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Crítica: «Chaos Walking» (Doug Liman, 2021)

Desde hace unos cuantos años, las sagas juveniles son un buen combustible para la caldera de Hollywood. La penúltima incorporación a ese impulso comercial es la trilogía Chaos Walking, de Patrick Ness, compuesta por las novelas El cuchillo en la mano (The Knife of Never Letting Go, 2008), La pregunta y la respuesta (The Question and the Answer, 2009) y De hombres a monstruos (Monsters of Men, 2010).

Como otras obras destinadas al mismo nicho demográfico, Chaos Walking es una distopía, y además bastante sombría. En el porvenir que Ness imagina, la esperanza pende de un hilo y una estructura neofeudal se impone como una maldición.

Esto último se plasma con claridad en la versión cinematográfica, narrada, como ya es habitual en este subgénero, con la estética de un western postapocalíptico.

La trama nos invita a viajar hasta un planeta colonizado por terrestres, al que llaman Nuevo Mundo. En ese horizonte futuro ‒todo sucede en 2257‒, descubrimos una sociedad exclusivamente formada por hombres. La peculiaridad de estos colonos es que brota de ellos un aura, el Ruido, similar a un holograma que permite a los demás «ver» y «oír» sus pensamientos.

Prentisstown, como indica su nombre, vive bajo la dictadura del alcalde David Prentiss (Mads Mikkelsen). Por su apariencia, viene a ser una mezcla entre un campamento minero de la fiebre del oro y un acantonamiento a lo Mad Max (Ya son ganas. ¿Qué cabe esperar de un poblacho así?).

Dos granjeros, Ben Moore (Demián Bichir) y Cillian Boyd (Kurt Sutter), detestan a Prentiss y temen la influencia que este puede ejercer sobre su hijo adoptivo, Todd Hewitt (Tom Holland). Cada día en la vida de Todd se parece al anterior, hasta que una nave se estrella y él descubre a la única superviviente, Viola Eade (Daisy Ridley). Las circunstancias se complican cuando, al adivinar las intenciones de Prentiss, Viola no aguarda el momento de salir corriendo. ¿Con qué ayuda? Lógicamente, Todd será su compañero de aventura.

El director de Chaos Walking es un profesional sólido, Doug Liman, cuya mejor película hasta la fecha sigue siendo Al filo del mañana (Edge of Tomorrow, 2014). Sin embargo, su habilidad narrativa no logra superar los escollos de un guión pesado e insuficiente, que firma el propio escritor de la novela junto a Christopher Ford. Como tantos otros libretos, este también es fruto de numerosas rescrituras, en este caso a cargo de Charlie Kaufman, Jamie Linden, John Lee Hancock y Gary Spinelli. Diluido en ese magma de autores, el resultado final palidece y nos llega de forma muy desangelada.

Ya sé que hay virtudes en la película (la actuación de los dos protagonistas, entre ellas), pero son pocas para que la balanza oscile hacia el lado bueno. Por lo demás, uno de los temas de la cinta ‒la misoginia y el machismo‒ nos invita a pensar en productos como El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale, 2017), dentro de una línea temática que, inevitablemente, lleva implícitas consignas bastante obvias.

El rodaje principal tuvo lugar en Canadá, y se enriqueció con tomas obtenidas en Escocia e Islandia. Casi dos años después, el uruguayo Fede Álvarez filmó en Atlanta nuevas secuencias, destinadas a mejorar la experiencia del público. El mal resultado en los pases de prueba, como ya se imaginan, movió a los productores a tomar esta decisión. No suelo dar ninguna importancia a estas complicaciones si la película me gusta, pero en este caso, es tentador mencionarlas para explicar sus defectos.

Chaos Walking es el típico caso de una cinta con potencial, malograda por una puesta en escena decepcionante, e incluso antipática. En todo caso, pónganse en el lugar de Doug Liman: ¿se imaginan rodar una historia en la cual todos los personajes masculinos irradian una nebulosa multicolor?

Sinopsis

En un futuro no muy lejano, Todd Hewitt (Tom Holland) encuentra a Viola (Daisy Ridley), una enigmática chica que se ha estrellado en su planeta, donde todas las mujeres han desaparecido y los hombres están afectados por el Ruido, una fuerza que exhibe todos sus pensamientos. En un entorno tan peligroso, la vida de Viola se ve amenazada y al prometer Todd protegerla, deberá descubrir su propia fuerza interior y revelar los oscuros secretos del planeta.

