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El gran viaje de Fray Tomás de Berlanga

Hace quinientos años un galápago era, en castellano, el nombre que se daba a una silla de montar a la inglesa. Y eso debió pensar fray Tomás cuando, camino de Lima, la calma chicha llevó su barco hasta unas islas llenas de tortugas gigantes, que él bautizó con el nombre de galápagos, quizás por su semejanza con aquellas sillas de montar. Nombró Galápagos a las tortugas y a las islas. Iba fray Tomás con un encargo imperial, imperial del emperador Carlos, señor de aquellas tierras y de todas con las que se topasen los barcos castellanos en su trasegar por los océanos del mundo, que para eso tenían la fuerza de las armas y el consentimiento otorgado por los papas de Roma. Iba, ya digo, con el encargo imperial de poner fin al enfrentamiento entre Pizarro y Almagro, dos extremeños que habían llegado, pocos años antes, hasta las desconocidas tierras del Perú, señorío de los Incas. Fray Tomás falló en aquel encargo pero, a cambio, dio nombre a unas islas en las que, trescientos años después, un inglés llamado Charles Darwin empezaría a elucubrar sus primeras ideas sobre selección natural, esas que darían lugar a su teoría de la evolución.

Fray Tomás era castellano. Castellano de Berlanga de Duero, tierra fronteriza que, durante siglos, fue Marca Hispánica. Hijo de agricultores, estudió primero en el Burgo de Osma; más tarde, en el convento salmantino de San Esteban.

Profesó como dominico: Berlanga y Caleruega están, como quien dice, a tiro de piedra. Caleruega, origen del reino de Castilla, patria de Santo Domingo de Guzmán, fundador de los monjes negros, los perros de Dios. Si había que buscar un ídolo, ese santo era paisano.

Durante sus años salmantinos, fray Tomás se formó en artes naúticas y geográficas. Supongo que los dominicos, que nunca han dado puntada sin hilo, estaban preparando a los mejores de los suyos para conformar las primeras expediciones de soldados de Cristo dispuestos a conquistar las almas de infieles bárbaros, habida cuenta de las noticias que empezaban a llegar desde el otro lado del Atlántico, mar tenebroso durante siglos, tierra de promisión en aquellos primeros años del XVI.

En 1510 formará parte de la segunda expedición dominica al Nuevo Mundo. Llegará a ser prior del convento de su orden en Santo Domingo, capital de La Española, ciudad así llamada en honor al primero de los domini-canis, al primero de los dominicanos, que antes que habitantes caribeños fueron soldados de Dios. Las palabras y sus muchos significados.

Entre 1531 y 1545 fray Tomás de Berlanga, así apellidado en honor de su patria chica, fue obispo de Panamá y consejero de la Corona Española. Con cincuenta años decidió abandonar toda gloria eclesiástica y regresar a la tierra que lo parió, encontrándose que la villa medieval que había abandonado, a comienzos de siglo, se había transformado en una brillante ciudad renacentista, merced al poder y deseo aristocrático de su dueña y señora, María de Tovar.

Trajo consigo, fray Tomás, un caimán de tierras americanas. Caimán disecado que puede contemplarse, hoy día, en la Colegiata de Santa María del Mercado, mandada construir por doña María, y en cuyo interior también reposan los restos de este berlangués, que navegó varios mares y vivió para contarlo.

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Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.
Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran "El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II" (1998), "Los amantes del arte sagrado" (2000), "Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias" (2002), "Alquimia, el gran secreto" (2002), "Las plantas mágicas" (2002), "Magos y Reyes" (2004), "Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado" (2005), "Los libros malditos" (2005), "Inferno. Historia de una biblioteca maldita" (2007), "Historia de las hierbas mágicas y medicinales" (2008) y "Evas alquímicas" (2017).