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Crítica: «Thor: Love and Thunder» (Taika Waititi, 2022)

Ya sé que a la hora de expresar mi preferencia por Thor: Ragnarok (2017), estoy rebajando el valor de esta nueva aproximación al universo Marvel por parte de Taika Waititi. Disfruté mucho con Ragnarok y sigo pensando que en esa cinta el director neozelandés dosificó bien el humor, la épica y el rock and roll. Pero aunque Thor: Love and Thunder parte de una premisa similar, el resultado es distinto.

No hay duda que de el exceso es el talón de Aquiles de Waititi. Cuando las circunstancias o los productores refrenan su entusiasmo, llega más lejos que cuando dejan en sus manos esa bomba de relojería que puede ser la libertad creativa. Es paradójico, pero cierta moderación externa puede ser positiva para un proyecto de estas características.

Hay un aspecto en el que la película triunfa, y es ‒vaya paradoja‒ su faceta dramática. En concreto, todo lo que tiene que ver con Gorr, el Carnicero de Dioses (Christian Bale), un villano que oscila de forma perturbadora entre la psicopatía y la tragedia. Lo mismo cabe decir a propósito de la doctora Jane Foster, la exnovia de Thor, encarnada con inteligencia por Natalie Portman. El arco argumental de esta heroína, sobre todo en su tramo más doloroso, flota en el aire como un recordatorio de la densidad que siempre, incluso en sus productos más livianos, debería alcanzar el Universo Marvel.

Aunque todo esto puede disfrutarse en interludios bastante serios, al final, da la sensación de que Waititi lo desaprovecha en el montaje, porque todo su interés es poner a los superhéroes bajo la lupa del humor.

Como es sabido, el humor requiere una química muy precisa. Para entendernos: una caricatura a tiempo es divertida, pero la sobrecarga de chistes puede conducir a la histeria o al hartazgo. De igual modo, hay que ser un genio para llegar a los niveles de concentración cómica que sublimaron el trío ZuckerAbrahamsZucker o los Monty Python. A su modo, Waititi lo intenta, pero sus altibajos invitan a pensar que la parodia constante es una receta difícil.

En Thor: Love and Thunder se alternan momentos de una comicidad enérgica y contagiosa ‒algunos muy eficaces‒ con chistes preadolescentes, bromas dilatadas y ocurrencias que solo sirven para distraer. Dicho de otro modo: Waititi apuesta por la sobresaturación. Todo ello repercute en el tono de la película. En este sentido, es complicado que una comedia alocada y paródica pueda metabolizar a un personaje como Gorr. Y aunque la gracia con la que se maneja Chris Hemsworth es admirable ‒el actor es un perfecto robaescenas‒, tengo dudas de que esa fiesta permanente y descontrolada contribuya a la cohesión del producto.

Se ha querido relacionar el descaro glam de la película con fantasías tan desvergonzadas como Flash Gordon (1980). Algo hay de eso, especialmente en el tramo en el que interviene el dios Zeus (Russell Crowe). Un tramo que, pese a su millonario despliegue digital, resulta digno de una comedia italiana de los setenta. Me parece llamativo el contraste entre esos momentos estrafalarios, afianzados por un espíritu casi mediterráneo, con las consabidas alusiones a la agenda woke que puntean la película.

Thor: Love and Thunder entretiene. Es hilarante y sus actores defienden incluso las escenas más triviales. Pero a diferencia de lo que sucedía en Ragnarok, Taika Waititi confunde aquí el ritmo narrativo con la prisa o el desequilibrio, y tampoco se centra lo suficiente en algo que no hay que descuidar ni siquiera en una comedia: el arco emocional de los personajes.

Sinopsis

En Thor: Love and Thunder de Marvel Studios, el Dios del Trueno (Chris Hemsworth) emprende un viaje que no se parece en nada a lo que se ha enfrentado hasta ahora: una búsqueda de la paz interior. Pero el retiro de Thor se ve interrumpido por un asesino galáctico conocido como Gorr el Carnicero de Dioses (Christian Bale), que busca la extinción de los dioses. Para hacer frente a la amenaza, Thor solicita la ayuda de la reina Valkiria (Tessa Thompson), de Korg (Taika Waititi) y de su ex novia Jane Foster (Natalie Portman) que, para sorpresa de Thor, empuña inexplicablemente su martillo mágico, Mjolnir, como la Poderosa Thor. Juntos, se embarcan en una aventura cósmica en la que tendrán que descubrir el misterio de la venganza del Carnicero de Dioses y detenerlo antes de que sea demasiado tarde.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Marvel Studios, Walt Disney Pictures. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Colaborador de "La Lectura", revista cultural de "El Mundo". Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Álbum Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.