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«Los años de fuego», de Fernando Castillo

Ciertos personajes son una buena vara para medir y comprender su momento histórico. ¿Cómo? Esforzándonos por entender su destino, para luego encajarlo en la atmósfera de este o aquel año.

Tampoco sobra, por razones análogas, señalar que, más allá del estudio de un determinado periodo, hay figuras singulares, cargadas de una energía inaudita, que nos invitan a pasar la historia por el tamiz de la vida. En ocasiones, esa notoriedad les acarrea una abultada factura, y otras veces, aun perteneciendo a la misma quinta, llegan a alejarse prudentemente de la desgracia.

En este y en otros libros, Fernando Castillo rastrea con admirable solvencia la pista de esos personajes. Para conocer sus vidas, domina todas las fuentes. Por supuesto, las historiográficas, pero también las culturales ‒esto conlleva innumerables lecturas‒, y lo que aún sorprende más: testimonios ignorados, inasequibles, que convierten su relato en una radiografía precisa, y también original, de un tiempo y un lugar.

Al igual que sucedía en obras anteriores, de parecida hechura, Los años de fuego es un festín para los curiosos. Cuando se leen los capítulos de este libro, el trecho histórico que recorre ‒desde la Gran Guerra de 1914 a la desaparición de la URSS en 1991‒ se valora desde nuevos puntos de vista.

Esta es una perspectiva interesante: la de dar entrada a un periodo dilatado, y encarnarlo en una sucesión de figuras, con su vida dentro. Por supuesto, hay un importantísimo añadido. Los años de fuego también aborda ciertas cuestiones que van evolucionando según la década. Me refiero al vaivén de las ideologías, los usos de la propaganda o la propia violencia.

Aunque el libro está compuesto con artículos previamente publicados, el autor los ordena y elabora para que el hilo conductor ‒el conflicto europeo y sus circunstancias‒ no se pierda.

No soy partidario de adelantar sorpresas, pero si quieren un resumen de Los años de fuego, quédense con esta idea: acá encontrarán observaciones muy profundas sobre el pasado siglo, anécdotas de personajes casi literarios ‒la actriz Louisa Colpeyn, el general Patton… ‒ y también libros que aquí funcionan como muñecas rusas, ligados de manera indisoluble a la fecha que retratan: Guerra. Diario de un soldado alemán (1929) y La Guerra Civil española (1955), de Ludwig Renn, Tras el águila del César. Elegía del Tercio (1925), de Luys Santa Marina, La ciudad (1925), de Frans Masereel, Recuerdos de un alemán (1981), de Gerhard Heller, o La historia de la Cruzada (1939-1943), de Carlos Sáenz de Tejada y Joaquín Valverde, entre otros.

Fernando Castillo es uno de esos autores que no defraudan nunca, y lo demuestra cumplidamente en esta nueva entrega.

Sinopsis

Los años de fuego recoge dieciséis breves, amenísimos y muy sugerentes ensayos sobre distintas facetas de la historia cultural y política de la Europa del siglo XX, desde la Gran Guerra de 1914 hasta la caída de la Unión Soviética, pasando por la vida de entreguerras, la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial. Ensayos nada vagarosos, palabreros o divagatorios sino siempre precisos, llenos de detalles vivos y de una tumultuosa y bien contrastada información sobre los asuntos y personajes de los que trata. Ensayos que forman una bien engarzada serie de «miniaturas históricas», por emplear la expresión acuñada por Stefan Zweig para sus recreaciones histórico-novelescas, y que continúan brillantemente el muy personal camino iniciado por Fernando Castillo en obras como Noche y niebla en el París ocupado (2012), Los años de Madridgrado (2016) o La extraña retaguardia (2018), tan bien recibidas por la crítica y el escaso público lector. (Abelardo Linares)

Fernando Castillo (Madrid, 1953) es ensayista y escritor, autor de varios libros y numerosos artículos en revistas universitarias y especializadas. Entre sus libros destacan los dedicados a la cultura y la historia contemporánea: Capital aborrecida. La aversión hacia Madrid en la literatura y la sociedad, del 98 a la postguerra; Tintín-Hergé. Una vida del siglo XX; Madrid y el Arte Nuevo. Vanguardia y arquitectura 1925-1936; Noche y niebla en el París ocupado. Traficantes, espías y mercado negro; París-Modiano. De la Ocupación a Mayo del 68; Los años de Madridgrado; Españoles en París 1940-1944. Constelación literaria durante la Ocupación y La extraña retaguardia. Personajes de una ciudad oscura. Madrid 1936-1943. También ha dedicado trabajos a los dos últimos siglos medievales y los comienzos de la Edad Moderna en el ámbito de la literatura, el arte y la polemología como Estudios sobre cultura, guerra y política en la Corona de Castilla (siglos XIV-XVII) y Un torneo interminable. La guerra civil castellana del siglo XV. Ha sido responsable de la edición y prologuista de diferentes obras y ha impulsado y comisariado exposiciones de arte como las dedicadas a Luis Bagaría, Carlos Sáenz de Tejada y Joaquín Valverde, o Tomás Ferrándiz, así como a la obra de Patrick Modiano, a las aventuras de Tintín, a la relación entre pintura y literatura en los años de entreguerras como «Ciudades literarias: Lisboa, Tánger, Trieste, Argel, Estambul y Shanghái» y «El viaje y el escritor 1914-1939», esta última, al igual que la dedicada a las ciudades de Ramón Gómez de la Serna, con el artista Damián Flores. Entre las exposiciones de fotografía realizadas destacan las referidas a la fotografía en el Museo Naval y en el Museo del Ejército, a la combinación de poesía y fotografía por medio de las obras de Juan Manuel Bonet y de Bernard Plossu, al argentino Grupo Fórum y al fotógrafo cubano Jesse A. Fernández.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.