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«El caso Pemán. La condenación del recuerdo», de Daniel García-Pita Pemán

Como les sucede a tantos personajes ninguneados por la amnesia selectiva, el triunfo de José María Pemán consiste, precisamente, en gozar de un prestigio que muchos se empeñan en difuminar. Cualquier español culto sabe qué significó Pemán en nuestras letras, y gracias a las librerías de segunda mano, los admiradores de nuevo cuño aún pueden acceder a títulos como El divino impaciente (1933), Breve Historia de España, (1950), El Séneca y sus puntos de vista (1953) o Mis almuerzos con gente importante (1972). Por desgracia, está claro que esta recuperación será siempre privada, y en ningún caso, el resultado de campañas institucionales.

Impresiona el hecho de que un escritor con estas cualidades, que en otros países merecería interés académico y republicaciones, permanezca hoy fuera del perímetro que marcan quienes, por la margen izquierda, ven la historia como un espacio concebido para imprimir un efecto polarizador. El problema es que este disparate sea creído por los grandes medios de comunicación, que poco o nada han hecho para eliminar esa colección asfixiante de etiquetas a la que denominamos «memoria democrática».

En nuestro país, el rencor, el sectarismo y los prejuicios tribales se acoplan como un guante a la mala política cultural. Así, a la hora de fijar los estándares de la gloria, lo que cuenta ya no es la calidad de una obra, sino las gotas de sangre progresista que corran por las venas del autor, sumadas al antojo de los adanistas de turno.

Quienes creen que instrumentar políticamente nuestro patrimonio es una buena idea no se lo han pensado bien. O quizá, en realidad, tienen tanta confianza en sí mismos que no quieren pensarlo. Sea como fuere, está claro que sus métodos obedecen a dos fines: el pensamiento único y el desquiciamiento social.

El magnífico libro que ha escrito el nieto de Pemán, Daniel García-Pita Pemán, puede leerse como un ejemplo práctico de lo que postula la Ley de Memoria Democrática: una pantalla que espera la proyección de un relato en blanco y negro, simplista y maniqueo.

Por otro lado, la obra se plantea como una contestación a las calumnias que hoy ensombrecen la figura de un escritor de imponente trayectoria. «Asombra que un autor tan popular ‒escribe su nieto‒ fuese condenado a un radical ostracismo cultural, a convertirse casi en un perfecto desconocido. (…) Lo que es sorprendente en el caso de Pemán es la inquina con la que la comunidad intelectual ha contribuido a su olvido, tratando de degradar a la persona y a su obra».

Como denuncia y como desagravio, El caso Pemán ofrece poderosos argumentos. Al recorrer sus páginas, uno se hace la ilusión de una España capaz de reconciliarse con su pasado, tal y como lo hicieron Pemán y Rafael Alberti cuando se abrazaron en 1981.

Sinopsis

La Memoria Histórica y Democrática ha institucionalizado de modo insólito la damnatio memoriae, castigando tiránicamente a la parte equivocada de la historia.

La historia nos ofrece continuas muestras de destrucción de estatuas, supresión de leyendas o imposición del silencio con vistas a desterrar determinados nombres de la esfera pública. Esta institución primitiva y antidemocrática de la damnatio memoriae ha sido convertida por la Memoria Histórica y Democrática en seña de una política supuestamente progresista, proyectada hacia la prohibición sistémica de la mera evocación y traducida en pretexto indiscutible para un sectario olvido por ley.

José María Pemán llenó los teatros con El divino impaciente, encandiló a los lectores con sus terceras en ABC, dirigió la Real Academia Española en dos ocasiones y obtuvo cinco nominaciones a los Nobel. Pero fue también un elocuente orador que no dudó en tomar partido cuando sobrevino la guerra y jamás renunció a sus convicciones. La inquina de cierto sector lo condenó al ostracismo cultural antes de su muerte y ha desembocado, tras esta, en la condenación del recuerdo de su persona y de su obra. Este libro se propone probar la ilegitimidad del proceso a la luz de la justicia.

Daniel García-Pita Pemán (Cádiz, 1947) es el mayor de los nietos de José María Pemán. Abogado y académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, es miembro de J & A Garrigues entre 1969 y 2003 y, como socio director desde 1982, promueve su fusión con Andersen Legal, dando lugar al mayor despacho de abogados de Europa continental y a uno de los mayores del mundo. Ha pertenecido a los consejos de administración de diversas compañías cotizadas en los sectores tecnológico, industrial, financiero y de la comunicación, dentro y fuera de España. Durante la transición, fue fundador de grupo Tácito, FEDISA y Partido Popular (germen de UCD), director del gabinete del ministro de Justicia (1977 1979) y del gabinete del presidente del Congreso de los Diputados (1980 1982) y presidente de UCD de Cádiz. Es articulista de ABC, El Debate y Diario de Cádiz. Está casado y tiene seis hijos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Colaborador de "La Lectura", revista cultural de "El Mundo". Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Álbum Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.