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La leyenda de los Blues Brothers

En 1980 la creatividad, la diversión y los excesos estaban a la orden del día. La fugaz Era Disco se venía abajo, pero aún le quedaba un breve periodo de esplendor antes de que sus víctimas comenzaran a derrumbarse. Sólo en un momento como aquel pudo surgir una película como Granujas a todo ritmo, titulada originalmente The Blues Brothers.

En la actualidad, la comedia cinematográfica todavía se nutre de los cómicos surgidos del programa televisivo Saturday Night Live, pero en sus comienzos –segunda mitad de los 70–, el show y sus actores gozaban de una celebridad que cerca estaba del fenómeno social. Entre los sketches más populares del programa estaban los protagonizados por una banda de blues y soul, encabezada por una extraña pareja vestida como si fueran agentes del FBI.

Los hermanos «Joliet» Jake y Elwood Blues estaban interpretados por un John Belushi en su febril apogeo y por su compañero de fatigas, Dan Aykroyd, inusitadamente delgado. Sus números televisivos eran una perfecta combinación de humor y buena música. Con un vigor fuera de cualquier duda, el dúo realizaba versiones de clásicos del rhythm ‘n blues y, de paso, reivindicaba el blues y el soul en plena marea discotequera.

Si nos fiamos de los archivos televisivos, los Blues Brothers nacieron el 17 de enero de 1976, con Belushi cantando y Aykroyd a la armónica, en un sketch en el que aparecían disfrazados como abejas y eran acompañados musicalmente por el mismísimo Howard Shore.

Según cuenta la leyenda, el verdadero fan de la música negra era Aykroyd, cuya otra pasión, la parapsicología, tuvo mucho que ver en su futuro éxito Los Cazafantasmas. Fue el actor canadiense quien inculcó a John Belushi su amor por los clásicos del blues y el soul.

El salto a la gran pantalla

El éxito de los Blues Brothers se extendió más allá del tubo catódico, con diversas actuaciones y un doble platino para su disco Briefcase Full of Blues (1978), grabado en directo durante su actuación como teloneros para un show de Steve Martin.

Tuvo mucho que ver con este triunfo el director musical de Saturday Night Live: ese genio llamado Paul Shaffer, que reclutó a músicos de estudio como Tom Scott para dar empaque a las grabaciones de aquella banda que había surgido medio en broma.

El 20 de junio de 1980 se estrena con enorme repercusión la película protagonizada por el dúo. Fue dirigida por el realizador más representativo de la comedia de aquellos tiempos, John Landis.

Landis ya había dirigido el primer gran éxito cinematográfico de John BelushiDesmadre a la Americana (Animal House, 1978), una película que además fue el pistoletazo de salida para todo un subgénero de hosco humor juvenil, que dominó comercialmente la década de los 80 (Pongamos como ejemplo la saga Porky´s).

Granujas a todo ritmo es un film extraño, muy propio de sus protagonistas, de su director y de su época. Se trata de una comedia extraordinariamente bien dirigida, que combina realismo –los entornos urbanos de Chicago– con extravagancia de tebeo y dibujo animado.

El film cuenta con altas dosis de acción y destrucción, en especial las relativas a vehículos. Conviene recordar que John Landis comenzó en el cine como especialista. Fue, además, una película de presupuesto más que holgado, pero no por ello convencional. A decir verdad, resulta dudoso que hoy en día los productores se atrevieran a arriesgar su dinero con un film de estas características.

Por otro lado, no conviene olvidar los problemas que entrañó su rodaje. De hecho, circulan numerosos rumores en torno a las aparatosas discusiones entre Landis y Belushi debido a la drogadicción de este último.

Esos problemas continuaron en la postproducción. La excesiva campaña publicitaria intimidaba a Belushi, empeñado en la idea de que los Blues Brothers se convirtieran en auténticas estrellas de rock, más allá de la pantalla.

