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Crítica: «The Purge. La Noche de las Bestias» (2013)

El problema de escribir sobre una película de bajo presupuesto es que la humildad de la producción suele acentuar nuestra simpatía. Mis titubeos a la hora de valorar The Purge. La Noche de las Bestias imagino que obedecen a esa tensión entre lo poco que me agrada la película y el cariño que me inspira cualquier producto de serie B.

Habrá quien me diga que esta cinta es de serie B no por necesidad sino por cálculo empresarial. Al fin y al cabo, está financiada por figuras con una billetera bien provista, como Jason Blum, el productor Paranormal Activity, y Michael Bay, uno de los titanes de ese Nuevo Hollywood en el que las explosiones y la cámara epiléptica son –Dios nos asista– rasgos de estilo.

En todo caso, nos hallamos ante una cinta barata, que exhibe toda su fuerza en la aparente originalidad de su argumento: una distopía con deriva sociopolítica.

Déjenme que les cuente el punto de partida. América dispone de un nuevo medio para quemar la mala sangre: una vez al año, durante toda una noche, los delitos violentos no son castigados. Los ricos pueden protegerse. Las clases bajas, no. Pero gracias a esa matanza darwinista, la criminalidad es controlada durante el resto del año, así como la población marginal. Eso por no hablar de las rencillas vecinales y de esa envidia que a uno le vuelve capaz de lo peor.

El director James DeMonaco no puede permitirse reflejar esa noche en todo su esplendor sangriento, así que limita buena parte de la acción al lujoso hogar de James Sandin (Ethan Hawke), donde habitan su esposa Mary (Lena Headey) y sus dos hijos, Zoey (Adelaide Kane) y Charlie (Max Burkholder).

Durante esa noche homicida, Charlie deja entrar a un intruso en la casa. Mala decisión: resulta que ese hombre es la víctima elegida por un grupo de jóvenes criminales, deseosos de cobrarse su presa al precio que cueste. Para terminar de liar las cosas, el novio de Zoey también se ha colado en la mansión.

Durante su primer acto, The Purge mantiene el interés, pero desde el momento en que abandona la alegoría social y aplica la vieja fórmula de la casa invadida, cualquier atisbo de originalidad queda fulminado. Poco a poco, la rutina se adueña de la narración, y sobre todo en el último tramo, creció mi desinterés. Ni siquiera el giro de guión que ahí se propone impide que el conjunto se desinfle aparatosamente.

En fin… para confirmar que el hombre es un lobo para el hombre se me ocurren mejores películas que ésta.

Pese a que Ethan Hawke y Lena Headey son buenos actores, no hay química entre ambos, y eso hace que no nos conmuevan especialmente sus personajes cuando la trama va volviéndose más y más histérica.

Con todo, esta opinión mía y las de otros críticos se convierten en papel mojado si tenemos en cuenta que, durante el fin de semana de su estreno, The Purge superó en su recaudación la cifra de 34 millones de dólares. Diez veces más de lo que costó.

¿A alguien le sorprende que haya una secuela en marcha?

Dejo para el final una curiosidad. Aunque el director cite como referente un cuento de Shirley JacksonLa Lotería, el argumento de esta película guarda mayor similitud con un episodio de Star Trek, «The Return of the Archons», emitido el 9 de febrero de 1967. Su acción se ambientaba en un planeta, Beta III, anclado en el siglo XIX. El dictador supremo de ese lugar, Landru, dejaba de controlarlo durante la llamada Hora Roja, durante la que se iniciaba un festival de violencia catártica. Como dicen por ahí, las comparaciones son odiosas.

Sinopsis

Si pudieras cometer impunemente cualquier crimen una noche al año, ¿qué harías? El espectacular thriller especulativo The Purge. La Noche de las Bestias cuenta la historia de una familia cuyos cuatro miembros deberán decidir hasta dónde están dispuestos a llegar para protegerse cuando un mundo despiadado irrumpe en su hogar.

El crimen hace estragos en Estados Unidos y las cárceles están llenas. El gobierno decide que una noche al año, durante doce horas, cualquier actividad criminal, incluso el asesinato, será legal. No se puede llamar a la policía, los hospitales no admiten pacientes, los ciudadanos deben arreglárselas solos porque cometer un delito no está castigado. Durante esa noche plagada de violencia, una familia debe decidir qué dirección seguir cuando un extraño llama a la puerta.

Un intruso se cuela en la casa de James Sandin (Ethan Hawke), en una urbanización muy segura durante la moratoria anual, dando lugar a una serie de acontecimientos que amenazan con destrozar a su familia. James, su esposa Mary (Lena Headey) y sus hijos deberán superar la noche sin convertirse en los monstruos que van a por ellos.

