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El Ciclo de Cyann: «La fOntana y la sOnda» (1993), de François Bourgeon y Claude Lacroix

Desde 1979 y durante diez años, el historietista francés François Bourgeon se labró justificadamente la fama de ser uno de los mejores artistas de cómic del mundo. Sus series históricas Los Pasajeros del Viento (1979-2018), ambientada en el mundo de la navegación del siglo XVIII, y Los Compañeros del Crepúsculo (1984-1990), cuya acción transcurría en la Baja Edad Media, fueron objeto de premios, alabanzas y apreciación universal por parte de lectores y críticos.

Nadie antes que él había volcado en el dibujo de un cómic un detallismo y precisión histórica semejantes, producto de un proceso de documentación tan meticuloso que rayaba en la obsesión. Es más, ambas sagas ofrecían personajes bien construidos, intensidad dramática y un sólido poso intelectual.

Pero a comienzos de los años noventa, el autor decidió apartarse del pasado para explorar el futuro. Hasta el momento, Bourgeon había manejado todo tipo de fuentes documentales (libros especializados, grabados, fotografías, archivos históricos, museos…) para trasladar con verismo la época que servía de fondo a sus dramas históricos. Era, sin duda, una tarea larga y agotadora que, con todo, abordaba con entusiasmo. Ahora bien, en la ciencia ficción no existen modelos que copiar o fotografiar; todo debe salir de la imaginación del autor (o así debería ser), lo que supuso un giro radical en su carrera y en su método de trabajo. Sin embargo, la escrupulosidad forma parte de la personalidad artística más profunda de Bourgeon y si quería crear algo de la nada así lo haría, pero con el mismo amor por el detalle que había presidido sus series históricas. Así nació El Ciclo de Cyann, una saga de seis álbumes con una historia editorial accidentada y punteada de malos tragos para quienes la crearon pero que, con todo, supieron no sólo mantener una excepcional calidad artística sino alumbrar una obra maestra del género.

La primera historia, La fOntana y la sOnda (La sOurce et la sOnde), comenzó a serializarse en la revista A Suivre en 1992. En ella se nos presentaba al planeta Olh. Los humanos se han asentado en las partes más húmedas de ese mundo, desarrollando una cultura centrada en el agua, elemento al que contemplan como deidad. El panorama político está dominado por la lucha por el poder que mantienen la Sonda, un grupo de familias aristocráticas; y la Fontana, una jerarquía religiosa cuyos intereses van más allá de lo espiritual.

Años atrás, la familia más importante de la Sonda, los Olsimar, enviaron una expedición colonizadora a un planeta exterior, ilO. Sin embargo, una guerra interplanetaria que enfrentó a varios mundos –incluido Olh– contra el Imperio y que se saldó con una inestable paz, provocó la interrupción de comunicaciones con ilO. Desde hace décadas nadie sabe lo que ha sido de los colonos y los Olsimar han estado preparando una nueva expedición para averiguar el destino de la primera. Además, se espera encontrar entre la abundante vida natural de ilO alguna cura para una epidemia mortal que está diezmando la población masculina de Olh y, por pura desesperación, haciendo ganar fieles a la Fontana.

La expedición debía estar liderada por el primogénito del patriarca Olsimar, pero al morir víctima de la epidemia, la responsabilidad recae en su bella hermana Cyann. Ésta tiene un carácter difícil que le lleva a continuos y amargos enfrentamientos con su estricto padre. Testaruda, soberbia, sensual, cínica, caprichosa, algo cruel y poco amante de asumir responsabilidades, su nombramiento como líder de la expedición la convierte en el centro de una serie de intrigas, conspiraciones y atentados. Sólo contará con el apoyo de la antigua novia de su difunto hermano y también miembro de la misión, Nácara, cuyo sentido común y templanza contrastan con los de Cyann.

La fOntana y la sOnda no es sólo una sofisticada historia de aventuras espaciales dentro del molde de la ciencia ficción «dura», sino el comienzo del viaje de Cyann, un intenso y largo recorrido físico y espiritual: de los lujos de su vida aristocrática al lejano y hostil planeta de ilO, de una vida disipada, rebelde y dominada por la satisfacción de sus caprichos a la asunción de su papel de líder, responsable no sólo de la vida de su tripulación, sino quizá del destino de su pueblo.

Bourgeon es, desde luego, el nombre que figura en la cabecera y que sirve de gancho para los lectores que ya disfrutaron de sus series anteriores. Siendo el responsable último de la plasmación gráfica de la historia, es su estilo de dibujo y su capacidad narrativa los que en último término cautivarán o disgustarán a los lectores. Pero el papel que juega Claude Lacroix no es menos importante en el resultado final y dista mucho de ser un mero colaborador. Guionista de cómics, dibujante, periodista y amigo de Bourgeon desde antes de que éste obtuviera fama y reconocimiento, Lacroix ha sido quien, en realidad, ha construido los fantásticos y al mismo tiempo muy verosímiles mundos de la Historia de Cyann.

