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Margarita de Saboya, la última virreina de Portugal

Margarita fue la primera de las cinco hijas que les nacieron a Catalina Micaela y Carlos Manuel, flamantes Duques de Saboya. Cinco hijas y cinco hijos, en apenas doce años. Los suficientes como para acabar con la bella Catalina cuando inauguraba la tercera década de vida.

Margarita quedó huérfana con ocho años y fue casada, una década después, con Francisco IV Gonzaga, futuro duque de Mantua. Un matrimonio que apenas duró cuatro años y del que nacieron tres hijos, si bien sólo sobrevivió la primogénita, María, llamada a heredar el ducado, gracias al buen hacer y, todo hay que decirlo, al mucho batallar de su madre. Porque Margarita era digna heredera de su estirpe, no en vano por sus venas corría la misma sangre de La Católica Isabel, reina de Castilla y Señora del Nuevo Mundo, o de la culta Margarita, a quien debía su nombre, gobernadora de Flandes y maestra del futuro emperador Carlos V.

Margarita fue regente de su hija durante quince años. Tres lustros en los que formó a la futura duquesa para que heredase sus dominios y los gobernase con mano diestra. Para ello, la regente se rodeó de sabios hombres, entre otros, Francesco Agostino della Chiesa, futuro Protonotario Apostólico, y autor de un Theatro delle donne letterate (Mondovì, 1620), dedicado a la regente Margarita y en el que se incluía un Discorso della preminenza del sesso donnesco. Un discurso escrito en 1620 pero tan actual que sorprende. Un discurso en el que se puede leer, por ejemplo, que «no hay reino, provincia o ciudad en el mundo donde, tras haber gobernado una mujer, no se oigan parabienes de su modo de mandar».

Tras casar a su hija y dejarla en el puesto de mandataria que le correspondía, Margarita fue llamada por su primo, Felipe IV de España, conocido entre sus contemporáneos como «El Grande», señor de medio mundo. Un Felipe IV que, como sus antecesores masculinos en la corona española, utilizó a las mujeres de la familia para ocupar cargos de responsabilidad. Y fue así como Margarita, que nunca había pisado España, pero que llevaba sangre española en sus venas, se transformó en virreina gobernadora de Portugal. La última virreina antes de que Portugal se independizase, para siempre, del dominio castellano. Una virreina portuguesa, nacida en Turín, que había de entregar su alma a Dios cumplidos los sesenta y seis, en Miranda de Ebro, provincia de Burgos, donde se retiró, a disfrutar de sus últimos años de vida. Una vida longeva en una mujer del Siglo de Oro que sólo indicaba la ausencia de un hombre cerca. Porque en el parir, y no en otra circunstancia, se agostaban tantas vidas femeninas cuando aún no habían acabado de florecer…

Margarita de Saboya (1589-1655), nieta de Felipe II, duquesa de Mantua y virreina gobernadora de Portugal.

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Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.
Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran "El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II" (1998), "Los amantes del arte sagrado" (2000), "Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias" (2002), "Alquimia, el gran secreto" (2002), "Las plantas mágicas" (2002), "Magos y Reyes" (2004), "Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado" (2005), "Los libros malditos" (2005), "Inferno. Historia de una biblioteca maldita" (2007), "Historia de las hierbas mágicas y medicinales" (2008) y "Evas alquímicas" (2017).