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Sinfonías de Sinding

La sombra de Richard Wagner es alargada y no sólo cubre las salas teatrales sino también los demás dominios de la música. Uno de sus efectos tiene lugar en el mundo estructurado de la sonata y la sinfonía.

Es el caso, este último, del noruego Christian Sinding (1856-1941) quien, no obstante atravesar las turbulencias estéticas del siglo XX (las que empiezan con el tercer acto de Tristán e Isolda a mediados del XIX) permaneció indemne a ellas y fiel a su querencia wagneriana. En efecto, estas sinfonías, compuestas en 1919 y 1936, tienen la densidad orquestal de Wagner, sus soluciones o irresoluciones armónicas, el gusto por la insistencia melódica de los motivos conductores y cierta libertad formal que aproxima la sinfonía a la rapsodia.

En el caso de la cuarta, el subtítulo es, justamente, el de Rapsodia para orquesta con la sugestión literaria del rocío primaveral. Wagner, en otro sentido, casa bien con una sensibilidad nórdica, si nos quedamos en el tópico de la bruma y el desgarro. Wagner trabajó con una mitología germánica que proviene de antiguas leyendas escandinavas e islandesas, y se internó en el maldito mar del holandés errante cuando se ensayó en la ópera romántica. Las costas noruegas eran familiares a su imaginación. En ellas vagaba Sinding tomándolas por paisajes wagnerianos. Así es la geografía del arte.

Disco recomendado: Christian Sinding (1856-1941): Sinfonías nº 3 op.121 & nº 4 ‘Invierno y Primavera’ / NDR Radiophilharmonie. Dir.: David Porcelijn / CPO / Ref: 999596-2 (1 CD)

Imagen superior: Christian Sinding, Gunnar Heiberg y Knut Hamsun, retratados por Henrik Lund en 1926.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Este artículo se publica en Cualia por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista. Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de "La Opinión" y "La Razón" (Buenos Aires), "Cuadernos Noventa" (Barcelona) y "Vuelta" (México, bajo la dirección de Octavio Paz). Dirigió la revista "Cuadernos Hispanoamericanos" entre 1996 y 2007, y entre otros muchos libros, es autor de "La ciudad del tango; tango histórico y sociedad" (1969), "Genio y figura de Victoria Ocampo" (1986), "Por el camino de Proust" (1988), "Puesto fronterizo" (2003), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)
En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por "Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina". (Fotografía publicada por cortesía de "Scherzo")