En el año 2257 A.D., en un planeta lejano conocido como Nuevo Mundo, los colonos varones se ven bombardeados cada segundo de cada día por los pensamientos de los demás, en la forma de una incesante cacofonía de sonidos, conocida como el Ruido. Volvió locos a los hombres, porque las mujeres también podían oír y ver sus pensamientos, mientras que los de las mujeres permanecían ocultos. Después de que todas las mujeres fueran asesinadas, supuestamente a manos de la especie nativa del planeta, los hombres viven angustiados, por no decir torturados, por el interminable aluvión de sus pensamientos que cobran vida.

Según el autor y coguionista Patrick Ness, arquitecto de este increíble y ominoso mundo a través de su alabada trilogía de libros, “el Ruido es todo aquello en lo que piensas, en lo que fantaseas, lo que deseas y en lo que crees. Es la mente humana, sin ningún tipo de censura. La disparidad entre los sexos provocada por el Ruido constituye una parte sumamente importante de la historia de Nuevo Mundo. Está siempre presente y es una parte intensa de la experiencia de la película”.

El Ruido es uno de los aspectos más fascinantes y singulares de los libros y, ahora, del filme, y fue uno de los elementos clave del proyecto que atrajo al cineasta Doug Liman. Tras reinventar el cine de acción con El caso Bourne y convertir lo que podría haber sido un tópico manido de la ciencia ficción en una película deslumbrante y original con Al filo del mañana, Liman comprendió el hecho de que el Ruido le daba mucho con lo que jugar para dar vida a los particulares horrores del fenómeno, al que ningún personaje puede ocultar sus verdaderos pensamientos.

Jeff White, supervisor de efectos visuales durante el rodaje, que ha sido nominado en dos ocasiones al Óscar a los “mejores efectos visuales” (Los Vengadores, 2012) y ha ganado un Óscar técnico y científico, señala que la clave para crear la visión cinematográfica del Ruido era “encontrar el equilibrio entre algo que es puramente abstracto, que nos permite mostrar las emociones del personaje mediante colores, líneas y movimiento, y transmitir elementos importantes de la historia a través del Ruido. Los espectadores verán lo que se les pasa por la cabeza a los personajes. Queríamos que entendieran enseguida la importancia del Ruido y lo que desvelaba sobre Nuevo Mundo. El Ruido se convierte en parte de ese mundo, se convierte en algo físico. El ruido de cada personaje es único”.

El cuchillo en la mano, el célebre primer libro de Patrick Ness de su trilogía Chaos Walking, se publicó en 2008 y llamó inmediatamente la atención por su concepto principal: una imaginativa extrapolación de nuestro mundo, que se ve asediada por una sobrecarga de información. “Me parecía que ya éramos bastante ruidosos, sobre todo si eres un espíritu sensible”, comenta el autor, que también escribió la novela superventas Un monstruo viene a verme, así como su adaptación cinematográfica. “Ahora, usamos la tecnología y los medios para gritarnos unos a otros y al mundo. Así que, pensé, ¿y si el siguiente paso lógico fuera que no pudieras escapar de los gritos? Es una idea aterradora, porque el cerebro es un lugar complicado y el Ruido es la encarnación pura y dura de esa complejidad”.

“Cuando los adolescentes leen los libros de Chaos Walking, y cuando ven la película, no ven un futuro lejano. Ven una representación emocional de su vida diaria”, expone Ness.

Entre la infinidad de fans de los libros se cuenta Daisy Ridley, que acaba de interpretar a la heroica Rey en la reciente trilogía de Star Wars, y que asegura que “devoró” los libros cuando le pidieron que interpretara a Viola. “Como los libros, nuestra película es una aventura de acción asombrosa, así como una cautivadora mirada a la política de género”, comenta Ridley. “¿Qué pasa si sucede algo drástico a un género, pero no al otro? ¿Cómo afecta eso a la dinámica de una comunidad? Viola y Todd emprenden una gran aventura, pero hay mucho más bajo todo eso, que están intentando descubrir”.

Además, Ridley agradeció cómo la historia presenta “una especie de distopía emocional y una extensión del panorama actual de las redes sociales, en el que la gente publica muchas cosas sin pararse a pensar mucho en las repercusiones. La película refleja nuestra situación actual de sobrecarga de información y de compartir en exceso”.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Lionsgate, TIK Films, Hercules Film Fund, Bron Creative, Quadrant Pictures, Allison Shearmur Productions, 3 Arts Entertainment. Cortesía de eOne Spain. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.