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«Conan rey», de Roy Thomas y John Buscema

Robamos horas al día para seguir leyendo tebeos de Conan. Al hojear sus páginas, no hace falta consultar un atlas para saber que Aquilonia lo tuvo por soberano, y que gobernó aquellas mágicas tierras con el rigor y la fortaleza propios de un cimmerio.

Los seguidores más fieles de Robert E. Howard saben que Gnome Press publicó en Estados Unidos, allá por 1953, un volumen titulado King Conan, en el cual se recopilaban cinco espléndidos relatos escritos por el tejano en las páginas de la mítica revista Weird Tales.

Los cuentos de esta colección –»Jewels of Gwahlur», «Beyond the Black River», «The Treasure of Tranicos», «The Phoenix on the Sword» y «The Scarlet Citadel»– figuran entre los favoritos muchos aficionados.

Si algo quedaba en evidencia a lo largo de estas aventuras era que Howard no consideraba a su héroe como un bruto instintivo y sin escrúpulos. Al contrario, Conan es un guerrero que conoce distintas lenguas, tiene madera de líder y posee una capacidad de razonamiento nada desdeñable.

Son los mismos rasgos que se advierten en las historietas escritas por Roy Thomas en el volumen que nos ocupa, primero de los que reúnen las distintas entregas de la colección King Conan (#1-55, 1980–1989), retitulada Conan the King a partir de su número 19.

A lo largo del primer tramo de la serie, Thomas adapta con extraordinario vigor el libro Conan of Aquilonia (Ace Books, 1977), de L. Sprague de Camp y Lin Carter.

Dicho volumen incluía relatos publicados en la revista Fantastic en agosto de 1972, julio de 1973, julio de 1974 y febrero de 1975 (Por este orden, «The Witch of the Mists», «Black Sphinx of Nebthu», «Red Moon of Zembabwei» y «Shadows in the Skull»).

El Conan que Thomas descubre en la obra de Carter y Spague de Camp ya ha cumplido sesenta años, tiene varios hijos –Conn es el que más se le parece–, gobierna Aquilonia y cuenta con un enemigo tan pérfido como enigmático: el mago Thoth-Amon de Estigia.

La otra fuente de Roy Thomas para elaborar King Conan fue el libro Conan the Avenger (Lancer Books, 1968), de Björn Nyberg y L. Sprague de Camp, una aventura poco inspirada e inferior en calidad a la portada del propio volumen, que llevaba la firma de Frank Frazetta.

Además de Conn, Conan rey nos permite conocer con mayor profundidad a Zenobia, la esposa del cimmerio. Zenobia surgió de la fantasía de Howard, pero es en los pastiches literarios y en los cómics de Roy Thomas donde adquiere mayor entidad.

Esclava en Belverus, esta hermosa mujer acabó convirtiéndose en reina de Aquilonia, lo cual es poca cosa si se compara con otro logro: el de transformar a Conan en un padre de familia ejemplar.

Más allá del interés narrativo de Conan rey, lo que convierte este tomo en un festín para el aficionado es el arte de un creador eminentísimo, John Buscema.

Casi parece un milagro que este dibujante excepcional se mantuviera en activo durante seis décadas. Impulsado por la misma vocación que le trajo a Marvel, Buscema siguió sentándose en su mesa de dibujo hasta muy pocos días antes de que le venciera un cáncer el 10 de junio de 2002. No es mala idea recordar su talento con este estupendo volumen que hoy presentamos.

Sinopsis

¡Conan es rey! Únete a Conan, el rey de Aquilonia, a su reina Zenobia y a su hijo Conn en esta adaptación al cómic de los relatos de L. Sprague de Camp, Lin Carter, y Björn Nyberg La bruja de las brumasLa esfinge negra de NebthuLa luna roja de ZembabweiSombras en la calavera y El anillo de Rakhamon.

Escrito por el magistral guionista Roy Thomas y dibujado por el incomparable John Buscema, este volumen de Conan rey recopila los cinco primeros números de la serie King Conan que la editorial Marvel publicó a principios de la década de los 80.

«Esa tercera serie –escribe Francisco Calderón en la introducción del volumen–, por supuesto, se trataba de Conan the King, nombre que cambió allá por su número 20 al definitivo King Conan. El planteamiento de la serie, para diferenciarla de sus hermanas, estaba bien claro: Conan the Barbarian narraba las aventuras, en comic-books de extensión habitual, normalmente 22 páginas, de la juventud de Conan, de forma cronológica (casi siempre); The Savage Sword of Conan narraba diversos lances de todas las etapas de la vida del cimmerio en aventuras en blanco y negro de larga extensión, pero saltando alegremente de una etapa a otra, sin seguir orden de lectura alguno (algo muy de acuerdo, por otra parte, con el espíritu con que el creador literario del cimmerio, Robert E. Howard, presentaba las andanzas del bárbaro); King Conan, sin embargo, sería un comic-book a color, sí, pero de extensión inusual (entre 32 y 36 páginas), y narraría de forma cronológica las aventuras del bárbaro como rey de Aquilonia ya en su madurez (casi vejez, de hecho), pues en su primera aventura Conan contaba ya con 59 inviernos, y su hijo primogénito, el príncipe Conn, con 12. De esta forma, King Conan sería una serie diferente, ya que el cimmerio ya no es un vagabundo, sino que está firmemente asentado como rey de la nación más poderosa de Hiboria, y además rodeado de su familia: la reina Zenobia y sus tres hijos —Conn, la princesa Radegund y el pequeño Taurus—. Pero este planteamiento no deriva en una serie “familiar”, pues la épica desborda a raudales, y en esta colección asistiremos a guerras entre naciones, alzamientos y caídas de grandes imperios, batallas contra terribles hechiceros… con algo, eso sí, que enriquece mucho la serie y de lo que carecen el resto de colecciones cimmerias: un elenco de magníficos personajes secundarios, perfectamente desarrollados».

Ficha editorial

Conan Rey nº 1: La bruja de las brumas y otras historias.

Guión: Roy Thomas

Precio: 20 €

Dibujo: Ernie Chan, John Buscema

Formato: Libro cartoné, 192 págs. a color.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Dark Horse Comics, Editorial Planeta DeAgostini. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.