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Crítica: «Venom: Habrá Matanza» («Venom: Let There Be Carnage», 2021)

Empecemos por un mal recuerdo: Venom (2018) naufragó a la hora de contarnos la historia del periodista Eddie Brock (Tom Hardy) y su posesión por parte de un simbionte alienígena. Sin embargo, más allá de esa muesca de melancolía que nos dejó esa película a quienes ya no entendemos el cine actual (y sus planes de negocio), lo cierto es que exploró un territorio interesante en el ámbito de los superhéroes: el delirio. Por otra parte, toda la cinta parecía despreciar el sentido común, como si fuera el borrador de un proyecto y no una película rotunda y bien definida.

Venom: Habrá Matanza, de Andy Serkis, mejora ese panorama y corrige los defectos de la primera entrega. Esta secuela consigue atinar en dos detalles. Por un lado, describe mucho mejor las ensoñaciones que proyecta el cerebro del protagonista, y también transmite el desequilibrio mental que le supone hospedar a Venom en su propio cuerpo. Y por otro, un divertidísimo Woody Harrelson acierta con el tono a la hora de encarnar al asesino Cletus Kasady, poseído a su vez por el simbionte rojo, Matanza (Carnage).

Hay un aire de locura en esta producción, cuyo fondo de serie B queda claro desde el principio. A ratos, parece una comedia trágica, luego bordea el romance siniestro, y cuando se acelera la acción, el exceso y el descaro se convierten en sus rasgos definitorios.

Sin pretender nada que no esté ya inventado, Venom: Habrá matanza entretiene y fluye a buen ritmo, acentuando esa actitud macarra que requiere la trama.

En buena medida, el choque entre el protagonista y su némesis es también la confrontación entre dos inadaptados. Es obvio que Cletus es un criminal y que Eddie tiene buen fondo, pero ambos comparten ciertos rasgos que se resaltan con la simetría entre sus dos simbiontes: el grotesco e incontrolable Venom y el supervillano Masacre.

Serkis sabe que esta es una película de superhéroes (o mejor, de antihéroes) muy peculiar, y por eso se permite un grado de transgresión difícil de encontrar en otras cintas del universo Marvel. En este sentido, se nota la complicidad de Hardy y Harrelson, que entienden la pasta de la que está hecha la película.

El pathos existencial del protagonista es fácil de explicar: con un pie en el abismo, Eddie soporta mal a Venom, pero al final, forma con él un extraño equipo que, de alguna manera, funciona. También tiene aspecto de necesitar un baño y ropa limpia, pero eso le permite a Tom Hardy añadir una capa de malditismo al personaje.

Quizá un guión más rico e impredecible nos permitiría hablar de una mejor película. Sin embargo, a estas alturas, el simple hecho de que este nuevo Venom nos haga pasar un buen rato, jugando bien sus cartas, basta para olvidar sus defectos.

Sinopsis

La última vez que vimos a Eddie Brock y Venom, ambos interpretados por Tom Hardy, los dos habían formado una incómoda alianza. Con el largometraje de Venom, los espectadores pudieron hacer realidad sus sueños de ver a su personaje favorito de Marvel en la gran pantalla. Eddie, un periodista terco y egocéntrico, y Venom, un simbionte alienígena que se apodera del cuerpo de Eddie, dependen el uno del otro para sobrevivir. A Eddie podría irle mucho mejor en la vida con el modus operandi de Venom de comer o ser comido (literalmente), y Venom necesita empaparse del afinado sentido de justicia moral de Eddie. Han aceptado que se necesitan el uno al otro, pero eso no significa que estén contentos con la situación.

Tom Hardy regresa a la gran pantalla en el papel del Venom, uno de los mayores y más complejos personajes de Marvel. La película está dirigida por Andy Serkis y la protagonizan también Michelle Williams, Naomie Harris y Woody Harrelson, este último en el papel del villano Cletus Kasady/Matanza.

“Es muy divertido interpretar dos partes distintas de una personalidad. Para mí Venom y Eddie forman un todo” dice Hardy. “Lo único que les diferencia es el hecho de que uno es un monstruo y el otro es Eddie, pero siempre son parte del mismo individuo”.

