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«Peter Pan» (Clyde Geronimi, Wilfred Jackson y Hamilton Luske, 1953)

Peter Pan. La sola mención de ese nombre provoca nostalgias, y en muchos casos, sirve para esgrimir comparaciones con el moderno cine familiar. La película, qué duda cabe, es una obra maestra, y no me sorprende que sea una referencia obligada para cualquier cinéfilo.

Como seguramente saben, la cinta, fechada en 1953, tiene una larga prehistoria. De niños, Walt Disney y su hermano Roy asistieron a un montaje teatral de la obra de J.M. Barrie. En 1935, el cineasta y productor se planteó una adaptación, y cuatro años después, llegó a un acuerdo con el Great Ormond Street Hospital de Londres, depositario de los derechos de la pieza original.

Por desgracia, la Segunda Guerra Mundial retrasó los planes de Disney, quien no pudo asumirlos en términos creativos y financieros hasta 1950. En sus propias palabras, Peter es “un chico que puede hacer cosas muy extrañas: vuela sin tener alas, su sombra tiene vida propia y siempre tiene doce años, simplemente porque se resiste a crecer más allá de esa edad que tan cómoda le resulta. Y lo más notable es que sabe dónde está Nunca Jamás y cómo llegar hasta allí”.

Con el cuerpo y los movimientos del bailarín Roland Dupree y la voz de la estrella infantil Bobby Driscoll, Peter Pan saltó a la pantalla, donde se sirvió de una inquietante personalidad para atraer a Wendy. Una Wendy encarnada por Kathryn Beaumont, que se adueñó del papel tanto en las sesiones de grabación de voces como en las filmaciones que usaron los animadores de Disney como referencia. Dos años atrás, Beaumont había encarnado a Alicia en la versión animada del clásico de Lewis Carroll. Sin embargo, su trabajo como Wendy fue más memorable. «Mi opinión sobre Wendy como personaje ‒declaró la actriz en una entrevista‒ no ha cambiado. Es una una chica al borde de la adolescencia, muy típica de su edad, y piensa en las cosas de manera diferente a medida que crece. Creo que eso es también lo que representa la película».

Su recuerdo de la filmación siempre fue muy positivo: «Cuando fui a los estudios Disney, había un ambiente mucho más relajado que en la MGM. Realmente, me sentí como parte del equipo y fue una experiencia maravillosa. Me considero muy afortunada de haber sido parte de Walt Disney Studios».

En cuanto al método de trabajo, Beaumont detalló un proceso bastante minucioso: «Primero había una sesión en la que tenías el guión y hacías las grabaciones de los diálogos. A continuación, venía la acción en vivo. Y ahí era donde, como referencia para los animadores, representabas cada una de las escenas que acabábamos de grabar. Esto servía para que los artistas vieran en una pantalla pequeña cómo eran los movimientos de los personajes, de forma que pudiesen dibujar de una manera más realista. En realidad, no había un set completo. Era un set bastante vacío, donde solo había lo necesario para recrear determinadas acciones. Era un proceso continuo: primero hacíamos el trabajo de voz y luego esta segunda parte. Cada vez que se completaba una escena, nos ocupábamos de la siguiente. Fue una producción en curso que duró bastante. Para simular las escenas de vuelo, usábamos unos dispositivos, parecidos a arneses. Me llevaban a una parte del escenario y luego me movían para que pareciera que estaba volando. Así es como obtuvieron la referencia adecuada para completar la animación. ¡Por supuesto, fue un poco difícil para mí porque tenía miedo a las alturas!»

¿Y qué decir del Capitán Garfio? Sin duda, se trata de uno de los personajes predilectos de quien esto escribe. Fue el actor Hans Conried quien le brindó su voz, su aspecto físico y su gallarda gestualidad, completando una de las figuras más ambigüas y fascinantes en la historia del dibujo animado. Según el animador Frank Thomas, “Garfio fue una nueva clase de villano para nosotros. Nunca antes habíamos caricaturizado tanto a un malvado. Podía ser despiadado, pero también causaba risa. Como animadores, estábamos cansados de los villanos pesados y amenazantes, al estilo de la Reina en Blancanieves o la madrastra en Cenicienta. Nos sorprendía llegar tan lejos con Garfio, y hacerlo tan divertido. En cierta forma, a partir de entonces cambió nuestra idea sobre los personajes de esta naturaleza”.

Campanilla se presentó ante la audiencia como una perversa bailarina de ballet, caprichosa y seductora. Perfilada en los bocetos de Marc Davis, ganó en dinamismo gracias al trabajo de Margaret Kerry, cuyas poses y evoluciones sirvieron para otorgar verosimilitud al personaje.

Termino este recorrido por los créditos de la cinta con una alusión a la banda sonora. Las canciones, traducidas a un sinfín de idiomas, dan el tono de Peter Pan y lo convierten en un excelente musical. Los responsables son Sammy Cahn y Sammy Fain, autores de dos temas, “You Can Fly, Your Can Fly, You Can Fly” y de “Your Mother and Mine”. “A Pirate’s Life” lleva la firma del libretista Erdman Penner y del músico Oliver Wallace, que se encargó asimismo de la partitura incidental. Frank Churchill compuso “Never Smile at a Crocodile”, y “Tee Dum, Tee Dee” se debe a Winston Hibler, Wallace y Ted Sears.

Imagino que los peterpanófilos se saben este repertorio de memoria. Y si aún no lo son, den una oportunidad a este clásico atemporal. Prueben a revisarlo. Crucen imaginariamente las nubes. Atiendan a la llamada de ese rebelde pelirrojo y entenderán, sin esfuerzo alguno, por qué cualquier niño querría vivir en esa bendita tierra a la que llaman Nunca Jamás.

Sinopsis

Deja volar tu imaginación con la película que nos enseñó a creer en la magia, el clásico de Walt Disney, Peter Pan. Repleto de fantasía, aventura, personajes inolvidables, música y polvo de hadas, Peter Pan vuela más alto que nunca. Wendy y sus hermanos vivirán fantásticas aventuras cuando Peter Pan, el héroe de sus cuentos, les guía hacia el mágico mundo de Nunca Jamás. Después de acompañar a Peter Pan y a su inseparable Campanilla en su viaje a “la segunda estrella a la derecha”, conocerán la guarida secreta de Peter y a los traviesos Niños Perdidos y tendrán que enfrentarse con el famoso Capitán Garfio y sus piratas en emocionantes batallas.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis, cómo se hizo e imágenes © Disney Enterprises. Cortesía de The Walt Disney Company Spain. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.