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Crítica: «Rey de ladrones» (James Marsh, 2018)

Michael CaineRay WinstoneJim BroadbentTom CourtenayPaul WhitehouseMichael Gambon… Unos actores veteranos y de enorme talento, reunidos en esta película de ladrones que dirige James Marsh.

A lo largo del metraje, de cuando en cuando, vemos sus rostros de juventud, rescatados de thrillers rodados entre los años 60 y los 70. Más allá de la utilidad dramática de este recurso, esas imágenes nos recuerdan que estos tipos formaron una parte esencial en el cine negro británico.

En ese sentido, Rey de ladrones oscila entre la referencia cinéfila y la traducción a imágenes de un peculiar golpe ‒esta vez real‒, ejecutado por ladrones muy entrados en años: el asombroso robo de diamantes de Hatton Garden, ejecutado en Londres, en 2015, mediante un impresionante butrón, durante cuatro días de Semana Santa.

La adaptación al cine era inevitable ‒de hecho, ya hay un precedente‒, y por eso mismo, la presencia de actores de la misma edad que los delincuentes reales y especializados en robos similares (ficticios) era la única opción razonable. Así pues, estamos ante un film que es a la vez recreación, homenaje, comedia, thriller y drama. Pero, ¿funciona?

Nadie puede negar que los actores están estupendos (lo estarían leyendo el BOE) y que el joven Charlie Cox (el Daredevil televisivo) aguanta bien el tipo ante los titanes que tiene por compañeros de reparto, pero la película se queda bastante pequeña respecto a lo que podría ofrecer.

Rey de ladrones combina de manera muy básica y manida el drama crepuscular con el humor de yayos que hablan de sus achaques mientras ejecutan su plan maestro. Como thriller, apenas tiene suspense, y además no explota demasiado esa fría, feísta y a la vez atractiva esencia del cine quinqui británico.

En definitiva, diálogos en cockney y rostros llenos de historia son el sello distintivo de una película que parece casi exclusivamente destinada a los fans de Caine y compañía.

Sinopsis

Un famoso ladrón en su juventud, Brian Reader (Michael Caine), es ahora un viudo de 77 años que lidera un atraco sin precedentes en la conocida compañía de depósitos londinense Hatton Garden Safe Deposit. Para ello reúne a una banda de delincuentes inadaptados, todos entre los 60 y 70 años excepto uno, que usarán sus habilidades de ladrones de la vieja escuela para planificar el atraco durante las vacaciones de Semana Santa. Haciéndose pasar por operarios de mantenimiento, entran en el depósito, neutralizan las alarmas y proceden a perforar un agujero en la pared de la cámara acorazada.

Dos días después, logran escapar con un supuesto botín valorado en 14 millones de libras en joyas y dinero. Tras el robo, los miembros de la banda empiezan a pelearse por el reparto del botín, desconfiando cada vez más unos de otros. Mientras tanto, el atraco llega a conocimiento de la opinión pública y se desencadena una fiebre de especulaciones. Los datos del robo van saliendo a la luz y fascinan cada vez más tanto al público como a los medios.

«Muchos han calificado el robo de la cámara acorazada del Hatton Garden Safe Deposit en abril de 2015 como el atraco más grande de la historia de Inglaterra. No sé si se puede probar una afirmación tan contundente. Pero está claro que este robo era tremendamente ambicioso, tanto en su minuciosa planificación, su nivel de preparación y la organización del equipo que lo lleva a cabo, y también en lo que se refiere al valor del botín». (Declaraciones del juez Christopher Kinch en la sentencia a la banda).

La historia de Hatton Garden fascinó al público y acaparó los titulares de las noticias desde que se descubrió el robo hasta la captura y sentencia final de la banda. Así que era inevitable que la historia formara parte del imaginario popular. Si le preguntamos si conoce el atraco a cualquiera del set de esta película, lo primero que dicen es que pensaron que se podía hacer una gran película.

Para el productor Tim Bevan, la película ya estaba en la imaginación del público. «Creo que es una de esas historias que escuchas y enseguida piensas: ‘Uff, esto sería una gran película’. Y lo cierto es que Daniel Day Lewis me llamó y me dijo: «¿Has oído hablar de esta historia? Se podría hacer una gran película». Le dije: «¿Te gustaría estar en ella? Y él me contestó: ‘No, ¡pero sería una gran película!’ Y tenía mucha razón. ¡Teníamos que hacer algo!».

La máquina de Working Title se puso en marcha muy rápidamente y arrancó cuando Tim se puso en contacto con el director James Marsh. «Se lo contamos a James muy al principio del proceso. Acabábamos de tener un gran éxito con él gracias a La teoría del todo, y cuando le mencioné la idea vio que tenía un gran potencial».

«La verdad es que al principio me mostré bastante reticente», le recuerda James. «Sabía qué tono necesitaba la película y la verdad es que no era mi fuerte. Pero a medida que iba sabiendo más de la historia real, más se me asemejaba a una comedia. Y no es muy habitual que una historia real tenga elementos de comedia, con el flujo y reflujo que caracterizan al género».

Cuando James empezó a vislumbrar el potencial cómico que tenía la historia, se fue interesando cada vez más por el proyecto.

«Me pareció que el proyecto planteaba un reto para un realizador como yo a quien suelen atraer los aspectos más tenebrosos del cine. Me interesó la idea de hacer una comedia con personajes muy potentes y basada en una historia real. Yo vengo del mundo de los documentales así que me atraen mucho las historias reales. Además, en 2016 el mundo estaba tomando un cariz que no me gustaba así que la idea de hacer una comedia en lugar de una película oscura y sombría me pareció muy atractiva a nivel personal».

En ese momento circulaban algunos proyectos muy competitivos así que Tim hizo un movió ficha antes de poner en marcha la película. «Conseguí a Caine antes de que hubiéramos firmado ningún papel para hacer la cinta», dice con cierto sentimiento de culpa. «Me pareció que si conseguía que Michael Caine hiciera la película, tendría muchas probabilidades de ganar la partida».

«Nos reunimos con Michael y hablamos sobre la historia y el personaje antes de ponernos a escribir», sigue diciendo James y añade: «¡Así que logramos que aceptara antes de que hubiéramos escrito una sola palabra! Una vez que cuentas con alguien como él, tienes muchas probabilidades de que tu proyecto salga adelante».

De hecho, todo el proyecto se elaboró alrededor de MichaelTim sabía que Michael sería un excelente reclamo para que otros actores se incorporaran al proyecto. Así que todo se construyó a su alrededor.

«Cuando tienes una idea como ésta, debes asegurarte de obtener los derechos y la información para impedir que otras personas hagan la película que tú quieres hacer», dice Tim, «Así que contactamos con el Guardian por los artículos que escribió Duncan Campbell sobre el caso, y adquirimos todos los derechos».

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Working Title Films, Studiocanal, Wanda Visión. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019), "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019), "Psicosis. El libro del 60 aniversario" (2020), "Pasión de los fuertes. El libro del 75 aniversario" (2021), "El doctor Frankenstein. El libro del 90 aniversario" (2021), "El Halcón Maltés. El libro del 80 aniversario" (2021) y "El hombre lobo. El libro del 80 aniversario" (2022). En solitario, ha escrito "El cine de ciencia ficción" (2022).