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Xenozoic Tales: Cadillacs y Dinosaurios

Corría el año 1986. En plena revolución del cómic de superhéroes, con deconstrucciones adultas y el surgimiento de sellos como Vértigo, donde los tebeos se hacían más sofisticados y oscuros, el dibujante y guionista Mark Schultz, un admirador del pulp y del cine de Howard Hawks, se lanzó a un proyecto muy personal en el cual homenajeaba al escapismo de antaño sin ánimos revisionistas.

La primera historia de Xenozoic Tales, titulada “Xenozoic!”, se incluyó en la antología Death Rattle. En ella, quedaban definidos los personajes y el mundo en el que se iban a desarrollar los cómics: un futuro lejano donde la civilización actual ha desaparecido.

En ese mundo apocalíptico, en la línea de Mad Max –una franquicia muy apreciada por Schultz– los humanos viven en las ruinas de las grandes ciudades, que ahora combinan estilo art decó con arquitectura babilónica. Dotados de una tecnología muy limitada y con un sistema de ciudades-estado, los hombres tratan de sobrevivir en un entorno en el que las plantas y los animales prehistóricos han revivido y prosperado.

De marcado tono ecologista, Xenozoic Tales no trata a los animales como monstruos a los que combatir, como sucedería en cualquier relato pulp al estilo Edgar Rice Burroughs. Al contrario: el héroe Jack Tenrec, un valiente y simpático mecánico, lucha por mantener el equilibrio entre las necesidades de los humanos y el respeto por el medio ambiente.

Tenrec vive en un taller, a las afueras de lo que intuimos que fue la vieja Nueva York, rebautizada como la Ciudad del Mar. Sus actividades se dividen entre la mecánica y el mantener a raya a los criminales.

La llegada de Hannah Dundee, una aguerrida y bella embajadora de la ciudad de Wasson (Washington), propiciará nuevas aventuras y será el inicio de discusiones y tensiones sexuales a la vieja usanza.

Los villanos de Xenozoic Tales suelen ser cazadores furtivos, políticos aviesos o científicos locos, y algún que otro terror de tintes lovecraftianos.

Aunque los relatos de las aventuras de Tenrec y Dundee tienen cierta continuidad, suelen ser historias autoconclusivas. En todo caso, Xenozoic Tales nunca llegó a una conclusión definitiva, pese a gozar de un notable culto popular y ser republicada por editoriales como Marvel o Dark Horse, lo cual ha alimentado durante años el deseo de los fans de que Schultz retomara el cómic.

En España, las historias de Xenozoic Tales fueron editadas dentro de la mítica revista Zona 84, y posteriormente por Norma y por Planeta De-Agostini. En la actualidad, en algunas tiendas especializadas españolas se puede adquirir, en inglés, un delicioso tomo de la editorial Flesk que recopila toda la serie. Aleta Ediciones se encargó de lanzarlo en nuestro idioma.

Además de por el entrañable sabor añejo de sus historietas, Xenozoic Tales destaca especialmente por lo impresionante del dibujo en blanco y negro de Mark Schultz, espectacular y expresivo.

A lo largo de la serie, el lector puede apreciar una evidente evolución en los dibujos, desde el estilo EC de las primeras historias, evidentemente influenciado por Al Williamson y Wally Wood, al elaborado y elegante arte de las últimas entregas, donde la herencia de Alex RaymondHal Foster y Frank Frazetta es notable. Según ha reconocido el propio Schultz, en la obra también se aprecia la influencia de otros maestros, como Harvey KurtzmanMilton Caniff y Will Eisner.

Asimismo, en estas viñetas se advierte muy claramente el influjo de un mítico ilustrador estadounidense, Charles R. Knight (1874-1953), cuyos cuadros de seres prehistóricos son bien conocidos por los amantes de la paleontología clásica.

Cada viñeta es una joya en Xenozoic Tales, y dado lo elaborado de sus dibujos, no es de extrañar que Schultz tenga fama de ser un artista lento, o que su trabajo se encamine más a la ilustración o los guiones que al dibujo de cómics.

Tanto por el declarado homenaje al cómic vintage como por lo inconcluso de la obra, Xenozoic Tales comparte cierta familiaridad con el cómic de culto de Dave Stevens Rocketeer. Como este último, además, produjo adaptaciones a otros medios: en este caso con el nombre de Cadillacs y Dinosaurios, título que llevaban una venerada serie de animación (vista en España en su momento a través de Canal+) y una máquina recreativa que muchos recordarán.

La teleserie en cuestión fue estrenada por CBS Kids en 1993. Su creador era nada menos que el guionista Steven E. de Souza, responsable de títulos de culto como La jungla de cristal (Die Hard) y Límite 48 horas (48 Hrs.).

También llevaron el título de Cadillacs & Dinosaurios las miniseries que Topps Comics lanzó en los noventa, sin la participación de SchultzCadillacs and Dinosaurs Vol. 2 (febrero-abril de 1994, con guión de Roy Thomas, dibujo de Dick Giordano y portadas de William Stout y Giordano), Cadillacs and Dinosaurs: Man-Eater (junio-agosto de 1994, con guión de Thomas, dibujo de Claude St. Aubin y portadas de Sam Kieth) y Cadillacs and Dinosaurs: The Wild Ones (septiembre-noviembre de 1994, con guión de Thomas, dibujo de Esteban Maroto y portadas de Joseph Michael Linsner).

Aunque una continuación del cómic parezca poco probable a estas alturas, los fans de Schultz siguen disfrutando de su arte, ya sea en las encantadoras ilustraciones para el recopilatorio Conan de Cimmeria (Timun Mas) o en sus guiones para los nuevos cómics de El Príncipe Valiente (Panini). Esos mismos fans esperan la edición de su novela ilustrada Storms at Sea, que prometen más emociones al estilo pulp.

Xenozoic Tales es una obra indispensable para los amantes de la aventura, los dinosaurios, las mujeres bellas y los héroes simpáticos; para todos aquellos que dejaban volar su imaginación con los cómics que acompañaban las viejas ediciones de Bruguera de Viaje al Centro de la Tierra y que desearían vivir, o al menos pasar unas vacaciones, en un lugar donde convivieran los dimetrodones y los mamuts.

Sinopsis

Algunos piensan que las semillas del cataclísmico final del Cenozoico ya fueron sembradas a inicios del siglo XVIII. Lo que se sabe con seguridad es que, hacia 1987, ya había empezado la serie de desastres ecológicos que señalaron que el final, sin precedentes, de una Era había comenzado ya.

Aunque no se descubriría hasta muchos años después la enorme extensión y la infortunada causa tras la catástrofe global, hacia principios del siglo XXI la Humanidad ya había iniciado su retirada de una superficie, crecientemente inhóspita, para meterse en la seguridad de enormes refugios subterráneos.

Hacia el año 2020 d.C., la temblorosa y estremecida Tierra llegó incluso a hervir. Miles de millones de humanos murieron, y especies enteras de animales se extinguieron. Los pocos hombres supervivientes se quedaron acurrucados en sus dispersas tumbas de acero y cemento, y esperaron…

Cuatrocientos cincuenta años después de encerrarse en las profundidades, la Humanidad regresó a la luz del sol, y se encontró con un mundo radicalmente alterado… Un mundo que, lógicamente, no debería existir… ¡Un mundo totalmente poblado por un ecosistema sin precedentes, ecléctico!

Y ahora, vengan con nosotros a la belleza y el terror, al misterio y la paradoja. Vengan con nosotros a la Era Xenozoica.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario", "La diligencia. El libro del 80 aniversario" y "El universo de Howard Hawks".