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Crítica: «Ice Road» (Jonathan Hensleigh, 2021)

Pese a que su nombre no se menciona en las conversaciones cinéfilas, Hensleigh tiene una carrera francamente curiosa. Debutó como guionista con Las aventuras del joven Indiana Jones (1992), y de ahí en adelante, logró cierta notoriedad escribiendo los libretos de Jungla de cristal: La venganza (1995), Jumanji (1995), El Santo (1997) y Armageddon (1998). Dicho así, la suya parece una sucesión de éxitos, pero en Hollywood las cosas casi nunca son fáciles.

Aunque tuvo el apoyo del poderoso Jerry Bruckheimer, el bueno de Hensleigh arrastró varias frustraciones. Por ejemplo, el guión que completó para El Santo fue reescrito de principio a fin, y su intenso trabajo en La Roca (1996) y Con Air (Convictos en el aire) (1997) no fue debidamente acreditado.

Como director, su carrera ha sido igual de intermitente. Se hizo cargo de The Punisher (El Castigador) (2004), pero tras descartar su guión para Hulk, Marvel no le brindó más oportunidades. Años después, rodó Matar al irlandés (2011) y ahora regresa con una cinta hecha a la medida de Liam Neeson.

A grandes rasgos, Ice Road viene a ser una mezcla entre Carga maldita (1977) y los thrillers crepusculares de Neeson (Ya saben: un tipo maduro, que no llama la atención, despliega una audacia inesperada cuando los villanos de turno empiezan a complicarle la vida).

Con una puesta escena que oscila entre el nervio y la desgana, Hensleigh nos narra una aventura genérica, moderadamente entretenida y con cierto grado de suspense.

Una explosión atrapa a un grupo de trabajadores en una mina de Manitoba. Para salvarlos, hace falta una perforadora con la que abrir un túnel. El artefacto debe transportarse en camiones de gran tonelaje, a través de rutas de hielo quebradizo. El equipo encargado de ese peligroso traslado queda bajo el mando del aguerrido Jim Goldenrod (Laurence Fishburne), quien contrata a Mike McCann (Neeson), a su hermano Gurty (Marcus Thomas) ‒un veterano de Irak, bondadoso pero con problemas psiquiátricos‒, a la joven Tantoo (Amber Midthunder) y a un delegado de la compañía minera, Tom Varnay (Benjamin Walker).

Como ya se imaginan ‒sobre todo teniendo en cuenta que este es un thriller de acción‒, la ventisca o las grietas en el hielo van a ser el menor de los problemas para McCann y sus compañeros. Recuerden que a Neeson el peligro lo alcanza siempre, no importa dónde se esconda.

Uno siente simpatía hacia este tipo de productos. Con el tiempo he ido comprendiendo que un guión predecible y un director rutinario pueden adaptarse al ritmo interno de esos espectadores que ‒atención a este detalle‒ no piden nada más: solo pasar un buen rato.

Hay defectos que pueden rastrearse en Ice Road, y sin embargo, aunque la cinta de Hensleigh es tan simple como el giro de una peonza, debo admitir que se ajusta a un esquema que no debería desaparecer nunca de las pantallas. Películas de presupuesto medio, sin grandes ambiciones, honestas, irregulares… que en los tiempos del cine de barrio y el videoclub eran muy rentables y contribuían a sostener muchos puestos de trabajo.

Habrá críticos que disfruten de sus obligaciones intelectuales y se ensañen con Hensleigh. Pero Ice Road se ha hecho un hueco en mi afecto. Y lo digo sin condescendencia. Verán: me recuerda aquellos estrenos de segunda, que no daban más de sí, y que no obstante, nos hacían pasar ratos estupendos cuando éramos unos críos. Además, a pesar de sus fallos, hay alguna escena trepidante y los actores, del primero al último, conocen su oficio.

Sinopsis

El actor Lian Neeson (Infierno blanco, Venganza, Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma), vuelve al género en el que se siente más cómodo con una impactante película llena de acción y ambientada en un entorno único. Los paisajes helados de Canadá, las más adversas condiciones climáticas y tres monstruosos camiones de 18 ruedas son el corazón de una historia en la que el verdadero peligro se encuentra en el lugar más inesperado.

Dirige y escribe Ice Road el director y guionista Jonathan Hensleigh (Mata al irlandés, El castigador (The Punisher)) y completan el reparto Laurence Fishburne (Saga John Wick, La mula, Saga Matrix) y Amber Midthunder (Legion [TV], Comanchería) entre otros.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Code Entertainment, Aperture Media Partners, Envision Media Arts, ShivHans Pictures, Solution Entertainment Group. Cortesía de eOne Spain. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.