“Al principio desconfían, como es obvio, pero aprenden a vivir el uno con el otro” dice el productor Avi Arad. “Son como un matrimonio mal avenido. Su codependencia les fuerza a seguir juntos, aunque ya están hartos el uno del otro. Van a tener que llegar a un acuerdo”.

Sin duda, en Venom: Habrá Matanza podemos ver cómo ese matrimonio empieza a desmoronarse. Aunque también hay cosas buenas. Eddie le ha dicho a Venom que puede comerse las cabezas de los tipos malos, y el simbionte está feliz por ello. Se ha apodado Protector Letal en su búsqueda de justicia zapándose a los malos. La carrera de Eddie también va bien, ya que le han concedido la última entrevista del asesino en serie Cletus Kasady.

Pero aun así siguen tirándose de los pelos. Sus peleas aumentan hasta el punto de convertirse en una guerra frenética por averiguar quién echa a quién del apartamento y se queda con el cuerpo. Tanto Venom como Eddie están decididos en averiguar si de verdad necesitan al otro después de todo.

“Es una película de amor, pero no la típica en la que estás pensando” dice Andy Serkis, director de Venom: Habrá Matanza. “Trata sobre la extraordinaria relación entre un simbionte y su huésped. Cualquier historia de amor tiene sus baches, sus altibajos. La relación que tienen Eddie y Venom les crea muchos problemas, mucho estrés, y prácticamente se odian, pero tienen que estar juntos, no pueden vivir separados. Eso es compañerismo, amor, todo en lo que se basan las relaciones”.

Serkis es un actor que ha trabajado anteriormente con motion-capture (técnica de mapeado de movimiento para animación) para crear algunos de los personajes más recordados de los últimos 20 años, como Gollum de El Señor de los Anillos, César de El Planeta de los Simios o Snoke de Star Wars. “Ver la primera película de Venom en el cine me llenó de orgullo profesional y de admiración” admite Serkis. “Creo que la actuación de Tom fue extraordinaria. Crear personajes por ordenador es algo con lo que me siento cómodo. Tom me llamó de repente diciendo que le encantaría que dirigiese la secuela, y creo que lo hizo porque quería un director que fuese capaz de preservar su actuación, trasladarla al mundo de los efectos visuales con fidelidad, y yo tengo bastante experiencia con eso. Nos habíamos cruzado como actores durante años, y ha sido maravilloso poder tener la oportunidad por fin de trabajar con él”.

Andy se ha pasado años tanto delante de la cámara como detrás de ella. Ha hecho mucha animación y entiende las complejidades con las tramas y las voces” dice Hardy. “Es un gran actor, un gran director y también un hombre decente. Era el director perfecto para este proyecto y ha hecho un trabajo espectacular”.

Hardy se involucra en cada película que hace, pero en este lo ha llevado a un nuevo nivel. Es el primer largometraje en el que escribe el guion, ayudado por Kelly Marcel. “Tom es una fuerza creativa con una mente brillante para generar ideas, así que colaborar con él en el guion de Venom: Habrá Matanza ha sido un momento muy divertido y emocionante en el que parecía que todo era posible con estos personajes que tanto queremos” dice Marcel. “Tom ha trabajado de sol a sol para traer esta historia a la vida, tanto en su desarrollo como en rodaje. Todos sabemos el talento que tiene en la pantalla, pero me hace mucha ilusión que la gente descubra lo bueno que es también detrás de las cámaras”.

El personaje de Venom fue diseñado muy bien para la primera película, pero Matanza necesitó ser dibujado de cero. “Venom es como un quarterback o un jugador de rugby, muy pesado, enraizado, con físico de neandertal, un peso pesado, con hombros anchos y muy muy fuerte” dice Serkis. “Queríamos que Matanza fuese lo opuesto, alguien que cambiase de forma y fuese asimétrico, un ser que reflejase la personalidad de Cletus Kasady. Sus tentáculos son más finos y delgados, y pueden convertirse en un arma de formas distintas. Puede cambiar su estructura molecular y convertirse en cualquier cosa, con cualquier forma. Puede hasta convertirse en niebla”.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.