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Crítica: «Midway» (Roland Emmerich, 2019)

Midway fue un episodio decisivo en el frente del Pacífico, durante la Segunda Guerra Mundial. En su momento, inspiró dos películas, De Pearl Harbor a Midway (1960), de Shûe Matsubayashi, y La batalla de Midway (1976), de Jack Smight, donde se reutilizaba metraje del film de 1960. Si no me equivoco, estos dos son los únicos largometrajes de ficción que abordaron la totalidad de la batalla antes de que Emmerich dirigiera esta nueva entrega. De forma secundaria, Midway también aparece en Puente de mando (1949), pero en esta película de Delmer Daves no pasa de ser una trama menor.

Como ven, son pocas producciones si tenemos en cuenta la magnitud de aquel enfrentamiento naval. Por otro lado, ni la película de Matsubayashi ni la de Smight superaron The Battle of Midway (1942), el documental de 18 minutos que filmó John Ford. La ventaja de este último es obvia, no sólo porque hablamos del mejor director de la Historia del Cine, sino porque además el rodaje se realizó en el mismo momento de la batalla, con el viejo Ford jugándose el pellejo.

Quizá el momento más emotivo para el cinéfilo que se acerque a ver esta nueva Midway de 2019 sea ver a Ford (Geoffrey Blake) en un breve papel secundario, rodando los combates con temerario entusiasmo.

Por lo demás, la cinta de Emmerich responde a todos los rasgos del blockbuster chino-hollywoodiense: reparto con actores conocidos en interpretaciones poco apasionadas, canto a las buenas relaciones entre China y Estados Unidos (ejem) y mucho, mucho efecto digital, no especialmente malo, pero sí lo suficientemente abundante como para que la película no se sienta real. No huele a mar ni a pólvora. Todo resulta sintético, no sólo las batallas, sino los propios personajes.

Se agradece que la película no caiga en horteradas melodramáticas del calibre de Pearl Harbor (Michael Bay, 2001), aunque nos vuelva a mostrar el ataque a la base americana de forma similar. Pero tanto los personajes como la historia resultan tan planos que la película casi parece una lujosa recreación para algún canal televisivo de historia.

El film no se hace pesado y, pese a su “digitalidad”, algunos momentos de combate resultan intensos y vistosos. La admiración que se profesan Edwin Layton (Patrick Wilson) y el almirante Yamamoto (Etsushi Toyokawa) recuerda agradablemente a la de Jack Ryan y Ramius en La caza del octubre rojo (John McTiernan, 1990), y los clichés del cine bélico más o menos funcionan para que la historia avance, incluyendo a ese clásico piloto arrogante y temerario que pierde la confianza tras la muerte de un pipiolo a su cargo (en este caso, hablamos de Ed Skrein, no de Tom Cruise).

Como ya sucedió con La batalla de Midway (1976), no se retrata a ninguno de los dos bandos como villanos terribles. La corrección política actual acentúa esa actitud conciliadora, loable y necesaria, pero también contraproducente a la hora de encender el ardor guerrero de la película, que acaba siendo una cinta bélica de baja intensidad.

Ni siquiera la aportación económica china demoniza en exceso a los japoneses, aunque una subtrama (algo inacabada) sí nos habla de la resistencia china en la ocupación y de cómo era castigada por los invasores.

Midway da la sensación de producto a medio cocinar, de desgana, como tantas otras cintas chino-hollywoodienses, y de paso nos hace echar de menos a aquel Roland Emmerich al que tan bien se le daba trabajar con maquetas (Independence Day o su Godzilla siguen teniendo buen aspecto a día de hoy), antes de que pasara a echar mano exclusivamente de efectos digitales.

Sinopsis

1942, Segunda Guerra Mundial. Después del devastador ataque sorpresa que destruyó Pearl Harbor, la Armada Imperial Japonesa se prepara para un nuevo ataque. Pero el Almirante Nimitz (Woody Harrelson) y Dick Best (Ed Skrein), el mejor piloto de la armada estadounidense, preparan un contraataque al imponente ejército japonés. Dick encabezará un ataque masivo que hará que Japón se dé cuenta de su error. Una decisión que cambió el curso de la historia para siempre.

Mientras estos dos titánicos enemigos emprenden una letal batalla para cambiar el rumbo de la guerra, todas las miradas se vuelcan hacia la remota isla de Midway, donde una serie de impactantes ataques aéreos y marítimos pondrán a prueba la potencia y la fortaleza de ambas naciones.

