Cualia.es

Nuestro cosmos

Ernst Peter Fischer, alemán de Wuppertal, formado en California y profesor de historia de la ciencia en Constanza y Heidelberg, añadió un nuevo libro a su catálogo bajo el sugestivo título de A través de la noche. Una historia natural de la oscuridad.

Fischer es un científico riguroso, abundante y ordenado en sus exposiciones que, además, concede autoridad a los saberes no científicos que provienen de disciplinas tan dispares como las literaturas, el psicoanálisis y la historia comparada de las religiones. Es decir que ofrece a los lectores curiosos pero legos como el suscrito, un menú donde hay dulces, agrios, sal y pimienta.

Anoto al pasar dos o tres inquietudes que plantea Fischer. Una es la por ahora inexplicable oscuridad que caracteriza el cielo nocturno. ¿Es la sombra que proyecta un cuerpo desconocido, como parece decir la observación vulgar? ¿Tiene color el cielo nocturno o carece de color y lo que creemos ver es lo que no se ve? ¿Es el resultado de la infinitud del universo, dado que lo infinito, por carecer de límites, no se puede ver? Astrónomos ha habido que consideran blanco el “fondo” del cielo, que no vemos por estar infinitamente lejos. A paradojistas nadie los iguala.

Otro apunte. Al llegar a lo radical de sus problemas, Fischer, que ha avanzado científicamente, se encuentra con problemas diseñados clásicamente por los filósofos. Lo finito o infinito del universo es uno de ellos. Einstein lo llevó al renglón de lo posible. Es posible que el universo sea finito o infinito. Lo único cierto es que está en expansión y que la velocidad evolutiva que lleva se está acelerando, con lo que cabe una conciliación entre la finitud de la masa y la infinitud de su expansión. Un universo barroco tal como lo describe Spinoza en el siglo XVII.

Por fin, los agujeros negros, esas cestas de materia ignota rellanas de energía ignota. El inexcusable Einstein los intuyó y dio un respingo, dudando de su verosimilitud. En efecto, parece fantaciencia eso de que un agujero cósmico engulla y haga desaparecer ingentes cantidades de gas frío para luego producir estallidos como los que ahora se miden como ondas gravitacionales. El orden cósmico, si existe, se oye y no se ve, se calcula numéricamente y eso lo percibió Pitágoras: sonido más números igual a música. Y si hacemos caso al Mefisto de Goethe, el espíritu que todo lo niega es el que produce lo que conocemos como mundo, como afirmativamente mundano.

Estamos a tiempo de pensar que los negros agujeros agujerean también nuestras básicas nociones sobre la gravitación universal o la universal relación entre masa y energía. En tal caso, la ciencia habría avanzado hasta reconocer crecientes espacios de ignorancia. Y aquí aparece Sócrates para aconsejarnos la ironía: empieza a saber desde la convicción de que nada sabes y el día en que algo sepas lo sabrás porque dudarás de cuanto estés convencido de saber pues, como dice Fischer, nuestro mundo empieza y termina en la oscuridad, atravesamos la noche con una leve luz de razón y conocimiento organizado, tal como las estrellas que puntúan con sus brillitos un espacio acaso infinito y ciertamente nocturno.

Imagen superior: Pixabay.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista. Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de "La Opinión" y "La Razón" (Buenos Aires), "Cuadernos Noventa" (Barcelona) y "Vuelta" (México, bajo la dirección de Octavio Paz). Dirigió la revista "Cuadernos Hispanoamericanos" entre 1996 y 2007, y entre otros muchos libros, es autor de "La ciudad del tango; tango histórico y sociedad" (1969), "Genio y figura de Victoria Ocampo" (1986), "Por el camino de Proust" (1988), "Puesto fronterizo" (2003), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)
En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por "Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina". (Fotografía publicada por cortesía de "Scherzo")