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«Dani Futuro» (1969-1975), de Víctor Mora y Carlos Giménez

Desde que Dani Futuro emprendió sus aventuras en la revista Gaceta Junior allá por 1969-1970, una legión de admiradores ha leído y releído esta creación del guionista Víctor Mora y del dibujante Carlos Giménez.

En este caso, conviene olvidar el ánimo indulgente con el que, a veces, valoramos algunas representaciones gráficas de la nostalgia. Aquí nos hallamos ante un cómic de primera categoría, una de esas joyas que relucen en el supermercado pop y que aguantan el paso de las décadas con una perpetua sensación de novedad y de frescura.

Gracias al arte de Carlos GiménezDani Futuro va más allá de la ciencia-ficción juvenil, y se enriquece con aportaciones visuales de lo más sugerente, que van desde el influjo expresivo de Milton Caniff hasta la modernidad de la escuela francobelga –en el tramo que va de Pilote a Métal Hurlant–, pasando por ese imaginario posmoderno y jovial que uno tanto disfruta en el cine de serie B producido en Europa durante los sesenta.

Ya que hablamos de cine, no es mala esta oportunidad para recalcar que a la hora de estudiar la obra de Giménez hay que fijarse mucho en el cómo y algo menos en el qué.

Por supuesto, Dani Futuro es pura diversión, pero ningún experto en cómic les negará que, además de un entretenimiento, se trata de una narración excepcionalmente resuelta.

Las viñetas, montadas con maestría, distribuidas con tanta ligereza como espectacularidad, parecen contener un aviso en tinta invisible que nos dice: «Fíjate bien, lector, porque esto no se ve todos los días».

La vanguardia rusa inventó el montaje, y ya sabemos que esa lección se aplicó en el cine y en los tebeos. Carlos Giménez se acerca a dicha herencia con ánimo experimental, dispuesto a lanzar sus ideas en todas las direcciones de la página, pero sin que ello enturbie el ritmo clásico de cada aventura.

Ahora, con esta edición definitiva de la obra entre las manos, uno casi se olvida de su accidentada publicación internacional (para saldar parte de la deuda tras su cierre, Gaceta Junior la cedió al sello Lombard, en una maniobra que no tuvo en cuenta a los autores). De hecho, aunque para los interesados por la historia del tebeo tengan importancia estos vaivenes comerciales, prefiero leer esta sucesión de historietas sin tener en cuenta cuáles se publicaron fuera de España antes de poder leerse aquí. Así, aunque ahora sé que una de ellas, «Iris de Andrómeda», se editó en la revista francobelga Tintin allá por 1974, yo prefiero recordarla –como si fuera hoy– en las páginas centrales de Tío Vivo, aquella entrañable revista editada por Bruguera.

En cualquier caso, todos esos datos históricos quedan consignados en esta edición. No en vano, el aparato crítico que enriquece el volumen es sensacional, en particular la detallada introducción escrita por Antonio Martín.

La recopilación que presentó Panini en 2013 es exhaustiva, e incluso abarca esa rareza psicodélica de cuatro páginas que es «¡Locura musical!», y que apareció en el Almanaque 1970 de Gaceta Junior.

Créanme, no es difícil ceder al cúmulo de sensaciones que brinda esta saga. De hecho, la primera aventura «Mundo perdido, mundo ganado» (nº 75 de Gaceta Junior, 19 de marzo de 1970) viene a ser el billete de entrada a un universo divertido y fascinante, por el que nos guiará el joven aventurero Daniel Blancor, congelado en Alaska tras un accidente y revivido un siglo después. A Dani le acompañan su amiga Iris –que levanten la mano los tebeoadictos de los setenta enamorados de ella–, el servorobot Jorge, el doctor Dosian, Reddy, Sperling y tantos otros personajes inolvidables.

Todos ellos forman una galería pop que resume el espíritu de aquella década prodigiosa y alérgica al aburrimiento.

Como la calidad física del libro también importa, dejo para el final el buen trabajo realizado por la editorial Panini. Elegantemente presentado en pasta dura, con una maquetación e impresión escrupulosas, este volumen hizo justicia a una obra imperecedera.

“Con Víctor Mora –le contaba Carlos Giménez a Víctor Gómez en 2014‒ es muy cómodo colaborar, porque es un guionista muy acostumbrado a trabajar con dibujantes e incluso él mismo había sido dibujante, por lo que sabía muy bien qué es lo que se podía plasmar en el papel y lo que no. Es un placer trabajar con él porque es un excelente narrador. Además te da mucha libertad a la hora de montar la página. (…) George Lucas, como tanta otra gente del mundo del cine, como Santiago Segura o Guillermo del Toro, son muy aficionados al mundo de los tebeos y lo tienen todo. Lucas seguro que tiene cómics de todo el mundo. Decir que me copió sería una pedantería y además indemostrable, pero lo que sí es cierto es que cuando rodó La Guerra de las Galaxias debía conocer Dani Futuro. Dani Futuro, ese chaval con el pelo largo y rubio, no era un prototipo muy habitual en la época; además vestía con una especie de chaquetón como de piel. Y curiosamente es el prototipo de Luke Skywalker, que tiene la misma edad que Dani Futuro, la misma ropa, el mismo pelo y va con un robotito similar. Sin olvidar que el Halcón Milenario es muy parecido a la nave del cómic de Valerian de Pierre Christin y Jean-Claude Mézierès. Todos estamos metidos en la misma cultura de las imágenes y todos aprovechamos las ideas de todos; y en La Guerra de las Galaxias hay muchísimas cosas de tebeos de grandes dibujantes. Y no me refiero a mí, sino a los grandes clásicos”.

Sinopsis

Si hay dos autores que destacan en el panorama del cómic español son Víctor Mora (creador de El Capitán Trueno o El Corsario de Hierro) y Carlos Giménez (autor de Paracuellos o Pepe). Juntos crearon Dani Futuro uno de los mejores cómics de ciencia-ficción españoles y que en palabras del estudioso Antonio Martín, prologuista del libro «No solo había nacido un nuevo personaje sino que también podía decirse que se trataba de un nuevo Carlos Giménez, que había superado largamente el interés y la calidad de sus trabajos anteriores». Resumiendo: un libro fundamental para los aficionados a los clásicos españoles.

Episodios

¡Looocura musical!
Destino mañana
El tiburón asesino
Cyborg
La expedición perdida
Mundo de chatarra
Nova Venecia
El planeta Nevermore
Los amos de Psicodelia
El planeta de las catástrofes
El fin del mundo
El mago del espacio
Iris de Andrómeda

Ficha editorial

Dani Futuro

Guión: Víctor Mora

Dibujo: Carlos Giménez

Tomo de tapa dura en blanco y negro.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Panini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.