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Entrevista a Javier Rodríguez. Qué cosas tiene Lolita… HR

Para mí, hablar con Javier Rodríguez resulta siempre un placer. No sólo es un hombre que prima la amistad por encima de cualquier otro valor: es un hombre del que siempre se aprende algo, como artista y como persona.

Javier Rodríguez, además, se ha convertido en uno de los autores de cómic más profesionales e interesantes de nuestro país; profesional en un sentido y hasta un punto de evolución que España, con su aún frágil entramado industrial, casi nunca deja plasmar: Rodríguez ha alcanzado un nivel de producción en varias áreas (como autor total de cómic, como dibujante para guionistas como Mauro Entrialgo o Muñoz y Trashorras, como colorista para DC, como ilustrador para El País y otros medios) y garantizado una versatilidad que pocos artistas de su edad se han podido permitir y mucho menos demostrar. Y ello se basa en un solo secreto: su impresionante dedicación absoluta al trabajo [Nota posterior: debutará en 2003 como colorista de Batgirl: Year One, de Marcos Martín y Álvaro López, y luego entintará y coloreará numerosos cómics para Marvel y DC].

Como dibujante de la voluminosa serie manga Lolita HR (2007-2011), creada junto a la guionista Delphine Rieu para el mercado francés y publicada allí por Les Humanoïdes AssociésJavier Rodríguez se ha perfilado como uno de nuestros valores más sólidos y ambiciosos: de entrada, la obra fue elegida como una de las finalistas del International Manga Award 2007 (concedido por el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés), y no por casualidad. La prensa especializada española sigue prefiriendo destacar autores más fáciles de clasificar y de inquietudes mucho más dóciles, pero a día de hoy pocos nombres pueden ofrecer la polivalente solidez y riqueza de miras de este asturiano afincado en Barcelona, ex miembro del grupo musical Cactus Jack. Con motivo de la aparición en España del segundo tomo de Lolita HR, publicado aquí por Ediciones Glénat, nos pusimos en contacto con él.

La conversación que sigue no es tal, sino una entrevista realizada a través de Internet, mediante preguntas remitidas por e-mail , que Javier Rodríguez tuvo la paciencia de contestar. El editado de las preguntas y respuestas es mínimo, para mantener la también mínima frescura que un cuestionario de estas características pueda retener. Pido disculpas por el amontonamiento enunciativo de ciertas preguntas, necesario desde mi punto de vista para poder llegar a mojones temáticos cuya cobertura me interesaba garantizar por parte del entrevistado. Eso sí, nos hemos limitado a contemplar su labor historietística, pese a que hace poco que ha reactivado la musical (con la creación de la banda Laherzio), para no divagar en exceso ni apartarnos de nuestro principal objeto de interés.

En cualquier caso, éste es el resultado del ping-pong internetero.

¿Cómo conociste a Delphine? ¿Cuál fue vuestro punto de encuentro, de afinidad, para decidir formar un tándem artístico?

Pues fue Delphine quien se puso en contacto conmigo. Por lo visto un editor amigo de ella le dio un dossier con trabajo mío y a ella le gustó. Desconozco cómo llegó el material a manos de él. Delphine me escribió un mail diciendo que si me apetecía probar a hacer algo juntos y no me resistí. A fin de cuentas era mi primera experiencia con un guionista extranjero y me apetecía probar.
Lolita RH fue la primera elección. Hicimos otro proyecto después, Amadeus, pero este no llegó a buen puerto.

Lolita HR comenzó siendo Lolita RH, un proyecto de álbum europeo que iniciasteis en 2001. ¿Qué diferencias había entre uno y otro?

Lolita RH era un proyecto típico para el mercado francés. Básicamente un álbum de ciencia-ficción. Creo que Delphine tenía en mente algo sofisticado y comercial a la vez, me envió referencias de Skydoll. Pero creo que no soy un dibujante tan fino. Y para qué engañarse, no es mi tipo de cómic. Así que hice lo que sé hacer. Cuando leí el primer guión, veía un relato muy costumbrista, muy centrado en personajes. La tecnología era un decorado y carecía de protagonismo. Aun tratándose de la historia de una chica robot.

¿Por qué el cambio estético de una línea y diseño de personajes “embellecidos” a cierto feísmo realista voluntario (¿y qué tuvo que ver en ello la conversión a manga?)?

