Cualia.es

«Astonishing X-Men» (2004-2006), de Joss Whedon y John Cassaday

La asociación entre el guionista Joss Whedon y el dibujante John Cassaday permitió que Astonishing X-Men se convirtiera en un feliz acontecimiento para los lectores. Tras dos series limitadas muy bien recibidas por la audiencia, El Don (2004) y Peligroso (2005), Whedon  Cassaday continuaron al mando de la nave, inyectando aire fresco y espíritu juvenil a estos veteranos personajes, pero manteniéndose respetuosos y fieles a los cánones de la Patrulla X.

En la tercera temporada de Astonishing X-Men (Desgarrada, 2006), Whedon combinó sonrisas, temores y lágrimas al retratar el siempre estresante día a día en la Escuela Xavier para Jóvenes Talentos.

Nos hallamos ante un cómic 100% comercial, de aspecto impoluto pero con la inconfundible marca narrativa de Whedon. En este punto, un servidor ha de declarar su sincera admiración hacia este magnífico guionista y realizador que, antes de convertirse en una pieza fundamental del MCU, deslumbró en los 90 a todo aquel que quisiera asomarse a su Buffy Cazavampiros: una teleserie donde la creatividad no parecía tener límite, y donde se retraba a unos personajes con alma y en constante evolución.

Tanto en Buffy como en su spin-off Angel, o en su otra serie de culto, la magnífica FireflyWhedon nos presentaba a personajes más o menos marginados, cada uno con sus problemas, cuya fuerza siempre residía en la amistad y la unión para superar las crisis.

Teniendo en cuenta esos antecedentes, no es extraño ver a Whedon encargándose de la Patrulla-X, los inadaptados más célebres del Noveno Arte. Aunque sean eternos jóvenes, por aquello de la magia editorial, aquí vemos a unos mutantes algo más maduros.

En Astonishing X-Men, resulta llamativo el furor carnal (si es que en ellos se puede aplicar ese adjetivo) al que se entregan Gata Sombra y Coloso. Pero el tema de la madurez no sólo se limita al dormitorio. En Desgarrada los personajes luchan por tomar control de sus propias vidas, pese a los tejemanejes de los villanos.

Henry Philip McCoy teme perder su humanidad, y lucha, sin éxito, para que Bestia no le domine; Cíclope ‒algo gafe‒ trata de dejar atrás la autocompasión y Emma Frost se plantea su propia catadura moral.

Por su lado, Lobezno es manipulado para transformarse en un cobarde tontorrón (situación que provoca momentos de chanza con el inconfundible sello Whedon).

Y es que, detrás del espectacular dibujo de Cassaday, y al margen del consabido muestrario de superpoderes, lo que preocupa a estos personajes son las mismas cosas que a nosotros. Su vulnerabilidad es la nuestra, y de ahí el triunfo entre el público mortal de estos dioses falibles.

Como siempre, queda en manos de los fans “profesionales” de X-Men juzgar la validez de este cómic dentro del ya casi inabarcable universo mutante, pero los seguidores de Whedon sólo podemos seguir dando nuestro apoyo a todo lo que hace después de leer los chispeantes diálogos y la mezcla de drama épico y comedia inocente con la que nos suele sorprender este autor.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Marvel Comics. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Vicente Díaz

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional como periodista y crítico de cine en distintos medios. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic y la cultura pop. Es coautor de los libros "2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario" (2018), "El universo de Howard Hawks" (2018), "La diligencia. El libro del 80 aniversario" (2019), "Con la muerte en los talones. El libro del 60 aniversario" (2019) y "Alien. El 8º pasajero. El libro del 40 aniversario" (2019).