Fue Lacroix quien diseñó los complejos decorados urbanos o naturales, ciudades o selvas, cementerios o polos árticos, viviendas o desiertos… y todas las criaturas y objetos que los pueblan, desde aves a herramientas, de flores y plantas alienígenas a muebles y vestidos, de paisajes propios de ecosistemas de lo más variado a mercados o palacios. Lacroix se convirtió en el sustituto de los libros y museos que habían servido de documentación a Bourgeon en sus anteriores obras. Los bocetos, dibujos, pinturas y maquetas que aportó Lacroix –una de ellas, una ciudad para el cuarto álbum, ocupaba varios metros de superficie de su casa– fueron la auténtica base para que el colorido universo de Cyann resulte tan verosímil y riguroso como la Edad Media europea de Los Compañeros del Crepúsculo. Por supuesto, como en la mayoría de procesos creativos, éste fue interactivo. Ambos autores discutían los diseños y el guión, perfilándolos y modificándolos antes de su traslación final a viñetas.

La fOntana y la sOnda es un banquete visual que enganchará a cualquier aficionado a la ciencia ficción. Con un perfecto dominio del espacio y un trazo elegante y preciso, las viñetas de este cómic atrapan al lector por su belleza, riqueza de detalles gráficos y la avalancha de información que nos ofrecen respecto a ese mundo, imaginario pero tan meticulosamente descrito que se antoja real. Los autores no descuidan nada: la vegetación y la fauna; el estilo arquitectónico, la tecnología, los utensilios y el vestuario, todo ello adaptado a una vida que transcurre entre canales y lagunas; la decoración de las viviendas y objetos cotidianos –diferentes según la clase social a la que pertenezcan–; la comida, los vehículos, las armas, los ritos funerarios, los mercados, los barrios humildes, los salones de los ricos, los cementerios, los centros de investigación… quizá nunca antes en la historia del género, independientemente del medio de que se trate, se había invertido tanto esfuerzo y minuciosidad en la creación de un mundo ficticio.

Pero no sólo la creación de ese impresionante mundo alienígena-futurista es lo que merece la pena destacarse en este primer álbum. Bourgeon siempre ha sentido debilidad por las mujeres fuertes, independientes, decididas e inteligentes y sus dos sagas anteriores venían protagonizadas por sendas féminas cortadas con ese patrón aunque ajustadas a la época histórica en que transcurría la narración. Cyann Olsimar comienza siendo una muchacha malcriada y conflictiva que no puede sino caer antipática al lector. Poco a poco, conforme transcurren las 110 páginas del volumen, se opera una transformación en virtud de la cual aprende a asumir su responsabilidad, ejercer de líder y suavizar la relación con su no menos conflictivo padre.

En cualquier caso y como en sus sagas históricas, Bourgeon convierte esta obra en una aventura coral poblada de multitud de personajes. Nácara es, a todos los efectos, la coprotagonista y responde al ya mencionado patrón de «mujer Bourgeon«. Pero a diferencia de Cyann, sus orígenes están en los estratos más humildes de Olh, y aunque es inteligente, capaz y sueña con ascender en el escalafón social, no deja que su ambición se sobreponga al sentido común y la templanza. Es por esas virtudes por lo que Cyann busca su compañía –además de porque Nácara no se sienta intimidada por el origen aristocrático de su amiga–. Al menos una docena de otros personajes con más o menos peso en la historia ayudan a construir el mundo y la sociedad de Olh y la intriga que se teje alrededor de la plaga y la expedición a Ilo, una expedición que ayudaría a consolidar la posición de la Sonda pero que, por la misma razón, socavaría la de la Fontana.

Bourgeon y Lacroix retratan de forma exquisita las relaciones entre los poderes dominantes de Olh y la tensión creciente entre ellos: los diálogos cargados de veneno entre el viejo Olsimar y los dirigentes de la Fontana, el sabotaje del simulador en el CercadO y de las naves adscritas a la expedición, los grafitti callejeros –que, aunque están en otro alfabeto, resultan claramente contrarios a los Olsimar–, la presencia cada vez más opresiva de predicadores en los funerales por muertos de la plaga, los atentados contra la vida de Cyann, los irritados comentarios de la gente de la calle… Y aunque toda la historia transcurre en Olh, Bourgeon nos hace saber que ese planeta es sólo una hebra de un tapiz mucho mayor al mencionar la existencia de un Imperio –que tiene representantes en Olh por los que nadie siente mucho aprecio– con el que varios planetas exteriores libraron una guerra y que el viejo Olsimar, para desconcierto de todos y con el fin de proteger a su hija, se ve obligado a incluir como pieza de la lucha que mantiene contra la Fontana.

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Copyright del artículo © Manuel Rodríguez Yagüe. Descubre otros artículos sobre cine, cómic y literatura de anticipación en nuestra sección Fantaciencia. Publicado previamente en Un universo de ciencia ficción, y editado en Cualia con permiso del autor. Reservados todos los derechos.

Manuel Rodríguez Yagüe

Manuel Rodríguez Yagüe

Como divulgador, Manuel Rodríguez Yagüe ha seguido una amplia trayectoria en distintas publicaciones digitales, relacionadas con temas tan diversos como los viajes ("De viajes, tesoros y aventuras"), el cómic ("Un universo de viñetas"), la ciencia-ficción ("Un universo de ciencia ficción") y las ciencias y humanidades ("Saber si ocupa lugar"). Colabora en el podcast "Los Retronautas".