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Crítica: «Viaje al paraíso» («Ticket to Paradise», 2022)

La comedia romántica es un género tan antiguo como el propio Hollywood. Prosperó en el cine mudo y se volvió imprescindible durante la edad dorada de los grandes estudios. Su última etapa de vigor transcurrió en los años noventa, justo antes de que una nueva generación de críticos y espectadores ‒una generación equivocada, añado‒ decidiera que el amor romántico es algo pasado de moda, insubstancial o incluso tóxico.

Con Viaje al paraíso, el director Ol Parker trata de recuperar esta fórmula, reforzada además con otro ingrediente, el compromiso familiar. De ese modo, el film de Parker sigue la venerable tradición de títulos como El padre de la novia (1950), de Vincente Minnelli, y se convierte en una propuesta que, a estas alturas, me parece rompedora y original.

Ser original y acumular clichés resulta difícil, ya lo sé. Pero ahí reside la gracia del asunto. Poco más o menos, sabemos lo que va a ocurrir en la trama y sospechamos el desenlace. ¿Importa? En absoluto. Es obvio que encontrarse con George Clooney y Julia Roberts pasándoselo en grande basta para justificar el precio de la entrada.

Por cierto, la pareja encarna a unos padres divorciados que planean impedir la boda de su hija, Kaitlyn Dever, que ha encontrado a su príncipe azul en un bellísimo rincón de Bali donde reinan la armonía y la felicidad.

Filmada en Australia, la cinta ofrece paisajes encantadores y nos atrapa gracias a un reparto visiblemente entusiasmado. El humor es blanco, tan blanco como si el guion hubiera sido escrito hace medio siglo. Lo mismo sucede con las secuencias amorosas, y precisamente por eso, Viaje al paraíso apela a emociones que llevan muchos años descatalogadas.

La química entre los protagonistas es firme y sincera. Parker lo sabe, y se vale de ese comodín para defender su derecho a repetir lugares comunes. Al fin y al cabo, esto es una comedia romántica, y quienes somos seguidores de este tipo de productos deseamos que sean tiernos, esperanzadores y caramelizados.

Les diría incluso que hay algo terapéutico en Viaje al paraíso. Lástima que los espectadores idóneos para verla hayan perdido la costumbre de ir a las salas de cine.

En fin, quizá sea esta una buena ocasión para volver a ese hábito, ¿no les parece?

Sinopsis

Los oscarizados George Clooney y Julia Roberts vuelven a reunirse en la gran pantalla como dos ex a los que no les queda más remedio que unir sus fuerzas para impedir que su perdidamente enamorada hija cometa el mismo error que ellos. Viaje al paraíso, producida por Working Title, Smokehouse Pictures y Red Om Films, es una comedia romántica acerca de las dulces sorpresas que pueden ofrecer las segundas oportunidades.

En los últimos años, las comedias románticas rodadas por los grandes estudios han sido cada vez más escasas. Empezando en los años treinta del pasado siglo y con las entonces llamadas “comedias locas”, el género siguió evolucionando hasta florecer durante la década de los 2000. Y entonces empezaron a desaparecer lentamente de las pantallas. Pero el director Ol Parker está convencido de que la experiencia colectiva que hemos vivido recientemente ha hecho que el público tenga ganas de ser testigo del renacimiento de las romcom (o comron en español). “Cuando se desató la pandemia, de golpe, todo lo que estaba escribiendo me pareció sin relevancia”, dice Ol Parker. “El mundo había cambiado. Reflexioné sobre lo que me apetecía escribir y dirigir, y lo primero que me vino a la mente fue algo que haría feliz a la gente, una historia llena de alegría y optimista. Las comedias románticas reúnen a muchas personas en una sala de cine para que rían juntas, y después de unos años tan duros, me pareció que sería maravilloso llevar algo así a la gran pantalla”.

Ol Parker no tardó en quedar a comer con la productora Sarah Harvey, que le habló de una historia basada en la experiencia de una amiga divorciada. “Mientras hablaba, algo se disparó dentro de mí y pensé: ‘Lo entiendo, sé hacia dónde debe ir’”, recuerda el director. “Y también pensé que debían protagonizar la historia George Clooney y Julia Roberts”. La historia gira en torno a una pareja que lleva años divorciada, y mientras ambos unen sus fuerzas para impedir que su hija se case impulsivamente, descubren que la chispa que encendió su relación tiempo atrás quizá no esté del todo apagada.

Sarah Harvey, que ya había trabajado con Ol Parker en El nuevo exótico Hotel Marigold, no dudó un instante en levantar el proyector. “Ol y yo llevamos algún tiempo queriendo trabajar otra vez juntos”, dice. “Después de desarrollar un poco la historia, nos pusimos en contacto con el guionista Daniel Pipski, a quien ya conocíamos. Cuando tuvimos una buena versión del guion, se la llevamos a Working Title antes de ofrecérsela a Universal”.

En los noventa y en la primera década del nuevo siglo, Working Title produjo algunas de las comedias románticas más taquilleras y más aplaudidas de la época, como Cuatro bodas y un funeral, El diario de Bridget Jones y Love Actually, entre muchas otras. Ninguna productora encajaba tan bien con un proyecto como este. “Viaje al paraíso es una película perfecta para Working Title”, reconoce Tim Bevan, vicepresidente de la productora. “Las comedias románticas pasaron de moda durante un tiempo, pero cuando Ol y Sarah nos presentaron la idea, pensamos inmediatamente que era algo que llevábamos unos años sin ver y que merecía la pena tomársela en serio porque creemos que hay un público para este tipo de cine. Es verdad que se han seguido rodando comedias románticas de bajo presupuesto que se estrenan directamente en streaming, pero a menudo la calidad del guion, de la dirección y de la interpretación no llega al nivel de las grandes comedias románticas que todos recordamos. Nos pareció que con nuestra experiencia, los conocimientos de Ol, dos grandes actores y un muy buen guion teníamos muchas posibilidades de hacer algo especial”.

Mientras se seguía trabajando en el guion y en el casting, los productores y el director estudiaron cuál sería el mejor lugar para rodar la película, ya que no era posible trasladarse a Bali debido a las restricciones impuestas por la pandemia. Decidieron que lo mejor era buscar localizaciones idóneas en Australia, país donde reside la productora Deborah Balderstone, cuya relación profesional con Working Title viene de tiempo atrás. “Rodamos en Australia por dos razones”, dice la productora. “Por una parte, los casos de Covid en esa época eran muy bajos y por otra, nos ofrecieron magníficos beneficios fiscales. Lo más difícil fue conseguir que nos permitieran rodar en esas fechas, pero mientras esperábamos, tuvimos la oportunidad de contratar a un maravilloso equipo de producción local”. Cuando Bali empezó a suavizar las restricciones, fue posible desplazarse allí para rodar paisajes con la ayuda de un talentoso equipo local.

El director y los productores querían realizar una versión actual de las comedias alocadas de los años treinta y cuarenta, por lo que una referencia recurrente fue Luna nueva, de Howard Hawks. Consciente de que trabajaban con actores brillantes, el director de fotografía Ole Birkeland y su equipo decidieron darles la mayor libertad posible para que siempre pudieran interactuar. Por este motivo, gran parte de la película está rodada cámara en mano.

Copyright de imágenes y sinopsis © Universal Pictures, Red Om Films, Working Title Films, Smoke House Pictures. Reservados todos los derechos.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Colaborador de "La Lectura", revista cultural de "El Mundo". Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Álbum Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.