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Intriga política y emociones al límite: ‘El profesional’ (1981) de Jean-Paul Belmondo

Cuando la película comienza, sentimos como si conociéramos desde siempre al protagonista, Beaumont, un implacable agente francés. A su manera, este espía viene a ser la contrapartida recia, cínica y mediterránea de James Bond. El bueno de Beaumont ha recibido la orden de eliminar a Njala, tirano de un país africano donde la vida vale menos cada día. Pero los intereses del Estado cambian y Beaumont es arrestado y encarcelado por los secuaces de Njala. Dos años después, logra escapar de ese infierno, regresa a París y anuncia a sus antiguos superiores que llevará a cabo su misión durante la próxima visita del dictador africano. Ahora Beaumont ya no es un agente activo al servicio de Francia, sino un vengador solitario que debe ser abatido cuanto antes.

La trama que acabo de resumirles pertenece a una película idolatrada por los amantes del cine de acción: El profesional (Le professionel). Se trata de una obra maestra del cine francés, dirigida por Georges Lautner y estrenada en 1981.

Basada en la novela Death Of A Thin-Skinned Animal, de Patrick Alexander, la cinta consolida una trama intensa y llena de intriga, con una carga trágica que hoy puede resultarnos inesperada, pero que era muy habitual en el policiaco francés e italiano de los años setenta y ochenta.

Patrick Alexander, el enigmático escritor y guionista inglés a quien debemos la inspiración de este proyecto poseía un estilo peculiar. Con una mezcla de oscuridad cínica y humor británico, Alexander profundizaba en las turbias profundidades de la condición humana. La pasión de Alexander por el ajedrez a menudo se reflejaba en sus creaciones, agregando un toque de intriga intelectual a su narrativa. Sin duda, El profesional hereda parte de ese espíritu.

El reparto de esta película de culto está liderado por la leyenda del cine Jean-Paul Belmondo, quien da vida al agente Josselin Beaumont. Le acompañan en el elenco actores tan poderosos como Robert Hossein, Michel Beaune y Jean-Louis Richard.

La trama sigue a Beaumont en una peligrosa misión a Malagawi, ese país africano donde el agente secreto es atrapado. Sin embargo, debido a cambios políticos, el Gobierno francés ya no tiene interés en eliminar al presidente N’Jala, a quien Beaumont había sido enviado a matar. Como ya señalé: en lugar de cancelar la misión, sus superiores lo traicionan y lo entregan al presidente. Después de dos años de martirio, Beaumont escapa y regresa a Francia con un solo objetivo: vengarse de sus superiores y completar su misión de asesinar a N’Jala.

El trasfondo político de El profesional se nutre de la compleja y sombría evolución de las relaciones diplomáticas entre Francia y sus antiguas colonias en África, donde prevalecían regímenes dictatoriales. Inmersos en la época de la «Françafrique» bajo la influencia de Jacques Foccart, un actor fundamental en el entramado neocolonial, la trama de la película nos sumerge en un mundo inquietante repleto de intrigas y maquinaciones políticas.

En principio, Belmondo tenía en mente protagonizar la película Barracuda, de Yves Boisset, inspirada en parte en el caso de Françoise Claustre, una ciudadana francesa que estuvo secuestrada en Chad de 1974 a 1977, y que se convirtió en un asunto de Estado. Sin embargo, la estrella y Boisset no lograron ponerse de acuerdo. Fue entonces cuando Alexandre Mnouchkine, el productor habitual de Belmondo, se apartó de Barracuda y sugirió a Boisset que adaptara el mencionado libro de Patrick Alexander, que había sido traducido al francés por el sello Gallimard en 1978.

Cuando Boisset rechazó la propuesta, Belmondo, tras haber leído el libro y considerarlo excelente, decidió seguir el consejo de Mnouchkine y emprender la adaptación.

La dirección de la película fue confiada a Georges Lautner, quien ya había colaborado con Belmondo en Yo impongo mi ley a sangre y fuego (Flic ou voyou) en 1978 y El rey del timo (Le Guignolo, 1980). Michel Audiard se encargó ‒con escaso entusiasmo, como ahora veremos‒ de la adaptación de la novela, escribiendo el guion y los diálogos.

La acción de El profesional se traslada de las páginas de la novela original a la pantalla grande con fidelidad, pero cambiando el escenario de Inglaterra a Francia. Sin embargo, la primera versión del guion, que conservaba algunos diálogos del libro, no logró cautivar ni al director Georges Lautner ni a Jean-Paul Belmondo ni al productor Alexandre Mnouchkine.

El famoso guionista cometió un total desacierto, ya que su mente estaba ocupada principalmente en la elaboración del guion de Arresto preventivo (Garde à vue, 1981), en el que también estaba trabajando. Ante esta circunstancia, el productor llamó a Francis Veber para que interviniese como script doctor (médico de guion).

Veber arregló el guion en colaboración con Michel Audiard. Sin embargo, este último mostró tan poco interés en El profesional que prefirió que su hijo Jacques apareciera en los créditos de la película en su lugar. Francis Veber, quien tampoco fue reconocido en los créditos, afirma que Jacques Audiard tuvo una participación limitada en la escritura de la película y simplemente actuó como intermediario entre su padre y Veber, llevando el trabajo de uno al otro. El cambio de título de la película fue resultado de los esfuerzos de Belmondo y su publicista René Chateau, quienes inicialmente encontraron resistencia por parte de Mnouchkine, Lautner y Audiard.

El rodaje tuvo lugar en diversas ubicaciones de Francia, incluyendo la pintoresca región de Camarga para recrear las escenas ambientadas en África, así como en París y sus alrededores. La producción contó con un presupuesto de 20 millones de francos, lo que demuestra el compromiso y la dedicación de Lautner y su equipo para crear una película de calidad.

El estreno del film en Francia fue un rotundo éxito, a tal punto que atrajo a la friolera de 5,2 millones de espectadores a las salas de cine (Por supuesto, hablamos de una época en que el cine en pantalla grande aún era un imán muy poderoso en el sector del ocio).

La música de Ennio Morricone, especialmente el tema «Chi Mai», se convirtió en un clásico gracias a esta película. La interpretación de Belmondo recibió elogios unánimes de la crítica, consolidándolo como uno de los mejores actores del cine francés. Ese carácter icónico queda bien resumido en la necrológica que le dedicó el New York Times cuando falleció en 2021: «Al igual que Humphrey Bogart, Marlon Brando y James Dean, Mr. Belmondo forjó su reputación interpretando personajes duros, sin sentimientos, incluso antisociales y reñidos con la sociedad burguesa. Luego aceptó papeles más populares, sin renunciar a su atractivo magnético». Eso le permitió erigirse como «una de las figuras de la cultura pop más imitadas de su tiempo».

El profesional sigue siendo apreciada por su trepidante acción, su intriga política y las destacadas actuaciones de todo su elenco. La colaboración entre Belmondo y Lautner se convirtió en un referente en el cine francés, dejando una huella imborrable en la industria cinematográfica del país.

Copyright de las imágenes © Cerito Films, Les Films Ariane. Reservados todos los derechos.

Arturo Montenegro

Soy un personaje oculto tras un seudónimo. Cuando el tiempo y la ocasión me lo permiten, saco partido a mis hábitos de cinéfilo, melómano y lector profesional.