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«Tom’s A-Cold: A Tale» (1933), de John Collier

Al británico John Collier se le recuerda hoy sobre todo por sus cuentos fantásticos rebosantes de festiva ironía sobre tiendas mágicas, tratos con el diablo o plantas devoradoras de hombres que acechan en los invernaderos domésticos. Ironía, por cierto, que no siempre fue bien acogida por los sectores biempensantes de la sociedad. En su primera novela, Su esposa mona o casado con un chimpancé (1930), un hombre regresa de su viaje a África con un simio llamado Emily, del que se enamora y con el que se acaba casando. El escándalo de este relato de amor entre especies –en realidad una sátira social– no impidió su éxito.

El relato que titula esta entrada (en Estados Unidos fue publicado como Full Circle) fue la única incursión del escritor en la ciencia ficción y en él ofrece una visión ácida de un mundo postapocalíptico situado sesenta años en el futuro.

El subgénero postapocalíptico tiene una gran tradición en la literatura de ciencia ficción. Normalmente, primero tiene lugar el cataclismo y luego la lucha por la supervivencia y la adaptación al nuevo escenario. Si la humanidad consigue evitar la aniquilación total, los detalles de la tecnología pre–catástrofe y los hechos que acompañaron a la caída de la civilización se difuminan más y más con cada nueva generación hasta que incluso llega a construirse una mitología alrededor de ese viejo mundo. Bajo esa amnesia colectiva, no obstante, palpita el deseo de redescubrir los dorados logros de las civilizaciones pasadas.

Quizá la más representativa de esas historias en el ámbito de la ciencia ficción primitiva sea la pionera After London (1885) de Richard Jefferies, ya comentada en este espacio. En ella, la estrategia narrativa del autor consistía en comenzar el relato doscientos años después de que la catástrofe hubiera arrasado la civilización; con ello se conseguía infundir en el lector una sensación de alejamiento y extrañeza ante la nueva sociedad, ya bien asentada, que se describe. De hecho, son mucho más numerosas las novelas ambientadas tiempo después del desastre que aquellas que narran el apocalipsis propiamente dicho. Desde After London se han registrado pocos cambios en lo sustancial dentro de este tipo de historias: cataclismo, periodo de salvajismo brutal, construcción de un sistema de tipo feudal e intentos por restaurar la antigua y mitificada gloria. Tom’s A-Cold no es una excepción.

La acción comienza en 1995, en una Inglaterra que ha revertido a un estado medieval, dividida en municipios continuamente enfrentados y dirigidos por señores de la guerra. El joven Harry se ha criado en un valle de Hampshire bajo el tiránico gobierno de El Jefe. El abuelo de Harry, al que todos conocen como Padre, atesora la ambición de restaurar la civilización situando a su nieto en el poder. La ocasión se presenta cuando los hombres del valle efectúan una incursión en una ciudad cerca de Swindon para robar mujeres con las que desposar a sus jóvenes. Harry conseguirá hacerse con el liderazgo de su grupo, pero a costa de perder todo lo que le es más preciado.

Tom’s A-Cold es una obra que tiene poco en común con el resto de su bibliografía. John Collier nació en Londres y comenzó su carrera profesional como escritor en el campo de la poesía en 1920, cuando contaba tan sólo diecinueve años. A principios de la década de los treinta se decantó por la ficción hasta que en 1935 su creciente popularidad le atrajo la atención de Hollywood, donde se mudó para iniciar una nueva trayectoria como guionista de películas primero (La Reina de África) y televisión después. En concreto, su influencia se dejó notar en el estilo subversivo y desasosegante de programas clásicos como Alfred Hitchcock Presenta y The Twilight Zone . No dejó mientras tanto de escribir relatos y novelas de misterio, en los que siguió haciendo gala de su ingenio, sentido de la ironía y creatividad, hasta el punto de que se le ha comparado con Ambrose Bierce o Roald Dahl.

En esta su única incursión plena en la ciencia-ficción –aunque otros de sus relatos contengan elementos de este género en mayor o menor medida–, encontramos un argumento sencillo, sin pretensiones: el joven protagonista, un líder nato, deberá atravesar duras experiencias y conflictos para hacerse con el poder, sufre una tragedia y se somete a las cargas del poder con tal de tener la oportunidad de mejorar el destino de su pueblo. En la novela y de forma algo sentimental, Collier nos presenta la Naturaleza de ese nuevo mundo con una intensidad casi onírica que no volvería a recuperar en el resto de sus relatos.

Sobre el vívido retrato del paisaje inglés los personajes comparten sus tragedias casi shakespirianas, como la del amor de Harry por Rose, una de las mujeres raptadas en la incursión contra la ciudad; o el intento de curar al herido Jefe con una antigua jeringuilla hipodérmica; o la conversación final entre Padre y Harry acerca de la imposibilidad de conocer realmente el corazón humano.

La prosa de Collier era de gran nivel estilístico, sus personajes sofisticados y sus argumentos inteligentes, pero su talento jamás fue reconocido por los gurús de la alta cultura debido, irónicamente, a su inmensa popularidad en la literatura de género, especialmente en el ámbito del cuento y el relato corto –habitualmente menos apreciados que la novela–. Aunque no un practicante asiduo de la ciencia ficción, Collier fue un autor cuyo redescubrimiento es más que recomendable.

Copyright del texto © Manuel Rodríguez Yagüe. Sus artículos aparecieron previamente en Un universo de viñetas y en Un universo de ciencia-ficción, y se publican en Cualia.es con permiso del autor. Manuel también colabora en el podcast Los Retronautas. Reservados todos los derechos.

Manuel Rodríguez Yagüe

Manuel Rodríguez Yagüe

Como divulgador, Manuel Rodríguez Yagüe ha seguido una amplia trayectoria en distintas publicaciones digitales, relacionadas con temas tan diversos como los viajes ("De viajes, tesoros y aventuras"), el cómic ("Un universo de viñetas"), la ciencia-ficción ("Un universo de ciencia ficción") y las ciencias y humanidades ("Saber si ocupa lugar"). Colabora en el podcast "Los Retronautas".