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«Ultimate Spiderman: Ultimátum» (2009), de Brian Michael Bendis, Stuart Immonen y Mark Bagley

Un superhéroe se dispone a jugar al ajedrez con la muerte. Por empeñado que esté en cumplir su destino, el mutante sometido a esa ordalía tendrá que justificar sus acciones como si le observara un tribunal. En el caso de Spiderman, los brincos atolondrados en el vacío son sustituidos por un reto amenazador y escalofriante. Desde el punto de vista emocional, parece tiene que encontrar su objetivo en las entrañas de un iceberg.

Como su nombre indica, la acción de este volumen tiene lugar en el Universo Ultimate. En el caso que nos ocupa, hablamos de un relato que lleva al trepamuros más allá del límite. De hecho, si hubiera que resumirlo con un detalle, me quedaría con éste: ¿qué tendría que pasar para que J. Jonah Jameson, en la soledad de su oficina en el Daily Bugle, decidiese que Spiderman no es el villano que él creía, sino un héroe con todas las letras? Como puede imaginar el lector, solo el apocalipsis podría servir de escenario a ese descomunal cambio de perspectiva.

En la coreografía dramática de Ultimátum (Ultimatum: Spider-Man Requiem, 2009) danzan los pesos pesados de Marvel: Hulk, Iron Man, Iron Man, Daredevil, el Doctor Extraño, Magneto… Incluso los terroristas de HYDRA intervienen –y de qué manera– en la función. En papeles protagonistas o secundarios, a veces en simples cameos, todos estos personajes configuran un drama de amplias repercusiones, con elementos trágicos de signo casi siempre inesperado.

El guión de Brian Michael Bendis, como es habitual en él, recuerda la fluidez de la buena ficción televisiva. En sus manos, Peter Parker vuelve a ser ese joven del barrio de Queens cuya alteración genética no evita sus problemas cotidianos, encuadrables tanto en una sitcom como en un teledrama.

Tras su larguísima y fructífera experiencia con el artista Mark Bagley, en concreto hasta el número 111 de Ultimate Spider-Man (16 de agosto de 2016), Bendis se entendió a la perfección con otro formidable dibujante, Stuart Immonen.

Immonen, que ya había participado en la reconversión Ultimate de los Cuatro Fantásticos y de los X-Men, tomó el relevo de Bagley en el momento idóneo. Aquí hizo realidad las mejores ideas de Bendis, completando entre los dos una suerte de necrológica que completa la línea narrativa de la serie.

Con Ultimátum (febrero-junio de 2009) ilustrado por Immonen y Réquiem (agosto-septiembre de 2009) dibujado por éste y Bagley sin aflojar el ritmo, nos encontramos ante un soberbio grafismo, con espectaculares viñetas que parecen diseñadas para impresionar al lector.

No hay mucho más que se le pueda pedir a un cómic Marvel.

Sinopsis

Contiene Ultimate Spider-Man 129-133 y Ultimatum Spider-Man Requiem 1 y 2 USA

“Ultimatum” impacta de lleno en el mundo arácnido. Cuando el trepamuros pensaba que nada podía ir peor, llega la hora de luchar contra la amenaza de Hulk. Mientras tanto, Spiderwoman, Daredevil y el Doctor Extraño tratan de escapar de la destrucción, pero no todos ellos van a lograrlo. En la hora definitiva del Spiderman definitivo, la tensión entre sus amigos y enemigos llegará hasta sus últimas consecuencias. ¿Es el fin de una era?

Ficha editorial

Spiderman 24: Ultimatum

Autores: Brian Michael Bendis, Stuart Immonen y Mark Bagley

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Marvel Comics, Panini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.