Ja, ja, ja. Lo del feísmo no es intencionado. Sé por dónde vas, pero sabes que a mí me cuesta ver eso en un dibujo mío. Yo intento que sea lo más guapo posible. Al pasar al blanco y negro me imagino que todo se vuelve más sucio. Además, el proyecto de álbum lo hice a pincel, mientras que el manga es 100% digital. Y desde que dibujo todo en el ordenador me he vuelto más sucio, cosa que en papel no me atrevía.

¿Por qué ha tardado tantos años en materializarse la serie?

Ha tardado porque el primer proyecto no gustó a los editores. A unos no les gustaba el guión y a otros el dibujo. Por lo menos hasta donde yo sé.

El incluir los bocetos e ideas de Lolita RH en el primer tomo, ¿se debe a meros ánimos completistas, la necesidad de incluir unos extras, u os hacía gracia que la gente entendiera el proceso de creación de vuestro universo y personajes?

Lo de los bocetos fue idea del editor en Francia. A mí no es algo que me fascine, pero bueno, no tengo tampoco nada en contra.

¿No te da miedo que alguien piense: “coño, igual me hubiera molado más cómo pintaba antes”? Lo digo porque ese rollo popero y colorista parecía muy atractivo…

Siempre pienso que todo lo que hago sirve para algo. Haré alguna cosa popera y colorista más adelante, o no. Pero miedo no me da, no.

Por vez primera, leo un autor español haciendo manga de verdad. ¿Qué querías conseguir al utilizar el lenguaje manga, qué te permite expresar como autor y en qué te obstaculiza también?

El cambio principal de este formato al álbum es el ritmo de lectura. Después de estudiar distintos autores mangas llegué a la conclusión de que en el cómic japonés el ritmo de lectura lo marca más la página que la viñeta. Puedes jugar mucho más con lo que está oculto en la página par que sigue a la que estás leyendo. Eso es muy difícil de conseguir en un álbum occidental, donde la viñeta manda. Quizás el comic-book americano se acerque más a esto, no sé.

Otra cosa que empecé a estudiar fueron las series de televisión. Me di cuenta que este formato mangoide permitía usar las transiciones como en el montaje de ficción televisivo. Si te fijas, en Lolita HR muy pocas veces una escena acaba o empieza a media página, y cuando es así está buscado.

Leyendo Lolita HR no acierto a encontrar la parte que NO es tuya, la aportación ajena a tus intereses, inquietudes personales: hay trasfondo social y musical, para empezar. Me sorprendo siempre pensando en la obra como si fuera de Javier Rodríguez. ¿Cómo trabaja Delphine la historia y cómo has conseguido hacer la serie tan tuya? ¿O es que Delphine y tú os compenetráis perfectamente y tenéis los mismos intereses?

A ver. Es difícil de explicar sin enrollarse mucho. El contenido social y musical es una idea de Delphine de cabo a rabo. Aunque no lo parezca, yo no pincho ni corto ahí, más allá de observaciones puntuales. Ya sabes, algún comentario si me choca una reacción extraña por tal o cual personaje y cosas así.

Lo que sí procuro siempre que trabajo con otra gente es que las historietas sean lo más creíbles posibles. Esto entiendo que se consigue cuando a la cuarta página te olvidas de que estás leyendo una historieta y tu única preocupación es que le pasa al personaje en la página siguiente.

Para ello llegamos a la conclusión de que lo mejor era que Delphine se preocupara de todo el trabajo estructural de la serie: cuándo y por qué suceden las cosas; y yo me preocupara del cómo y dónde. No fue nada predeteminado. Pero creo que es así como estamos trabajando.

Has utilizado conscientemente un lenguaje muy manga, tanto en minuciosidad de planos detallados como en escenas de acción, conversacionales, etc. ¿El esfuerzo está siempre presente en ti cuando planificas, o ya has llegado a asimilar de forma natural ese estilo de expresión?

No pienso nunca en nada que no sea contar las cosas de la manera más fácil. Y no siempre lo consigo. Veo cosas que ya cambiaría de los primeros capítulos. Pero es lo que tiene este proyecto. Si te paras a retocar no se acabaría nunca.

Estos últimos años más de la mitad de mi lectura comiquera son mangas. Algunos de ellos, no conozco a nadie que los lea. Como Freesia. Imagino que algo se queda. Pero intento utilizar recursos de todos los lados. Lo único consciente, como te comentaba antes, es lo importante que es el ritmo que marcan las páginas.

