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«Narcisistas contemporáneos. Groupies, playboys y nocturnidades», de Luis de León Barga

La fama y el encanto son poderes fabulosos, pero no se ofrecen a través de la ventanilla de un banco, ni afloran tras un ejercicio de meditación. Me resulta difícil no pensar que ambas cualidades son experiencias rigurosamente históricas, que nos dicen cosas distintas a medida que pasan las décadas. Así, las propuestas de éxito y de glamour que definieron la década de los sesenta son casi irreproducibles en estos tiempos, que cuentan con sus propias fórmulas para proyectar ese mismo hechizo.

En este libro tan brillante, Luis de León Barga se ocupa de dos tribus complementarias, que se miran en espejos muy parecidos: las groupies y los playboys. A lo largo de sus páginas, precedidas por un lúcido prólogo de Amelia Pérez de Villar, nos cruzamos con personajes fuera de lo común. Hombres y mujeres que deambularon con una naturalidad perfecta por discotecas y entre bastidores, sacando una zancada de ventaja a sus competidores. Prisioneros de la vigilia, adictos a la noche, hijos de esa Babilonia donde el vértigo moral se iluminó con luces de neón.

En las historias que el autor nos presenta, los destinos trágicos se alternan con la egolatría o el vampirismo, y los comportamientos desinhibidos tienen siempre un objetivo: deslizarse en el asiento de atrás junto a una estrella del rock, acceder a una dimensión paralela ‒el éxtasis del momento, un viaje de ácido, el goce casual‒, o acaso, asistir a una fiesta de la alta sociedad.

Se ha dicho muy a menudo y es verdad: la transgresión de los viejos tiempos se ha intelectualizado, seguramente porque los gurús de la contracultura la incorporaron a su mitología. En realidad, vistos en la distancia, y aunque ya sean puro pasado, muchos de los perfiles narcisistas que traza Luis de LeónGala, Edie Sedgwick, Porfirio Rubirosa, Marianne Faithfull, Debbie Harry, Gunter Sachs, Chrissie Hynde y tantos otros‒ siguen destacando frente a la tibieza actual. ¿Alguien que represente nuestra época? El autor elige a Lady Gaga, musa de una nueva generación que hoy resuelve sus pasiones ensimismada en la pantalla del móvil.

Preguntas de Trivial. ¿Qué buscaban todos estos personajes? ¿La simple promiscuidad? ¿La búsqueda de lo prohibido? ¿El glamour y la admiración? ¿O acaso la ganancia de puntos extra en el mercado de la fama? Lo descubrirán en las páginas de este libro apasionante, que me ha traído a la memoria algo que escribió Robert Greenfield, el autor de Viajando con los Rolling Stones (1971-1974): «A esas alturas ‒recordaba Greenfield‒, la realidad se convirtió en un concepto completamente subjetivo. ¿Cómo no iba a ser así? Estaba viajando con los Stones. Puertas que nunca había visto siquiera se me abrían ahora de par en par. Tenía poderes inexplicables. Y todos sentían lo mismo. Yo era alguien solo por asociación».

Sinopsis

Prólogo de Amelia Pérez de Villar

Como nos enseña la mitología, Narciso desprecia el amor; insensible a las pasiones que despierta, este joven de hermosa y llamativa apariencia se enamora de su propia imagen y se deja morir, extasiado por su belleza o –según la fuente que se consulte– muere ahogado en el agua, donde ve su rostro reflejado. El «narcisismo» quedó tipificado por la psicología, desde Freud, como un trastorno psicopatológico que genera no pocos problemas tanto al aquejado como a sus víctimas. Porque, como subraya Amelia Pérez de Villar en su prólogo a este original ensayo de Luis de León Barga, el narciso necesita víctimas, trofeos, muescas en el cinturón.

Fenómeno sociológico propio de la última centuria, en estas páginas se nos ofrece una detallada descripción de los narcisistas contemporáneos y de sus distintas tipologías. Su origen surge a partir del fin de la Primera Guerra Mundial –en los Felices Veinte, donde imperaba el «ver y dejarse ver», en el club de jazz, el café o la pista de baile– y podemos rastrearlo hasta nuestros días –en este virtual «mundo-pantalla» donde impera el «postureo selfi» y la puesta en escena «tik-tok»–. Para Luis de León, tres son los pilares del narcisismo del siglo XX: la groupie, el playboy y la noche.

La groupie, como musa de la modernidad, nace en las vanguardias pre-feministas; así, desde la proto-groupie Gala, mujeres como Ultra Violet, Edie Sedgwick, Marianne Faithfull, Sable Starr, Bebe Buell, Debbie Harry Chrissie Hynde fueron seguidoras, musas o parejas de DalíAndy Warhol, Mick Jagger, Keith Richards, Jimmy PageBob DylanBrian JonesIggy Pop o David Bowie.

Las groupies ocuparon el centro del escenario y de los focos, junto al artista-narciso de moda, en un ambiente cargado de alcohol, sexo, drogas y rock and roll. Pierre Drieu La Rochelle, el último representante del dandismo moderno, tras la Segunda Guerra Mundial fue relevado por personajes como Porfirio Rubirosa, el playboy por excelencia, o Gunter Sachs, el coleccionista de mujeres. En la era de Instagram, Lady Gaga surge como el último icono del dandismo narcisista. Finalmente la noche, evocada en discotecas y salas de baile como la mítica neoyorquina Studio 54, locales de leyenda que conforman la iconografía y el territorio propios del nuevo narciso.

Luis de León Barga, escritor y periodista, nació en Roma, donde por motivos familiares y profesionales vivió más de veinte años. Actualmente trabaja en la Agencia Efe. En 2010 publicó la novela Nuestra amiga común, firmada como Luis Barga.

Ha colaborado en diferentes suplementos culturales como Babelia, o de otros diarios ya desaparecidos, así como en distintas revistas y fanzines: La Luna de MadridÁlbum Letras Artes. Es el coordinador de la página web literaria Libros, nocturnidad y alevosía en la que colaboran escritores de España, Estados Unidos y Argentina. En Fórcola ha publicado la novela Los durmientes (2016) y el ensayo Narcisistas contemporáneos. Groupies, playboys y nocturnidades (2021).

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

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Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.