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«Eso no estaba en mi libro de historia de la piratería», de Javier Martínez-Pinna

Hoy parece algo pasado de moda, pero tanto en mi generación como en la de mis padres y abuelos admirar a los piratas era algo rutinario. No exagero. Le pasó, tal cual, a los lectores de Stevenson, Salgari, Walter Scott, o ya puestos, Philip Goose. Y también nos ocurrió a los adictos al cine de aventuras. Es más: cualquier chaval que viera clásicos como El Halcón del Mar (The Sea Hawk, 1949), de Michael Curtiz, o El Cisne Negro (The Black Swan, 1942), de Henry King, llegaba a la asombrosa conclusión de que piratas y filibusteros eran unos alegres libertarios, para quienes la bandera negra adornada por una calavera venía a ser un emblema de riesgo y valor.

¿Algo más al respecto? Sí, y aún más revelador. En mi caso, esa afición me llevó a coleccionar las novelas del británico Rafael Sabatini. Entre ellas, El Halcón del Mar (1915), El Capitán Blood (1922) y El Cisne Negro (1932), base de aquellas películas que tanto me gustaban.

Lo primero que uno descubría al leerlas es que los guionistas de Hollywood habían sido extremadamente infieles a los textos originales. Lo segundo ‒y esto es lo que importa‒ es que tanto en su versión literaria como en la cinematográfica, los argumentos de Sabatini siempre hablaban de heroicos ingleses y de siniestros españoles.

Como tantos otros que se reconocerán en estas líneas, yo también veía con naturalidad las mentiras de la Leyenda Negra, así que no me parecía mal que Errol Flynn diera su merecido al típico noble español que ponía en peligro los intereses de Su Graciosa Majestad.

Desde entonces, he podido leer más ensayos sobre la piratería, ingleses en su mayoría, y suelo reencontrar, más o menos disimulados, los mismo tópicos. Por eso me ha producido tanta felicidad el libro de Javier Martínez-Pinna: un amenísimo recorrido por la historia de los corsarios y bucaneros, escrito esta vez desde una perspectiva española y sin falsedades negrolegendarias.

En el ensayo de Martínez-Pinna, la piratería sigue apareciendo como un fenómeno fascinante, pero el autor logra desmitificar a esos malhechores, ajenos a otros intereses que no fueran la rapiña o el crimen. A lo largo de estas páginas, no encontramos a caballeros del mar, sino a bestias sanguinarias, propensas a todo tipo de crueldades.

Despojados de esa idealización que los convertía en valientes servidores de la Reina Virgen, los piratas se presentan aquí como verdaderos matarifes, poco exitosos frente a la eficacia naval y buena disposición defensiva de los españoles. En este sentido, Martínez-Pinna consigue que la verdad histórica se imponga a la propaganda, lo cual equivale a poner a España en el lugar que le corresponde.

Aunque me he referido hasta aquí a los piratas y corsarios que sirvieron a Inglaterra, este excelente libro va más allá. Así, el autor inicia su obra recordando a los piratas de épocas anteriores (vikingos, berberiscos…). No obstante, su interés ‒y por supuesto, el nuestro‒ se centra en la siniestra piratería que impulsaron los ingleses, los franceses y los holandeses.

Eso no estaba en mi libro de historia de la piratería es una obra atractiva para lectores muy diversos. En primer lugar, para los estudiosos de esta cuestión histórica. En segundo lugar, para todos los lectores que durante la niñez soñaron con los Hermanos de la Costa. Y en tercer lugar, para quienes hoy van comprobando en qué medida la Leyenda Negra distorsiona nuestra imagen del pasado.

Sinopsis

¿Sabía que aquellos que caían en manos de los infames piratas, como Morgan o El Olonés, sufrían inclementes torturas con la intención de confesar la ubicación de grandes tesoros que solo existían en la imaginación de sus captores? ¿O que la Chasse Partie era un documento redactado por el capitán pirata en el que se especificaba las normas de conducta y la forma en la que se repartiría el preciado botín? ¿Sabía que, antes de la batalla, Barbanegra se encendía mechas entre el cabello?, ¿o que Cayo Julio César fue capturado por los piratas y su familia tuvo que pagar un alto precio para recuperarlo?, ¿y que los piratas vikingos trataron de conquistar la ciudad sagrada de Santiago de Compostela?

Durante muchos años, la literatura, y ahora los medios de comunicación, han transmitido una imagen de la piratería que poco o nada tiene que ver con la realidad. En estas páginas, Javier Martínez-Pinna ha sometido a crítica esta visión para mostrarnos las atrocidades pertrechadas por estos monstruos (Henry Morgan, El Olonés, Roque el Brasiliano o Barbanegra) que hicieron del asesinato, la tortura y el crimen, su forma de vida más característica. Tampoco olvida mostrar cómo vivían los piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros; cómo era su día a día en el interior de esos barcos que navegaban sigilosamente esperando el momento oportuno para caer sobre sus indefensas víctimas.

Con Eso no estaba en mi libro de historia de la piratería viajaremos hasta las principales guaridas y bases pirata en el Caribe, especialmente a la isla de la Tortuga y a Port Royal y, por supuesto, saldremos a la búsqueda de uno de esos fabulosos tesoros como los del Capitan Kidd, la isla del Roble o el del Coco, por lo que tendremos que analizar extraños mapas que marcan, con una «X», el lugar donde podremos hacernos con una gran fortuna o, más probablemente, pagar nuestra osadía con la muerte.

Javier Martínez-Pinna es profesor de Historia, escritor e investigador. Como articulista ha colaborado en las principales revistas de divulgación histórica como Muy Historia, Historia de la Guerra, Vive la Historia y, muy especialmente, en Clío y Año Cero-Enigmas. Es autor de Grandes tesoros ocultos y de Breve historia de las guerras púnicas (Editorial Nowtilus), de La inmortalidad en el Antiguo Egipto y de Muerte y religión en el mundo antiguo con la editorial Luciérnaga (Grupo Planeta). Es uno de los miembros fundadores de Laus Hispaniae. Revista de Historia de España y, como divulgador, ha colaborado con distintos medios de comunicación (ABC- Historia, 20minutos, lugaresconhistoria.com) y en programas de radio como Espacio en Blanco de RNE, La Escóbula de la Brújula, Ágora Historia y Luces en la Oscuridad. Con Almuzara ha publicado Eso no estaba en mi libro de historia de la Edad Media.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.