Lolita HR aborda un montón de cuestiones de raíz social y política. Veamos, la primera temática que se me ocurre que planteáis de manera muy interesante es cómo el poder puede llegar a controlar incluso los elementos supuestamente rebeldes de la sociedad. Lolita es un icono de la resistencia anti-sistema, creado por el establishment . ¿Crees que en cierto modo es así? ¿Que el sistema crea él mismo sus propios virus como si fueran una vacuna, para en el fondo hacerse más fuerte, para tener un equilibrio, una legitimación y por tanto una durabilidad mayores?

La verdad es que no lo sé. A medida que me hago viejo soy más escéptico y creo que todo es más caótico, que no hay un gran poder, sino más bien mafiosos con manos más o menos largas manejándolo todo. Con alianzas puntuales para controlar la parcela de cada uno, llámala casa, calle, ciudad, país…

Creo que el concepto de “rebeldía unido a la juventud” que se maneja es el que inventaron los Rolling Stones en los 60. Algo que es vanguardia en un momento y deja de serlo cuando el poder que combatía lo toma como propio, ¿no? Una rebeldía que en el fondo es necesaria para que el propio poder exista. Pienso que de eso habla Delphine. Pero tampoco me atrevo a aventurarme en hablar por ella. Aunque no lo creas yo voy descubriendo mucho de la trama de Lolita HR a medida que lo hago.

Medhi es un personaje muy interesante, porque siendo el típico protagonista joven que refleja más el punto de vista de un lector normal, es decir, el típico protagonista de obras de aventuras, lo pintáis con rasgos no necesariamente simpáticos: él es cruel con Flora, la chica a la que le gusta; es bastante insolidario y antipático con sus compañeros de piso; y sus reacciones son muy egoístas. ¿Lo hicisteis así conscientemente? ¿El objetivo es darle un aire más realista al personaje, o hay alguna razón a largo plazo? ¿Quizá que se note más el cambio que sufre el personaje conforme se va integrando en el grupo de resistentes?

Medhi es muy cruel, sí. A mi eso me encanta. ¿Cambiará? Pues un poco de todo. No me parece que Medhi acabe redimido ni arrepintiéndose. Ya verás cómo la trama es mucho más compleja y va mucho más allá de la Resistencia.

En gran medida no hay personajes buenos o malos. Cada uno vela sus intereses y actúa en consecuencia. Y ahí es donde Delphine me tiene ganado porque ésas son las historias que me gusta contar. Aunque se me achaque el componente “social” (nunca sé muy bien cuál es el significado real de esto) en mucho de lo que hago, hace tiempo que trato de que los personajes que dibujo no den lecciones al lector. Me gusta cuando van de la mano de él.

Me encanta la sencillez del “chisme” que Iris maneja para controlar a Lolita. ¿Crees que es un buen ejemplo del concepto que queríais expresar como ciencia-ficción? Háblame un poco de qué idea teníais a la hora de crear un mundo futurista como el de Lolita HR.

Al principio era un mundo de alta tecnología, como te comentaba. Pero yo no lo veía o no lo sabía hacer. Y tiré por hacer algo más ligado a un realismo sucio. El futuro creo que sirve muy bien a los intereses de sacar a los personajes de un mundo conocido para el lector y que le resulte tan hostil e incómodo como lo es para los personajes. A mí me apetecía crear un futuro no apocalíptico en el que tampoco te apeteciera vivir. Y con la ventaja de que un marco como ése ayuda a simplificar mucho el mensaje y centrarse en los elementos principales de la trama, que son las relaciones humanas.

Lolita HR plantea cómo reaccionaría el mundo ante una infección masiva. ¿Crees que realmente las situaciones de encierro en guetos y un control inhumano sería lo habitual en los gobiernos? ¿Una infección de peste en la actualidad, con tamaña mortalidad, pondría a prueba las garantías civiles en los países democráticos?

Sí, pienso que los gobiernos ya hacen y han hecho eso. En el fondo, lo que en el mundo de Lolita es la enfermedad, podría entenderse como lo que es el terrorismo o el miedo al extranjero que tan de moda están en la boca de los gobernantes actuales, ¿no?

¿En Lolita HR” estáis intentando especular sobre cómo sería ese mundo si se diera un caso de tal gravedad como una infección de peste?

