Última Línea, 2019) y "¡Eureka! Valores. Principios básicos de ética para las organizaciones" (Última Línea, 2020). Entre sus restantes libros, destacan "Estratégicas de marketing ferial" (ESIC, 2001), "Diccionario biográfico de nazismo y III Reich" (Sepha, 2010), "Hitler: Los años desconocidos" (ed. crítica de las memorias de Ernst Hanfstaengl, Última Línea, 2012) y "Responsabilidad social corporativa: Teoría y práctica" (ESIC, 2012).