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Crítica: «Brüno» (Larry Charles, 2009)

Hacía meses que no sentía ese gustirrinín de la vieja expectativa por ver una película de estreno.

Con Sacha Baron Cohen me pasa algo curioso: le veo el truco, no me creo casi ninguna de sus injertas de ficción con realidad, tampoco me interesa un rábano cinematográficamente y, sin embargo, caigo rendido ante su maravilloso sentido del humor: cada nueva película suya es una paletada de cal viva sobre nuestro cadáver corrupto.

Fue refrescante ver una sala de cine llena ante un atentado al buen gusto y a la institucionalización social como Brüno. OK, como experimento de cámara oculta (o anónimamente expuesta) no le llega a los zapatos a El Gran Marciano de Antonio Hernández; pero cada nueva idea suya consigue arrancar carcajadas de incredulidad o provocar silencios colectivos de lo más incómodos: la muy material mamada al espíritu de Milli, la clase marcial para repeler un ataque de consolador o el gag de los “muebles mexicanos” son magistrales simplemente en su enunciado, aunque su plasmación sea chapucera y quede lejos de obtener reacciones in situ de excesivo interés.

Esta sociedad no se merece que Sacha Baron Cohen exista, pero por suerte para todos, ahí está él. No solamente es un genio de la osadía: su humor es más necesario que ningún otro.

Su humor nos deja en evidencia a todos, nos ridiculiza y, después de tajarnos, nos cauteriza. Joder, lo que me reí.

Sinopsis

Sacha Baron Cohen interpreta a Brüno, un reportero gay con cierta obsesión por la moda y por el culto al cuerpo. Brüno no sólo sembrará el caos y la controversia en el mundo de la moda para sacar a la luz sus miserias, sino que también ha dirigido sus cáusticos dardos hacia otros aspectos, caso de las estrellas que adoptan niños de otros continentes, los militares o las prácticas sadomaso.

Siguiendo a la gran proyección y atención que provocó Borat, el viaje fílmico por el mundo del especialista en moda más famoso de Austria (y presentador de Funkyzeit Mit Brüno) comenzó por parte de los realizadores con una simple pregunta, “¿Podemos volver a lograrlo?” Esto era posible… si lograban mantener a su estrella y fuerza creativa fuera de la cárcel y con vida hasta el final del rodaje. Si algo aprendieron el director Larry Charles y los productores Sacha Baron Cohen, Dan Mazer, Jay Roach y Monica Levinson de su tiempo en Borat, fue a vivir con un axioma: “Conoce y obedece la ley y siempre ten un plan de escape”. Estaban seguros de que si Baron Cohen era puesto entre rejas o herido, la producción se tendría que interrumpir y se atrasarían varias semanas.

Esta máxima se llevó a rajatabla en todos los aspectos de la producción y pudieron ajustarse al plan. Siempre, salvo en una ocasión. Si bien la mayoría de los rodajes de cine tienen un estricto plan de rodaje al que atenerse y el equipo artístico y técnico saben lo que se espera de ellos, el equipo de Brüno no disfrutó de semejante lujo. Todas las tardes antes del día de producción, el grupo tenía que determinar que se rodaría al día siguiente. Establecían una línea de acción, llegaban a la escena y la rodaban a toda velocidad. Luego se trasladaban a otra localización donde otra vez excedían los límites pero sin llegar a quebrar la ley.

La credibilidad fue crucial para lograr la comedia extrema de Borat, y el equipo, en esta oportunidad fue un poco más allá y tuvieron encuentros más frecuentes y serios con la policía que anteriormente. Pero la cosa no terminó ahí. El equipo recibió llamadas del FBI advirtiéndoles de amenazas de muerte, de golpizas, mafias rabiosas y armas cargadas en todas y cada una de las etapas del camino. La experiencia en Borat enseñó al equipo técnico y artístico a que todos tenían que estar en el mismo barco (y trabajar con la mayor discreción) para asegurarse de que el estilo de rodaje-guerrilla funcionara. Desde el momento en que Baron Cohen fue detenido por la policía de Milán después de rodar una aparición que interrumpió un evento de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada, para luego ser interrogado, desnudado y registrado por los oficiales, lo cierto es que no hubo un solo momento de aburrimiento en este itinerante rodaje.

Una vez que los escenarios iniciales (por ejemplo: Brüno siendo expulsado de un gran evento de moda; flirtear con avergonzados sujetos; y entrevistar a celebridades en referencia a sus esfuerzos humanitarios) fueron acordados entre Baron Cohen y sus compañeros guionistas, comenzó la investigación para hallar los mejores locales para visitar y la gente con la que se quería contar.

Los resultados obtenidos en película sería lo que determinaría los siguientes pasos. Después de más de 19 semanas no consecutivas a lo largo de todo un año de “bien aceitado y completamente desorganizado engranaje”, se obtuvo el material necesario. Gracias a la escala reducida a la que se atuvieron, a ser furtivos y al apoyo del talento y la confidencialidad de un grupo de personas, fueron capaces de capturar lo que jamás se ha visto en la pantalla.

Viajando en cinco vehículos (tres furgonetas, una furgoneta de escape y una caravana que servía tanto para producción como para vestuario), el equipo técnico y artístico recorrió Estados Unidos, Europa y el Oriente Medio. Mantuvieron un agotador plan de rodaje al tiempo que atravesaron en Estados Unidos, Los Ángeles, Nueva York y Washington DC hasta Kansas, Texas, Alabama y Arkansas; Londres, Berlín, París y Milán en Europa; y Jordania e Israel en el Oriente Medio.

Copyright del artículo © Hernán Migoya. Previamente publicado en Comicsario, un blog para la fenecida editorial Glénat España. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 2009 Everyman Pictures, Four by Two, Media Rights Capital,  Sony Pictures Releasing de España. Reservados todos los derechos.

Hernán Migoya

Hernán Migoya es novelista, guionista de cómics, periodista y director de cine. Posee una de las carreras más originales y corrosivas del panorama artístico español. Ha obtenido el Premio al Mejor Guión del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y su obra ha sido editada en Estados Unidos, Francia y Alemania. Asimismo, ha colaborado con numerosos medios de la prensa española, como "El Mundo", "Rock de Lux", "Primera Línea", etc. Vive autoexiliado en Perú.
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