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«El Castigador: Diario de guerra» (1988-1990), de Carl Potts y Jim Lee

Primera visión: un samurai urbano, acostumbrado a disparar entre sacos terreros y niebla. Como si la guerra misma fuera la portadora de su identidad. En realidad, la de Punisher es una historia antigua. Una historia sencilla. La historia de un buen tipo que perdió a su familia y que aprovecha su dolor y su deseo de venganza para impartir justicia.

Este Diario de guerra (Punisher War Journal nº 1-24, noviembre de 1988-noviembre de 1990) despliega generosamente la neurosis del Castigador. Pura dinamita. Sientes que el personaje va a estallar, pero no llega a hacerlo, porque esto –aunque a veces no lo parezca– es el Universo Marvel, y los héroes mantienen una coherencia inapelable.

Como bien saben sus admiradores, Frank Castle es un tipo cocido a fuego lento en el infierno. Lo crearon el guionista Gerry Conway y los dibujantes John Romita, Sr. y Ross Andru.

Su lanzamiento en The Amazing Spider-Man #129 (febrero de 1974) coincide con una etapa en la que la criminalidad, los abusos policiales y las bandas urbanas convertían ciudades como Nueva York en un parque temático de la novela negra.

Obviamente, Castle es un vigilante, pero hay motivos para sentir compasión por él: no sólo vio morir a su mujer y a sus dos hijos. Además es un veterano de guerra con secuelas psicológicas más que notables.

Todo ello contribuye a humanizar al personaje en la saga The Punisher, que salió a la venta en 1987, con guión de Mike Baron y arte de Klaus Janson, y que abarcó 104 números entre julio de ese año y julio de 1995. Tal fue el éxito de dicha cabecera que Marvel comercializó otras dos series igualmente alabadas, The Punisher War Journal (80 números, noviembre de 1988 – julio de 1995) y The Punisher War Zone (41 números, marzo de 1992 – julio de 1995).

En las páginas de Diario de Guerra, Punisher posee todos los rasgos del mercenario, pero sus aventuras se aproximan a la fórmula del agente secreto. De hecho, incluso tiene un ayudante, Microchip, que viene a ser una versión neoyorquina de Q, el imaginativo armero de James Bond.

Para reforzar esa deriva hacia la ciencia-ficción, Carl Potts no duda en introducir un arco argumental ambientado en un mundo perdido, similar al imaginado por Arthur Conan Doyle, en el que unos criptozoólogos van a la búsqueda de dinosaurios.

En cualquier caso, más allá de la solidez de los guiones, hay un valor seguro en este cómic, y es que el artista encargado de materializar las tenebrosas pulsiones de Punisher no es otro que Jim Lee. En plena juventud, Lee aún no lucía esa intensidad y ese detallismo que poseen sus obras de madurez, pero aquí ya demuestra un talento excepcional e indiscutible.

Sinopsis

Autores: Dave Ross, Carl Potts, Jim Lee, Mike Baron

Contiene Punisher War Journal 1-24 USA.

Creado por el guionista Gerry Conway en un momento en que los justicieros urbanos habían asaltado el cine y la novela popular, Punisher ha llegado a situarse entre los más significativos personajes de Marvel. Este volumen reúne una de sus más celebradas etapas, con la que el aclamado dibujante Jim Lee saltó a la fama y El Castigador alcanzó nuevas cotas de éxito, a través de un puñado de memorables, en las que Frank Castle combate secuestradores, traficantes, asesinos… ¡E incluso dinosaurios!

La brillante etapa de Carl Potts y Jim Lee al frente de la segunda colección abierta de la que gozara Frank Castle. Si eres un jefe mafioso, un asesino a sueldo o un mero matón, un día acabarás en el Diario de Guerra de El Castigador. Mientras Frank sigue con su misión, se cruzará en el camino de algunos de los más importantes héroes del Universo Marvel, como Spiderman, Daredevil, Lobezno y muchos más.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Marvel Comics. Cortesía de Panini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.