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Crítica: «Batman Begins» (Christopher Nolan, 2005)

Si en los 60-70 Marvel revolucionó el concepto de superhéroe convirtiendo a sus personajes en marginados sociales e inyectándoles una buena dosis de teenage angst, en los 80 el superhéroe entra en la mayoría de edad gracias gente como Frank Miller y Alan Moore, quienes deconstruyen al Señor de la Noche, que se transforma por méritos propios en el héroe oscuro por excelencia.

Tim Burton intentó llevar esa nueva visión de Batman al cine, y todo quedó en dos fallidas exhibiciones de dinero y de diseño de producción puestas al servicio del aburrimiento. Cuando Joel Schumacher toma las riendas de la saga, la imagen del héroe se hunde aún más en la miseria, al tomarse como referente la chiripitifláutica serie televisiva de los 60 e inundándose todo de un brillante tono rosa gracias a la aparición de El Chico Maravilla.

Batman Begins bien podía haberse llamado Batman: borrón y cuenta nueva.

Sí, el bat-traje sigue pareciendo un armatoste de goma que apenas permite al actor moverse o girar el cuello, y las escenas de acción son muy malas (en esta ocasión por pertenecer a la moda actual de «meneemos la cámara y metamos 34 planos por segundo para que no se vea nada»). Pero todo esto termina por dar igual, incluso se podrían haber saltado la mayoría de las peleas y persecuciones y ni las habríamos echado de menos.

Y es que el atractivo de Batman Begins radica en un extraordinario guión de David Goyer (dato curioso, porque lo peor de la entretenida trilogía Blade eran los guiones) y Christopher Nolan, quien se apaña para llevar a Bruce Wayne a su terreno sin traicionar la mitología original. Se trata de un libreto modélico donde todo está atado y bien atado, donde cada personaje, hasta el más secundario, tiene importancia e incluso el obligado clímax lleno de explosiones está dotado de un valor simbólico de lo más estimulante.

La omnipresencia del miedo, la corrupción de occidente (representada por una Ciudad de Gotham que quizá no merece ser salvada), el enorme peso que supone para Bruce la memoria de su padre, el funambulismo moral de Batman… todo lo que nos gusta de los comics originales está ahí.

A pesar de las inevitables concesiones a lo extravagante que requiere una historia sobre el Hombre-Murciélago, Nolan opta por un enfoque realista tanto en la historia (la visión que se nos da de Batman es la de un proyecto personal de Wayne, del que vemos su concepción, su desarrollo y sus primeras pruebas) como en la puesta de escena, evitando cualquier tipo de alarde estético y mostrando una Gotham City enorme, abigarrada, caótica y deprimida del todo verosímil. Nada de enormes relojes esféricos con la cara del Gato Félix, ni gárgolas hasta en los supermercados, ni luces fucsias estroboscópicas ni pandilleros glam en cada esquina. Al eliminar la extravagancia, Gotham se hace más reconocible y, por ello, más terrorífica.

Tanto este look cotidiano, incluso feo, como varios elementos de la historia tienen su principal base en el Batman: Año Uno de MillerMazzucchelli y Lewis, donde se relatan las primeras correrías enmascaradas de Wayne y el incómodo emparejamiento entre el poli corrupto Flass y el íntegro Gordon, entre otros detalles también incorporados a la película, que en todo caso se constituye como una obra con personalidad propia.

He dicho que el guión es el punto fuerte de esta película, pero es una verdad a medias ya que habría que hacer un homenaje a Lucinda Syson y John Papsidera, los responsables del casting. Si no fuera ya suficiente que Christian Bale se convierta en el Wayne/Batman definitivo (excelente como preso violento, playboy caprichoso o terrorífico interrogador, todo en un mismo film), un plantel de auténticos monstruos del oficio brilla al tener algo que hacer en la película, sin dedicarse solamente a dar prestigio al producto con su presencia.

Así, el mayordomo Alfred (Michael Caine) no se limita a ser el anegado e irónico mayordomo típico, sino que es un verdadero socio de Wayne y co-creador del «proyecto Batman». Liam Neeson, curiosamente, se convierte en un sith que provocaría las náuseas de Qui-Gonn Jinn (¿no es curioso que Darkman sea el maestro de Batman?), Gary Oldman sabe construir un Gordon apocado pero no cobarde, Morgan Freeman aporta su habitual serenidad, Tom Wilkinson logra que nos caiga simpático el mafioso Carmine «El Romano» Falcone, y Cilliam Murphy da grima (en el buen sentido) como el Dr. Crane.

Rutger HauerMark Boone JrKen Watanabe… todos aportan dignidad. Hasta Katie Holmes supera las taras de ser una novia de famoso y de poseer un perfil voluptuoso al recordarnos que es buena actriz.

A ratos cuesta considerar a Batman Begins como «un film de superhéroes». No es sólo la mejor cinta de Batman, sino que es una buena película.

Sinopsis

Bruce (Christian Bale), el multimillonario heredero de Industrias Wayne, viaja por tierras lejanas en busca de aventuras que le hagan conocer el mundo tal y como es. En el lejano oriente entra en contacto con una sociedad secreta, La Liga de las Sombras, de la que aprenderá técnicas de combate y cómo aprovechar el miedo propio y ajeno como arma.

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Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019) y "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019).