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«La Cosa del Pantano: Cuentos de la ciénaga» (2018-2020)

La criatura que un día fue Alec Holland regresa a sus dos escenarios habituales ‒el reino elemental de las plantas y la ciénaga de Houma, en Luisiana‒ para protagonizar nuevas aventuras. Por distintas vías, esas peripecias nos remiten a las dos etapas más celebradas del personaje: la de Len Wein y Bernie Wirghtson (1972-1976) y la de Alan Moore (1984-1987).

Parte de los relatos que aparecen en estos Cuentos de la ciénaga fueron recopilados por DC en el volumen Swamp Thing: Tales from the Bayou (febrero de 2020). Como iremos viendo, esta antología incluye materiales de muy variada procedencia, pero con un espíritu afín.

En cuanto a los contenidos, está claro que la plétora de dibujantes realiza, en términos generales, un buen desempeño, a diferencia de lo que sucede con los guionistas: un equipo desigual en el que se alternan escritores muy sólidos con otros que salen del paso sin resultados memorables.

De cualquier modo, esto último es algo habitual en cualquier recopilación de historias, y me sorprende aún menos si hablamos de la Cosa del Pantano, un personaje que siempre se ha movido entre luces y sombras, en claroscuro (Es más: incluso en el mitificado periodo de Moore hay breves intervalos de desgobierno narrativo, sobre todo en los últimos números).

Las primeras páginas corresponden a «La propagación» («The Spread», Cursed Comics Cavalcade, nº 1, octubre de 2018), un cuento de terror muy exuberante, con guión de Tim Seeley, dibujo de Kyle Hotz y color de FCO Plasencia. Su estilo barroco le va bien al tono que DC quiso darle a aquel recopilatorio de 2018, un claro homenaje a los Cuentos de la Cripta publicados por EC Comics entre 1950 y 1955.

«Hueco» («Hollow», Swamp Thing Halloween Horror Giant nº 1, diciembre de 2018) es, a mi modo de ver, el plato fuerte de este volumen. Un excelente guión de Brian Azzarello, impecablemente dibujado por Greg Capullo, con tintas de Jonathan Glapion, nos presenta a la coprotagonista de estas nuevas aventuras de la Cosa del Pantano: la encantadora bruja Briar Woodrue, hija del Hombre Florónico (Jason Woodrue), dotada de unos poderes muy singulares que se muestran a través de su oculus (un ojo sangrante). A todos los niveles, estas páginas se sitúan al mismo nivel que marcó en los ochenta el mago de Northampton.

Tim Seeley vuelve como guionista en los siguientes relatos: «Desierto de ceniza» («Desert of Ash», Swamp Thing Giant nº 1, abril de 2019), competentemente dibujado por Mike Perkins, «Cenagal sangriento» («»Bog of Blood», Swamp Thing Giant nº 2-3, mayo-junio de 2019), con lápices de Joëlle Jones, «Caída mortal» («Dead Falls», Swamp Thing Giant nº 4, julio de 2019), ilustrado por Steve Pugh, y «El efecto del observador» («The Observer Effect», Swamp Thing Giant nº 5-7, agosto-octubre de 2019), que cuenta con el arte de Pugh y de Aaron Lopresti.

Dentro de este bloque, destacaría «El efecto del observador», sobre todo porque ahonda en la peripecia personal de Briar. Aquí entendemos por qué busca puertas de otros mundos en busca de su progenitor. Por cierto, el Hombre Florónico se presenta aquí como legítimo heredero de los poderes del verde, en una trama que, salvando las distancias, me recuerda algunos detalles místicos de aquella maravillosa Orquídea Negra (1988-1989), de Neil Gaiman y Dave McKean.

Sube el nivel con «En el corazón de los árboles» («At the Heart of Trees», Legend of the Swamp Thing: Halloween Spectacular, diciembre de 2020), un episodio oscuro, a medio camino entre el thriller y la magia, escrito por Ram V y bien dibujado por Mike Perkins.

Pertenecen a esa misma cabecera, Halloween Spectacular, los siguientes relatos, ambientados en momentos históricos muy significativos. La idea consiste en evocar en estas historias a distintos avatares de la criatura de la ciénaga, cuyos rasgos hereditarios reviven en Alec Holland.

Flojea la ejecución de «El círculo de piedras» («Ring of Stones»), de Phillip Kennedy Johnson y Dominike «Domo» Stanton. De ahí en adente, se advierte una mayor exigencia creativa en «Ni rastro del enemigo» («No Sign of the Enemy»), de Julian Lytle y John Timms, en la evocación negrolegendaria «La era de los descubrimientos» («Age of Discovery»), de James Tynion IV y Christian Ward, y en «El gigante dormido» («Sleeping Giant»), de Vita Ayala y Emma Ríos. Lo mejor de este apartado es, sin lugar a dudas, «En el corazón del hombre» («At the Heart of Man»), donde nuevamente se lucen ‒¡y de qué manera!‒ Ram V y Mike Perkins.

Completa la antología una convencional aventura de Superman junto a la Cosa del Pantano, «De raíces humildes» («From Humble Roots», DC: The Doomed and the Damned, nº 1, diciembre de 2020). Sin ser nada del otro mundo, el guión de Amedeo Turturro es competente y el dibujo de Max Fiumara resulta eficaz.

A lo largo de estas historias, la Cosa del Pantano vuelve a funcionar a golpe de instinto ‒hay que hacer caso a los impulsos cuando uno es un genio de la naturaleza‒, mientras que su nueva amiga, la hechicera Briar, conoce los arcanos mayores y menores. Ambos se plantan desafiantes en mitad de la ciénaga, y según lo esperado, extraen de ella secretos terroríficos.

Sinopsis

El horror vuelve a Luisiana.

Hace años, Alec Holland desarrolló una fórmula que aceleraba el crecimiento de las plantas… y terminó muerto en el fondo de una ciénaga de la que emergió transformado en la Cosa del Pantano, un ser unido a la flora de la Tierra. Ahora, en compañía de una bruja llamada Briar, investiga una desaparición producida en tétricas circunstancias. ¿Será solo el comienzo de una sucesión de víctimas?

Tim Seeley (Grayson) se une a dibujantes como Mike Perkins (Lois Lane), Joëlle Jones (Catwoman), Steve Pugh (Animal Man) o Aaron Lopresti (Liga de la Justicia) en un volumen que también incluye relatos obra de Brian Azzarello (100 balas), James Tynion IV (Batman: Detective Comics) y Greg Capullo (Noches oscuras: Death Metal), entre otros.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.