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Crítica: «Península» («Peninsula: Train to Busan 2», 2020)

Suelo dejar las conclusiones para el final, más que nada por animar al lector a que lea los últimos párrafos, y me quite o me de la razón cuando ya he podido argumentar la idea. En este caso, mi opinión es muy escueta, así que pueden ahorrarse otros detalles.

Así de simple: toda secuela de una buena película nos atrae con expectativas. Esta vez, hablamos de la continuación de Train to Busan, una impecable película de zombis. Frenética, emotiva, y dentro de lo que cabe, novedosa. Tres rasgos de los que carece Península, donde hay el mismo número de variables que en una entrega de Resident Evil.

Aquí no encontrarán sentimientos profundos, ni giros inesperados. En ciertas secuencias, el frenesí se convierte en prisa. La acción ya no está manchada de realidad. Y su caparazón digital provocaría hastío si no fuera porque Yeon Sang-ho es un magnífico realizador, que le da mil vueltas a muchos artesanos del Hollywood disneyano.

¿Por qué no da la altura esta película? Bueno, hay que entender que un cineasta tiene ambiciones que no son necesariamente creativas. Cada nuevo estreno, en definitiva, es una posibilidad de ascenso comercial. Y uno siente que Yeon Sang-ho ha rodado Península con dos ideas en la cabeza: atraer al público joven con barullo y persecuciones imposibles, y de paso, demostrar que puede rodar un aparatoso artefacto para el mercado internacional (Como nota al margen, diré que está bien preparado para dar este salto a las grandes ligas).

Faltaría más: Península no aburre, y sus constantes homenajes a 1997: Rescate en Nueva York, Mad Max 2 o La tierra de los muertos vivientes son de agradecer. Es más, si uno rebaja esas dichosas expectativas, puede pasear por su itinerario apocalíptico con cara de satisfacción, llegando al desenlace sin mirar el reloj.

Pero vayamos al grano. ¿De qué trata la película? Lo contaré sin revelar detalles. Al principio conocemos al capitán de marina Jung-Seok (Gang Dong-won) y a su cuñado Chul-min (Kim Do-yoon), justo en el momento en que la epidemia zombi los deja sin país y sin familia. Refugiados en Hong-Kong, la vida de ambos carece de alicientes hasta que un mafioso les invita a regresar a su tierra, con el fin de recuperar un camión con veinte millones de dólares ‒Inciso: quizá el guionista haya visto El salario del miedo (1953) o su remake, Carga maldita (1977)‒. Aparte de miles de zombis corredores, Jung-Seok, Chul-min y sus dos cómplices descubrirán que aún quedan humanos sin infectar en Corea. Por desgracia, ya son pocos los que se agarran a la bondad y a la esperanza. El resto forma una horda de patibularios, casi más peligrosa que los propios muertos vivientes.

El reparto, como viene siendo habitual en el cine coreano, es muy válido. Gang Dong-won da la talla como héroe, Lee Jung-hyun encarna convincentemente a una madre guerrera, y las niñas Lee Ye-won y Lee Re roban las escenas en las que intervienen.

Me interesan menos los villanos de la función, Kim Min-jae y Koo Kyo-hwan, pero eso no significa que estén mal escogidos. En realidad, ambos son víctimas de un guión que se queda corto.

Y déjenme que diga otra cosa: a pesar del alarde digital, las secuencias de acción tienen la misma dosis de inverosimilitud que caracteriza a la saga Fast & Furious. Al final, uno ya no sabe si ese coche que derrapa está conducido por un especialista o si solo existe en un ordenador.

En fin, supongo que la estética de videojuego y el pimpampum nocturno agradarán a una parte del público, pero sinceramente, creo que ese formulismo le viene mal a un director tan potente como Yeon.

Sinopsis

Un contagio zombi se propaga por toda la península de Corea, convirtiéndola en un territorio postapocalíptico. Cuatro años después, un grupo de mercenarios se adentra en la zona cero en una peligrosa misión para recuperar un camión perdido con un botín millonario.

Tras el éxito de Train to Busan, una de las grandes sensaciones del cine fantástico coreano reciente, el director coreano Yeon Sang-ho (Seoul StationThe Fake, Psychokinesis) vuelve a su universo de zombis con  Península. Su predecesora consiguió más de 11 millones de espectadores en su país, convirtiéndose en el primer film en superar la barrera de los 10 millones de espectadores. Península fue una de las películas elegidas en la selección oficial del Festival de Cannes 2020, y tuvo su première española en la sección Oficial Fantàstic a Competición de la pasada edición del Festival de Sitges.
La película consiguió grandes resultados en su estreno en la cartelera asiática. A pesar de las medidas de capacidad y de limitación de aforo de las salas, la película superó los 13 millones de dólares (1,8 millones de espectadores) en la taquilla de Corea del Sur durante los primeros 5 días, recaudación que equivalía al 93% del total del box office del país.
Península cuenta con un reparto formado por Gang Dong-wonLee Jung-hyun, la joven actriz Lee ReKwon Hae-hyo (El día después), Kim Min-jae y Koo Kyo-hwan.
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.