Más que especular creo que Lolita HR” es como llevar todo lo que ves en un telediario a los extremos. Pero Delphine va más allá y mira lo que hay detrás de los intereses de los protagonistas anónimos de un telediario. Por lo menos con esa lectura enfoco el trabajo.

Por cierto, no sé si has visto Soy leyenda. Si es así, coméntame que te pareció. ¿No crees que es un poco ridículo matar la familia del protagonista por accidente, para ahorrarnos una muerte más lenta y agónica mediante la infección? ¿Por qué la peli falla cuando el protagonista se encuentra con más humanos?

Soy leyenda me gustó al principio. El quedarme solo en el mundo como él, o en compañía de la chica que me gustaba de clase, era una de mis fantasías de crío. Seguro que no es muy original y casi todo el mundo lo habrá pensado más de una vez. Pero bueno, eso me encanta en la película: Nueva York vacío. Lo demás ya no me gusta tanto. Pienso lo mismo que tú en la muerte de su familia y en el desenlace.

¿Encuentras puntos en común con vuestra serie? Por ejemplo, en la búsqueda de una vacuna como fuente de poder y garantía…

No, no encuentro puntos en común. Creo que lo único es que hay una epidemia cuyo origen puede ser similar, que no lo sé. Pero en Lolita HR, Delphine prefiere que se vea lo que le pasaría a esa familia. Y sobre todo en el porqué los personajes toman las decisiones que toman. Ni de lejos lo comparo con la película, sólo que los objetivos me parecen distintos.

¿Crees que un gobierno podría ocultar la creación de una cura para una epidemia si existen intereses creados?

Claro. Y también creo que a veces aunque lo parezca no lo hacen. Es obvio que el manejo de la información es uno de los pilares del poder, ¿no? Que se lo digan a Acebes.

Lolita HR lidia, como muchas obras de anticipación, con el tema básico del control que el Poder ejerce sobre la gente, sobre los ciudadanos de una sociedad. ¿Cuál es tu posicionamiento al respecto? ¿Crees que siempre estamos mucho más controlados por el Poder de lo que creemos? ¿Crees que es necesario un control para la pervivencia de cualquier sociedad o tienes en mente la posibilidad de una sociedad más utópica?

Creo que el control está presente en todo lo que hacemos y somos. Que todo está bajo control. Y que las cosas funcionan porque las controlamos. Creo que la utopía es una sociedad donde el control sea distinto, mucho más horizontal. Pero no creo que exista el concepto “sociedad sin control”. Por lo menos no tengo constancia de que haya existido nunca, ni tenga por qué existir.A mí no me parece ni peor ni mejor. No tengo conocimientos ni he pensado tanto en ello como para hablar con propiedad.

Animo a quien quiera escribirme para hablar sobre ello.

Tabiles me recuerda un montón al Barón Ashler de Mazinger Z .

Mucha gente me comenta si me inspiré en el personaje de Gary Oldman en El Quinto Elemento. Y no. Es verdad que tiene hasta el mismo peinado. Igual sin querer, pues el entorno estético de los “ciudadanos de primera” está muy ligado a la ciencia ficción de los tebeos de Humanoïdes en los 70. Igual me vino por Moebius.

Al Barón Ashler sí que le veo más parecido en más aspectos. Era mi personaje favorito de Mazinger.

¿Hasta qué punto buscaste una iconografía de personajes que fueran reconocibles o moralmente ambiguos por su físico?

Cuando empezamos Lolita HR, la versión actual, teníamos muy poco tiempo para diseñar nada. Prácticamente hubo que inventarlo todo sobre la marcha. Cuando Delphine me dijo que todos los personajes eran polivalentes, y que a lo largo de la historia el lector los vería desde ángulos diferentes, decidí darles mucho carácter a sus caras, a su físico. Y pensé que para Tabiles iría bien una cara muy expresiva, que pasase de la expresión pétrea al resquebrajo con facilidad. Y pensé en gente de grandes bocas, como Jagger, Kinski o Dafoe.

Eso busqué, mucha ambigüedad y físicos de identificación inmediata. En todos los personajes. Quizás en Medhi y Lolita menos. Por eso son menos reconocibles cuando cambian su aspecto, lo cual sucede mucho a lo largo de la historia.

El estilo de dibujo sigue siendo muy personal, no has intentado emular el estilo gráfico de los mangakas. ¿Qué influencias de manga y de otros cómics/autores te han servido a la hora de confeccionar Lolita HR?