«Las películas largas –escribe Bob Woodward– significaban menos sesiones y la imposibilidad de programarlas a medianoche los viernes y sábados. Universal ordenó a Landis que cortara unos veinte minutos. Landis no tenía mucho tiempo, y la operación hizo que se sintiera como un carnicero. (…) Landis se puso enseguida a la defensiva, aduciendo que las malas críticas se debían al coste de 27 millones, 11 por encima del presupuesto original. Posteriormente, admitió que a la película le faltaba una trama y unos personajes más sólidos; era una idea extravagante que no había sido bien ejecutada. En otras ocasiones, pensaba sinceramente que era una buena película con un realismo crudo que se veía bien en pantalla. En cualquier caso, Landis consideraba que Aykroyd había conducido la película y a John, pero que eso no había bastado. Dan, tan suelto y cómodo ante una cámara de televisión, se había agarrotado. Aunque la verdadera historia de la película había sido la adicción [a las drogas] de John, que había infectado toda la producción» (Como una moto. La vida galopante de John Belushi, Papel de Liar, 2009).

«Estamos en una misión de Dios»

Granujas a todo ritmo comienza cuando Jake sale de la cárcel, y es recibido por Elwood. La vieja banda de los Blues Brothers se ha separado, y los músicos han optado por diversas profesiones.

Por una promesa, lo primero que hacen los dos hermanos es visitar a la monja del orfanato en el que crecieron. Como mandan las convenciones del género, el orfanato necesita dinero para no cerrar sus puertas, y los hermanos Blues se ofrecerán para conseguirlo, y así redimirse de su pasado canallesco.

El resto de la película narra la reunión del grupo, y la preparación de ese gran concierto en el que deben recaudar fondos para ese fin caritativo. En su mayor parte, los integrantes del conjunto son los mismos que ya se habían dado a conocer en Saturday Night LiveSteve «The Colonel» Cropper (guitarra), Donald «Duck» Dunn (bajo), Murphy Dunne (teclados), Willie «Too Big» Hall (percusión), Tom «Bones» Malone (trompeta y saxo), «Blue» Lou Marini (saxo), Matt «Guitar» Murphy (guitarra) y Alan «Mr. Fabulous» Rubin (trompeta).

Mientras tanto, los protagonistas van «haciendo amigos»: son perseguidos por la policía del Estado, por los miembros del Partido Nazi de Illinois, por el conjunto de country The Good Ol’ Boys y por una bella mujer de misteriosas y letales intenciones, pertrechada con armas militares e interpretada por Carrie Fisher.

A lo largo del metraje, intervienen Kathleen FreemanHenry Gibson y John Candy, enriqueciendo un reparto excepcional, en el que descubrimos, en breves cameos, a celebridades como Steve Lawrence, el marionetista Frank Oz, la modelo TwiggySteven SpielbergPaul Reubens (Pee-wee Herman), Joe Walsh y la cantante Chaka Khan.

Mitos del blues y el soul

A estas alturas, la película es recordada y venerada por diversas razones, en especial por el carisma de John Belushi y por su espectacular banda sonora. Pero hay algo más.

Granujas a todo ritmo es, entre otras cosas, un musical, y en él aparecen con papeles secundarios mitos como Aretha FranklinCab CallowayJames BrownRay Charles y John Lee Hooker.

Habrá a quien le pueda parecer indignante que tan enormes artistas figuren como comparsas de dos cantantes tan limitados como Belushi y Aykroyd, pero eso forma parte de la particular extravagancia de esta producción.

Calificada como excesiva, caótica, carente de alma o incluso de propósito, lo cierto es que ya hace décadas que Granujas a todo ritmo es una película de culto, lo cual equivale a decir que ya es impermeable a las críticas.

Aunque la muerte de John Belushi en 1982 acabó con la pareja cómica que formaba con Aykroyd, los músicos de la banda todavía siguen actuando en conciertos por medio mundo.

En 1998, Landis y Aykroyd fracasaron a ojos del público y la crítica con una cinta no especialmente terrible, pero destinada al fracaso: Blues Brothers 2000.

A pesar de contar con una soberbia banda sonora y con la participación de grandes actores como John Goodman y Joe Morton, la ausencia de Belushi y el tiempo transcurrido desde su muerte pesaron demasiado. Sin el 50% de los Blues Brothers, ya no tenía sentido hacer una secuela.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © Universal Studios. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019), "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019), "Psicosis. El libro del 60 aniversario" (2020), "Pasión de los fuertes. El libro del 75 aniversario" (2021), "El doctor Frankenstein. El libro del 90 aniversario" (2021), "El Halcón Maltés. El libro del 80 aniversario" (2021) y "El hombre lobo. El libro del 80 aniversario" (2022). En solitario, ha escrito "El cine de ciencia ficción" (2022).