Acostumbrado a escribir guiones que no hacen concesiones, como Negociador o Asalto al distrito 13James DeMonaco se inspiró en un par de acontecimientos inesperados para el guión de The Purge. La Noche de las Bestias.

Concretamente, la idea surgió cuando su esposa y él casi sufren un accidente mortal por culpa de un conductor imprudente. «Preso de ira, salí del coche para insultarle», recuerda el guionista. «Mi esposa consiguió meterme en el coche de nuevo. Una vez dentro, se volvió hacia mí y me dijo: ‘¿No sería genial si tuviéramos total libertad una vez al año?’ Me pareció un pensamiento tremendamente sombrío, sobre todo por parte de una médica, y se me quedó grabado».

Unos años después, mientras rodaba una película en Toronto, se quedó viendo la televisión una noche y se dio cuenta de que las noticias eran mucho menos violentas que en Estados Unidos. Le sorprendió que los medios del país vecino no estuvieran tan atraídos por la violencia y sintió una gran curiosidad por saber si Estados Unidos era único en ese aspecto, y si era así, ¿por qué el telespectador estadounidense está más pendiente de este tipo de noticias, por qué le obsesionan? Le vino a la mente la frase de su esposa, dando pie a una imagen tremenda de lo que podría llegar a ser la sociedad estadounidense.

Tal como demuestran sus guiones anteriores, James DeMonaco está interesado en explorar la relación causa-efecto de la sociedad con la violencia. Al igual que muchas otras personas, de joven le atrajeron relatos alegóricos como The Lottery, de Shirley Jackson, o The Most Dangerous Game, de Richard Connell. «Quería que el guión tratara de la violencia en Estados Unidos», dice el director. «En cierto modo, puede que se deba a la reacción del gobierno ante el huracán Katrina, o mejor dicho, a la falta de reacción, y a cómo se trata a los pobres».

El director y su socio productor, Sébastien Lemercier, tardaron unos tres años en desarrollar el guión. Durante ese tiempo exploraron el recorrido de cada personaje y de qué forma afectaría la noche de La Purga a los cuatro miembros de la familia Sandin. Decidieron que el tono de la historia debía estar más cerca de una obra moral que de una historia de ciencia-ficción. «Sébastien jugó un papel crucial ayudándome a mantener mi primera idea», recuerda el realizador. «Con su colaboración, conseguí que el guión estuviera perfecto antes de presentarlo a Blumhouse y a Platinum Dunes».

James DeMonaco habla de una Nueva América en la que, después de años de agitación social, la tasa de desempleo es inferior al 1% y la pobreza no supera el 5% de la población. El gobierno tal como lo conocemos ya no existe; ha sido sustituido por otro régimen, los Nuevos Fundadores de América (NFA), que han solucionado el problema de los violentos y los marginados permitiendo que durante una noche se pueda cometer cualquier tipo de crimen sin miedo a las represalias. El NFA se encargó de aprobar la Enmienda 28 para que cualquier ciudadano estadounidense tuviese el derecho a disfrutar de la noche de La Purga.

Una vez al año, desde las 7 de la tarde del 21 de marzo hasta las 7 de la mañana del 22 de marzo, reina el caos mientras los ciudadanos se purifican.

Después del 21 de marzo de 2022 nada volverá a ser lo mismo para los cinco protagonistas de la historia. James Sandin, dueño de una empresa de sistemas de seguridad, acaba de volver a su casa justo a tiempo para participar en el ritual en que su familia se encierra a cal y canto. Inmediatamente después de cenar, cuando se anuncia el comienzo de La Purga, James activa el perfecto sistema de seguridad y los Sandin se preparan para disfrutar de una velada tranquila, libre del caos… o al menos, eso creen.

Minutos después del comienzo de La Purga, Charlie, el hijo de los Sandin, comprueba la cámara de seguridad en la sala de control y ve a un hombre corriendo por la calle, pidiendo ayuda a gritos. Charlie no sabe qué hacer. No puede dejarle en la calle para que le maten. Pero si le ayuda, puede poner en peligro la seguridad de su familia. Acaba por dejar entrar al extraño en su casa. A partir de ese momento, el caos se apodera del hogar de los Sandin. El extraño es un marginado al que persigue un grupo de freaks enmascarados, encabezado por un educado líder (Rhys Wakefield).

La banda asesina rehúsa irse sin el extraño. James y Mary deben tomar la desagradable decisión entre lo que es moralmente correcto y protegerle, o sacrificarle a los sin ley plantados delante de su puerta con machetes y armas de fuego. Es difícil no ponerse en su lugar y preguntarnos qué haríamos en una situación semejante.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 2013 Blumhouse Productions, Platinum Dunes, Universal International Pictures, Universal Pictures y Why Not Productions. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.