Hum. Las de siempre. En manga me gusta Minetaru Mochizuki mucho. Urasawa me encanta por lo fácil que cuenta las cosas, y el dibujo claro. Me gustan muchísimos más, pero estos dos son los que veo con más peso en Lolita HR. Me gustaría que Hiroaki Samura o Takeiko Inohue también, pero eso ya es hablar de otro nivel en lo gráfico.

Y de cómic occidental no te sabría decir, son muchos. Me imagino que con los que aprendí yo y cien mil más. Eisner, Miller, Forest, Corben, Romita… serían mis favoritos a imitar de siempre. Y toda la pandilla Fantagraphics de los 90, claro.

En el fondo creo que las influencias más grandes las pillamos en la infancia. Por lo menos las que te pegan el hostión emocional del que no te separas nunca.

Siguiendo a nivel gráfico, me hace mucha gracia cómo en álbumes como Wake up eres capaz de tener una vena a lo Jaime Hernandez, y en Lolita HR te sale una vena a lo… Beto Hernandez.

Jaime es buenísimo. Pero el que me ha influenciado siempre ha sido Beto. En lo emocional me pegó fuerte la colección Historias Completas de El Víbora. “Sopa de gran pena” me alucinaba. Tenía todo lo que me gustaba de siempre. Mucha sensualidad, historias corales, sexo a pie de calle, y una planificación tranquila, sin aspavientos. Y ese poderío para unir caricatura y realismo en una combinación explosiva. Además ya era un autor muy maduro cuando todos los compañeros generacionales estaban empezando. Era el más avanzado. No tenía miedo a dibujar menos, a sintetizar. Incluso Jaime, creo, tardó más en llegar a eso.

A la hora de planificar, también noto un toque de composición teatral a lo Will Eisner. ¿Crees que Eisner es un autor para tener siempre en cuenta?

A Eisner siempre lo tengo en cuenta. La primera vez que vi a Eisner en persona yo tenía 23 años. Llevaba una carpeta con aquel proyecto que tú me rechazaste para la colección Brut, y que era tan fanzinero como me decías. El hombre me dijo que se lo enseñara. Para mí era como lo máximo. Yo estaba muy nervioso, como te puedes imaginar. Imagínate al paisano, alto, de traje. Yo con una camiseta de Sepultura y un perillón hortera. Entonces va y, tras ver las páginas, me agarra por el cuello de la camiseta y me dice: “Al lector has de cogerlo así de la primera a la última viñeta.

Las páginas no están mal, te gustan los personajes y haces que se relacionen. Pero trabaja más, haz fondos, no seas vago, que se vea dónde pasan las cosas…” Ja, ja, ja. Espero haber aprendido la lección. Para mí eso fue la hostia. No lo olvidaré nunca. Spirit era una de las series de referencia en mi casa, cuando era pequeño. A mi padre le encantaba. Y él era el que compraba los tebeos.

¿No te decepciona un poco que, con un talento infinito como el de Eisner, su obsesión en los últimos años fuera la legitimación oficial del cómic mediante la creación de un formato? ¿No crees que es triste que últimamente sólo se le recuerde como creador de la novela gráfica?

No veo triste lo que dices. Seguro que Eisner estaba encantado. De hecho, él comentaba en una cena posterior al encuentro que te comentaba que le pesaba que sólo se le asociara con Spirit. Hablamos de 1995, claro. Todavía no había llegado el boom de las novelas gráficas.

A mí me impresionó mucho Contrato con Dios cuando lo leí de crío. Y no entendía ni la mitad. Por no saber no sabía ni qué eran los judíos del principio. Y curiosamente la historieta que me marcó fue la última. La de las vacaciones de los proletas en la casa semi-rural. Otra vez historias corales, otra vez intereses cruzados.

En tus obras siempre cuestionas el determinismo en el ser humano, aquí en forma de determinismo genético, por ejemplo. ¿Crees que todo lo que un ser humano suele desarrollar y expresar viene dado realmente por su entorno social o, en cualquier caso, que la sociedad tiene un rol fundamental en el modelado psicológico de cada individuo?

Más que la sociedad pienso que es el entorno. Cosas más cercanas. La gente con la que nos relacionamos. La manera de solucionar los problemas. Eso puede hacer que nos comportemos de una u otra manera, ¿no?

