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El día que Clint Eastwood amenazó de muerte a Michael Moore

Hace años, durante un discurso televisado, Clint Eastwood amenazó a Michael Moore con matarlo si aparecía en su casa con una cámara.

El hecho ya parece producto de una “leyenda urbana” [1], especialmente porque el video que recogió tan agresiva declaración ya no está disponible en Internet. ¿Quién lo retiraría tan oportunamente de la red? A decir verdad, yo lo vi en su momento, y me sorprendió que apenas hubiese trascendido fuera de los USA. Pero sucedió. ¡Y hay que ver la risa nerviosa que le entró al director de Bowling for Columbine cuando Clint pronunció su amenaza!

Todo ocurrió así:

En enero de 2005, en el transcurso de una gala anual del National Board Review of Motion Pictures, asociación en favor del séptimo arte que entrega anualmente sus propios premios, el director de Unforgiven subió al escenario a recoger el suyo. De pronto, se desmarcó de la enumeración habitual de agradecimientos, añadiendo una inesperada alusión a otro de los homenajeados:

Michael Moore y yo tenemos mucho en común: ambos apreciamos el vivir en un país donde existe la libertad de expresión.” Y entonces su rostro se endureció y pareció mirar directamente al propio Moore, quien asistía algo inquieto entre la audiencia. Eastwood se dirigió al documentalista  en un tono mortalmente serio: “Pero Michael, si alguna vez se te ocurre presentarte a mi puerta con una cámara, te mataré”.

El público estalló en carcajadas. Clint pareció sorprenderse ante la reacción de los espectadores y una sonrisa torcida se dibujó en sus facciones, volviendo a inclinarse sobre el micrófono: “Lo digo en serio…”

Las risas generales continuaron y la cámara enfocó a Michael Moore, quien se retorcía en su butaca visiblemente incómodo… ¿y asustado? No era para menos. ¡No todos los días te amenaza de muerte el mismísimo Harry el Sucio!

Dirty Michael

Ideológicamente no me gustan las últimas películas de Clint Eastwood ni su cada vez más ortodoxo credo republicano, así como simpatizo con las causas sociales y el activismo anti-armas y pro-Salud Pública de Michael Moore. De hecho, respecto a la última polémica que les enzarzó, coincidí más con Moore y con Noam Chomsky en sus opiniones sobre El francotirador, y me pareció una reacción de fanáticos nacionalistas la absurda petición contra el primero por parte del Comité Nacional Republicano de Senadores.

Pero juraría que Clint es mucho mejor persona que Michael, en términos de integridad, honestidad y sinceridad.

He conocido demasiados periodistas y famosos como Michael Moore, que se autopublicitan sin pudor abogando por toda causa relacionada con los derechos humanos, el medio ambiente y cualquier tema que les haga presentarse ante los medios como desinteresados defensores de víctimas abusadas, o que les aporte toneladas de capital de “credibilidad moral”, para en privado seguir su propia agenda materialista, su insaciable arribismo y su codiciosa acumulación de poder: por decirlo en pocas palabras, Michael Moore parece el típico sinvergüenza que critica el sistema para hacerse millonario gracias al sistema.

La culpa fue de Charlton Heston

La razón del enojo de Eastwood esa noche de 2005 se debió a la trampa que Moore tendió al actor Charlton Heston para su filme Bowling for Columbine.

Confieso algo: jamás he podido ver ese encuentro ni la película que lo alberga. Ni siquiera ahora. Soy demasiado fan de Charlton Heston. Al parecer, Moore lo engaña y humilla sin piedad… algunos dicen que con motivo, otros que aprovechándose de la hospitalidad del anciano actor. Sólo sé que cuando el documental se estrenó, en 2002, varios amigos en Barcelona me advirtieron que ni se me ocurriese verlo en el cine, o acabaría liándome a puñetazos con los numerosos espectadores que aplaudían durante esa secuencia.

