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«Conan: Los fantasmas de la Costa Negra» (2012-2013), de Victor Gischler y Attila Futaki

No recuerdo exactamente cuándo y donde conocí a este cimmerio. Podría aventurar que fue leyendo alguna de las recopilaciones de Robert E. Howard publicadas por Bruguera, o quizá hojeando un desgastado ejemplar de La Espada Salvaje de Conan. De lo que sí estoy seguro es que, desde entonces, Conan el bárbaro forma parte de mi imaginario personal, y cada vez que alguien me pregunta cómo se pueden hacer compatibles sus peripecias con la lectura de Borges o de Nabokov, saco a relucir aquella disparatada afirmación de Jardiel Poncela: “Prefiero una página de Julio Verne traducida por un analfabeto a toda la Ilíada recitada por Homero en persona”.

Dicho de otro modo: hay días en los que uno prefiere abstraerse con dramas realistas o comprometidos, y otros en los que el ansia de aventura nos impulsa a adentrarnos –imaginariamente– en tierra de magos y guerreros.

Para satisfacer este afán se hizo Conan: Los fantasmas de la Costa Negra, un tebeo de corte clásico –dentro del género de espada y brujería, por supuesto–, en el que Victor Gischler obliga al personaje a reencontrarse con el fantasma de su amada Bêlit.

El guión de Gischler está bien trabado, y queda claro que lo ha escrito para los fans que disfrutan del Conan más tradicional. De hecho, no falta ni un solo ingrediente de ésos que, décadas atrás, nos llevaron a apalancarnos en la Era Hiboria.

Aunque falto de carisma, el trazo de Attila Futaki cumple con lo deseable, y en ocasiones eleva el listón notablemente. No será uno de los ilustradores favoritos entre los seguidores de Conan, pero combina en sus viñetas efectismo y bravura, lo cual es muy de agradecer.

Editada originalmente entre octubre de 2012 y febrero de 2013, Los Fantasmas de la Costa Negra está escrita a mayor gloria de los aficionados a la fantasía heroica de corte clásico, sin aditivos ni lecturas posmodernas, donde es fácil reconocerse si uno admira, por ejemplo, a Roy Thomas.

En la edición que nos brindó en 2014 Planeta DeAgostini, el lector puede disfrutar de otras tres historietas: la prescindible Conan rey: Dos pájaros, con guión del veterano Howard Chaykin y dibujo de Jesús Aburto, la magnífica Conan: Muerte Blanca, con guión de Pete Doree y fabulosamente ilustrada por Sean Philips, y Conan y las joyas de Hesterm, escrita por Paul Tobin, con Wellinton Alves a cargo de los lápices.

Sinopsis

Al Rey Conan le persigue el fantasma de su primer, y para muchos mayor, amor. Si quiere volver a conocer la paz, debe poner a descansar su espíritu. ¿Quién es la misteriosa hechicera que quiere ayudarle, pero que al mismo tiempo trama en su contra? ¿Podrá el bárbaro sobrevivir a este viaje lleno de peligros a través de un océano sin fin? Las respuestas las encontrará en el templo prohibido de la Costa Negra… donde su amor perdido encontró su final.

Ficha editorial

Título original: Conan: The Phantoms of the Black Coast # 1-5

Conan: Los fantasmas de la Costa Negra

Victor Gischler | Attila Futaki

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Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Dark Horse, Planeta DeAgostini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.