Desde luego no pienso que la lotería genética influya en cómo somos, más bien cómo convive ese hecho con el entorno. Pienso que el miedo a quedarse fuera del grupo social que tenemos más cerca, en el que nos criamos, modela eso y mucho.

Pero bueno, no sé si Delphine piensa como yo. Y ella es la que maneja ese aspecto en Lolita HR. Pienso que coincidimos en bastantes cosas, pero nunca nos sentamos a hablarlo. Prefiero que se suelte y yo opinar cuando algo me chirría.

También planteas otra de tus obsesiones, que es la dicotomía entre individuo y sociedad. A mí ya sabes la dentera que me da a veces cuando veo escenas de un grupo aceptando a un individuo en sus filas para que ejerza de militante, y el narrador claramente lo sobredimensiona como un aspecto positivo de su propuesta dramática. ¿Crees que para cambiar algo en la sociedad, sigue siendo válida la lucha en colectivos? ¿Es en realidad la única manera que hay de cambiar algo en la sociedad? ¿Crees en la lucha social?

Creo en las luchas puntuales. Lo de la militancia ya lo probé y quedé saciado. Sabes de sobra que siempre escoré a la izquierda. Pues creo que cada vez estoy más a la izquierda. Es decir, más individualista y abierto a todo tipo de pactos con más gente para hacer algo. Pero sin hipotecarse. Ya nada de militancias que vayan más allá de echar cara a un problema puntual. Y hablo más de deseos, porque últimamente ni eso. Pero esto, ¿a quién le importa, colegón? Ja, ja, ja.

Supongo que se puede considerar Lolita HR como un cómic conceptualmente progresista. ¿Hay algún mensaje positivo que se pueda extraer de su lectura, en términos de esperanzas para la humanidad, o para el individuo integrado en toda sociedad?

Pienso que el mensaje final va a estar más relacionado con el amor hacia otra persona que a la sociedad. Ya lo verás. Pero por donde creo que van los tiros es por… MEC, MEC, MEC (alarma anti spoiler ).

Una de las razones por las que Lolita HR me gusta tanto es por lo ambicioso del proyecto. Hacía tiempo que no leía una serie con participación española que se propusiera levantar todo un universo con protagonismo coral y múltiples subtramas superpuestas.

Gracias, hombre. Es ambiciosa porque en vez de invertir en cosas más rentables me metí en este jaleo que no se puede saber si será rentable hasta que se acabe. He ganado, o más bien, estoy ganando mucho haciéndolo, más allá del vil metal. Eso es verdad, y aunque no me crea nadie, para mí es importante.

Y no olvides que aunque yo esté respondiendo a todo este cuestionario el mérito más grande lo tiene Delphine. No es galantería, esta mujer está manejando una cantidad de tramas increíble, es una responsabilidad muy grande. De ella depende que la gente quede contenta cuando lleguen a la última página del último tomo.

¿Crees que el mercado español está preparado para generar obras de tal calibre? ¿Y para consumirlas –y digerirlas-?

Del mercado español no sé opinar. Creo que Lolita HR pasará desapercibido a la crítica especializada, que creo que existe. Algún comentario he leído de gente de la que me suele interesar su opinión, pero poco feedback en general.

En cambio sí lo estoy teniendo de lectores. Mucha gente me dice que quiere saber qué pasa. Y eso es lo mejor que le puede ocurrir a esta serie.

¿Cómo se os ocurrió la idea de crear todas las letras de canciones del personaje protagonista?

La idea es de Delphine. Eso es cosa de ella.

Y la pregunta del millón: ¿para cuándo un CD de Lolita HR?

Sí, a mí me haría ilusión grabar alguna de las canciones como si fuera la original. A ver si lo podemos hacer.

Entrevista publicada por Hernán Migoya el 10 de marzo de 2008 en la web de Ediciones Glénat. Copyright del artículo © Hernán Migoya. Previamente publicado en Comicsario, un blog para la fenecida editorial Glénat España. Reservados todos los derechos.

Hernán Migoya

Hernán Migoya

Hernán Migoya es novelista, guionista de cómics, periodista y director de cine. Posee una de las carreras más originales y corrosivas del panorama artístico español. Ha obtenido el Premio al Mejor Guión del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y su obra ha sido editada en Estados Unidos, Francia y Alemania. Asimismo, ha colaborado con numerosos medios de la prensa española, como "El Mundo", "Rock de Lux", "Primera Línea", etc. Vive autoexiliado en Perú.
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