Pese a que de 1998 a 2003 presidiera la National Rifle Association y sus conocidas y polémicas manifestaciones públicas a favor del derecho individual a la posesión de armas de fuego, creo que Heston fue siempre una persona honesta. Al menos, según todas las referencias que me han llegado sobre él, que son varias. En 1963 fue la cabeza visible de Hollywood en la Marcha a Washington por los Derechos Civiles de los ciudadanos africano-americanos. Entonces para un actor no era cool todavía mostrar en público un compromiso social de tal calibre, y menos para un estereotipo anglosajón de la catadura de Heston. Vean con qué modestia y sentido de la autocrítica defiende la causa de la Marcha: “Hasta ahora, como la mayoría de estadounidenses, he expresado mi apoyo a los derechos civiles básicamente en conversaciones de cócteles. Pero este verano, como muchos otros estadounidenses, no podía limitarme más a hablar solamente de boquilla sobre una causa tan urgentemente justa, y en un momento tan urgente como es hoy”.

Más allá de justificar la posición política de los últimos años de Heston (cosa que no es mi intención), lo que trato de comunicar es que ese hombre hizo muchas cosas en vida que un reaccionario de derechas no se hubiese permitido hacer jamás: como director dio trabajo a la troskista radical Vanessa Redgrave y la defendió a capa y espada cuando Hollywood la tenía casi vetada por sus opiniones antisionistas; apoyó la carrera de Orson Welles y también fue el artífice de filmes tan humanistas, compasivos, arriesgados y cero reaccionarios como El planeta de los simios, El señor de la guerra, Will Penny o Soylent Green. El segundo lustro de los años 60 fue sin duda la época más gloriosa de su filmografía.

En 2001, mi amiga Begoña Barrena trabajaba conmigo en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, a cargo de la sección de Invitados: ese año me contó que el anterior se había barajado invitar a Sitges a Charlton Heston para rendirle homenaje, puesto que en varios festivales internacionales lo habían recomendado como el “invitado ideal”: irreprochablemente profesional, buena persona, minuciosamente cumplidor con sus deberes de atender a la prensa y a los fans. Así que proporcionaron a Begoña un número de teléfono donde localizarlo. Era un número fijo. Para su sorpresa, cuando lo marcó, le respondió una voz profunda y viril.

¡Era Heston en persona! El número de teléfono pertenecía a su casa. Begoña me dijo que el viejo actor la atendió con un trato exquisito, aunque finalmente no pudo aceptar la invitación al Festival por problemas de fechas.

Desde ese día, siempre llevé conmigo ese número de teléfono, pero nunca me atreví a llamar a casa del gran Chuck.

La cuestión es que resulta difícil encontrar quien diga malas cosas de Charlton Heston como persona. ¡Si hasta Yma Súmac habló maravillas de él!

En todo caso, Eastwood (cuya filmografía como actor y director es políticamente mucho más conservadora que la de Heston, curiosamente) se tomó como algo personal la burla y abuso de Moore a su buen amigo Heston. Así que aprovechó la noche en que ambos coincidían en la misma ceremonia para recoger sendos premios…

…y lanzó su amenaza, entre risas y veras.

Ahora, solamente queda localizar ese video donde quedó grabada.

Mientras tanto, no sería de extrañar que Michael Moore lleve una década entera teniendo pesadillas con esto:

[1] En 2015, durante uno de los eventos de la CinemaCon de Las Vegas, Eastwood dijo lo siguiente: «Todo el mundo sigue diciendo que yo iba a matar a Michael Moore, pero eso no es cierto… Aunque no es una mala idea. Creo que hace unos años alguien me preguntó qué haría yo si un tipo como Moore viniera a mi casa, con todo un equipo de filmación, y comenzara a filmar como lo hizo con Charlton Heston. Por desgracia, Charlton Heston estaba enfermo en ese momento con Alzheimer. Lo que yo pensé entonces es que, si alguien entra en tu propiedad, pueder disparar contra él».

Copyright del artículo © Hernán Migoya. Publicado previamente en Utero.Pe con licencia CC.

Hernán Migoya

Hernán Migoya

Hernán Migoya es novelista, guionista de cómics, periodista y director de cine. Posee una de las carreras más originales y corrosivas del panorama artístico español. Ha obtenido el Premio al Mejor Guión del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y su obra ha sido editada en Estados Unidos, Francia y Alemania. Asimismo, ha colaborado con numerosos medios de la prensa española, como "El Mundo", "Rock de Lux", "Primera Línea", etc. Vive autoexiliado en Perú.
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