El director alemán Roland Emmerich (Independence Day, El patriota) regresa con una película repleta de acción, drama y verdad, en esta historia real rodada de manera virtuosa, con un sonido espectacular y un casting de lujo encabezado por Ed Skrein (Juego de tronos, Deadpool), Woody Harrelson (Los juegos del hambre, Han Solo), Patrick Wilson (Aquaman), Luke Evans (El Hobbit, La bella y la bestia), Aaron Eckhart (Sully, El caballero oscuro), Nick Jonas (Uglydolls: Extraordinariamente feos, Jumanji: Bienvenidos a la jungla), Mandy Moore (This is us, Un paseo para recordar), Dennis Quaid (El día de mañana, Lejos del cielo) y Darren Criss (American crime story: El asesinato de Gianni Versace, Glee).

Roland Emmerich, director de Midway, es un maestro del espectáculo cinematográfico, con una legendaria carrera que va desde éxitos de ciencia-ficción, como Independence Day, a históricos como El Patriota. Además de su alcance y escala característicos, el trabajo del aclamado cineasta siempre suele estar basado en temas reconocibles, con personajes plenamente realizados y el poder emocional de la esperanza. Midway contribuye a su orgullosa reputación, y es un proyecto apasionante de casi 20 años de proceso. «Estoy encantado de haber tenido la oportunidad de contar esta historia, porque los jóvenes de hoy no siempre conocen las historias sobre aquellos que lucharon por su libertad «, dice. «Creo que sin la generación que luchó en la Segunda Guerra Mundial, nuestro mundo sería muy diferente. Hubieron muchas dificultades y muchas personas murieron por ello, pero murieron por una razón. Hubo una verdadera lucha contra el fascismo en el mundo. Hoy en día, a veces nos olvidamos de estas cosas, pero las películas pueden servir como un vívido monumento para ellos. Queríamos honrar esa pelea y a aquellos que dieron tanto por ella».

Emmerich concibió una nueva mirada de esta fundamental batalla contada para una nueva generación, con personajes que comparten lazos poderosos. «Nuestra película sigue tres líneas argumentales, que representan tres perspectivas entrelazadas sobre la batalla», continúa Emmerich. «Uno son los pilotos a bordo del portaaviones USS Enterprise, principalmente Dick Best, Clarence Dickinson y Bruno Gaido, que son personajes históricos. Una segunda historia sigue el trabajo crítico del oficial de Inteligencia Naval Edwin Layton; un descifrador de códigos, Joseph Rochefort; y el almirante Chester W. Nimitz en Pearl Harbor. La tercera historia se centra en los oficiales japoneses, el almirante Isoroku Yamamoto, y los Oficiales japoneses Tamon Yamaguchi, Kaku Tomeo y Chuichi Nagumo, que son personajes históricos también.

El viaje para llevar Midway a la gran pantalla comenzó en noviembre de 2016. «Todo comenzó porque Roland soñaba despierto sobre esta película, contaba historias y hablaba sobre qué película le gustaría hacer», comparte el diseñador de producción Kirk M. Petruccelli, un frecuente colaborador de Emmerich. «Fuimos a Montreal con él en el transcurso de varias fases diferentes del proyecto para hablar con los investigadores, mi departamento de arte y mis equipos de decoración de escenografías para empezar a ver qué se necesitaría para dar vida al proyecto. Roland de repente disparó, ‘Vamos a hacer esta película’. En aproximadamente diez semanas, tuvimos todo el material de referencia y la investigación en orden, y los diseñadores de escenarios comenzaron a trabajar». Además, Petruccelli visitó los Archivos Navales y los Archivos Nacionales, en Washington, D.C., para obtener la mayor cantidad posible de datos, de cartografía arquitectónica y de imágenes. «Así mi equipo inició un proceso de investigación, a través del cual aprendieron todos los detalles necesarios para construir un buque de guerra y un portaaviones de la manera más auténtica posible», dice.

Otro recurso clave fue el propio gobierno de los EE. UU. «Cuando emprendes una película que involucra a los militares, lo primero que haces es contactar con el departamento de prensa del Departamento de Defensa», continúa el productor Harald Kloser. «Les gustó nuestro guión porque cuenta una historia convincente sobre una batalla histórica. Recibimos mucho apoyo, y se nos permitió filmar en lugares que de otro modo no hubieran estado disponibles, como el submarino USS Bowfin, o las instalaciones de Ford Island y Pearl Harbor. Estamos muy agradecidos al Departamento de Defensa».

«Tuvimos la suerte de filmar en la Base de la Fuerza Aérea Hickam de Hawaii, en una antigua casa abandonada que revivieron, así como en la Isla Ford», confirma Mandy Moore. «Sentíamos como si estuvieramos de regreso a principios de la década de 1940. Rodar en estos lugares históricos, donde las familias vivieron durante la Segunda Guerra Mundial, aporta un nivel de autenticidad. Te ayuda a sentirte con los pies sobre la tierra y te pone en el lugar de tu personaje».
Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

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Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario", "La diligencia. El libro del 80 aniversario" y "El universo de Howard Hawks".