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Crítica: «Super 8» (J.J. Abrams, 2011)

Como todo el mundo sabe, existe un sello especial en el cine de Spielberg, y lo mismo sucede con sus seguidores más aventajados. Super 8, la nueva película de J.J. Abrams, viene a demostrarlo con toda una sucesión de homenajes a títulos como E.T., el extraterrestre y Encuentros en la Tercera Fase.

Frente a otros jóvenes cineastas criados en los ochenta, cuya cámara parece tener conectado un motor fuera borda, Abrams sabe mantener el ritmo de la narración sin necesidad de excesivos aspavientos (aunque alguno se le escapa). Ya lo demostró en Misión Imposible III y, muy especialmente, en esa estupenda película que es Star Trek.

En Super 8, bajo la tutela del maestro, Abrams se deja llevar por el estilo spielbergiano de aquellos tiempos, sobre todo en lo que se refiere a la trama.

Juzguen ustedes mismos. Todo sucede en un pequeño pueblo de Ohio, en 1979. Seis chavales quieren rodar con su tomavistas una película de zombies. El problema es que esa cámara de Super 8 no va a registrar una torpe imitación de La noche de los muertos vivientes, sino un pavoroso acontecimiento de consecuencias incontrolables.

Cuando se encuentran rodando en una apartada carretera, no lejos de los raíles del tren, un camión choca violentamente contra una locomotora. En principio, parece solo un aparatoso incidente. El problema es que descarrila un vagón de la Fuerza Aérea del que escapa una extraña criatura de procedencia desconocida.

En realidad, Super 8 nace de la confluencia de dos proyectos diferentes. Por un lado, Abrams planeaba rodar una historia de iniciación: un relato nostálgico, en el que un grupo de chavales reflejarían su entorno sentimental con una cámara de Super 8.

Como si de repente hubiera experimentado una revelación, se le ocurrió combinar este relato juvenil con un argumento de ciencia-ficción que ya había vendido a Paramount Pictures: una aventura relacionada con el Área 51. Dicha historia transcurría en 1971, y tenía un punto de partida excepcional. Por esas fechas, el Gobierno utiliza trenes nocturnos para evacuar los secretos de la mencionada base, con tan mala suerte que uno de los convoyes tiene un accidente y libera su asombrosa carga.

Ya ven que dos proyectos de género distinto y de tono casi opuesto sirvieron para poner en marcha una de las superproducciones del año. Como ya sucedió con otros lanzamientos del realizador, su mejor estrategia promocional fue un velo de misterio. Después de meses de silencio, y a petición del diario Los Angeles Times, Abrams por fin accedió a revelar algunos de los misterios de Super 8, una producción que, según se llegó a rumorear, era una secuela de Monstruoso (Cloverfield, 2008).

En los tiempos que corren, disponer de Spielberg como padrino de un proyecto no es poca cosa, pero no garantiza el éxito. “Tenemos un reto muy grande con esta película –confesó el cineasta a su entrevistador–. Sí, contamos con el nombre de Steven Spielberg y con mi nombre (si es que el mío vale algo), pero no tenemos a ningún superhéroe famoso, no tenemos ninguna saga o precuela preexistente, ni la protagoniza nadie de quien se haya oído hablar. No hay libro, ni juguete, ni cómic. No hay nada. No tengo nada, ni siquiera tengo un juego de mesa, así está la cosa de mal. Pero creo que tenemos una película muy buena”.

Pasaron meses y los rumores se sucedieron. Tras la emisión de un anuncio de treinta segundos de Super 8 durante la final de la Super Bowl, era obvio que todo ese secretismo en torno al lanzamiento de la cinta tenía fecha de caducidad.

“Creo –declaró Abrams en la citada entrevista– que lo único que tiene que saber la gente es que es una película de aventuras acerca de un pequeño pueblo y que es graciosa, tierna y terrorífica, y que hay un misterio. ¿Qué es esa cosa que se ha escapado? ¿Cuáles son las ramificaciones de su presencia? ¿Y cuál es su efecto en la gente? Pero ya sé que eso no es suficiente. Mira, creo que necesitamos un poco de jolgorio público porque nos enfrentamos a grandes sagas y marcas, y la mayoría de la gente no sabe qué es Super 8. Somos una excepción total en un verano con enormes películas… y no queremos ser tan discretos o tímidos que a la gente no le importe o no oiga hablar de ella”.

Antes mencioné el cine de Spielberg –hablamos del productor de la película–, pero en Super 8 los homenajes no se limitan a este realizador. Es obvio que el espíritu de cintas como Cuenta conmigo y Los Goonies ha sido tenido en cuenta por Abrams.

“A medida que el proceso avanzaba –dijo en Los Angeles Times–, me di cuenta de que tenía el potencial de hacer mi clase de película favorita, que es del género más difícil de definir. Por eso se podría decir, con razón, que es una película de ciencia-ficción, o también se podría decir, y también con razón, que es una historia de amor, o se podría decir, y con razón, que es una comedia, o se podría decir, y también con razón, que es un espectáculo de efectos especiales. Esa clase de cóctel es algo que me encanta en las películas… y así es como empezó a tomar forma esta película”.

Sabemos que Spielberg fue decisivo a la hora de elegir el reparto de Super 8. También asesoró a Abrams otro veterano, Rob Reiner, el director de Cuenta conmigo.

Entre las revelaciones del elenco figura Elle, la hermana pequeña de Dakota Fanning, que a sus doce años ya se perfila como un valor en alza, que lleva la interpretación en su ADN. No se sorprendan si les digo que ya tiene bastante experiencia: debutó a los dos años de edad en Yo soy Sam.

En cuanto al trasfondo de la historia, está claro que sus claves son familiares. “Es una película –continúa Abrams en Los Angeles Times– que trata acerca de superar la pérdida y volver a encontrar tu camino, a encontrar tu propia voz. Un chico que ha perdido a su madre y un hombre que ha perdido a su mujer. Y ahí está ese padre que, debido a la mentalidad de la época, nunca tuvo que ejercer realmente de padre.Es un buen hombre, muy trabajador, es concejal del ayuntamiento, pero nunca ha destacado como padre”.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de las declaraciones de J.J. Abrams (traducción al español de su entrevista a LA Times) © Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © Amblin Entertainment, Bad Robot Productions, Relativity Media, Paramount Pictures. Cortesía de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.