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«Black Sun. Cuando editar era una fiesta», de Dominique de Saint-Pern. Generación perdida

Una cierta generación –admitiendo cuantos reparos se hacen a esta categoría– que se suele adjetivar de perdida para espaciar la literatura norteamericana de la década 1920/1930, está ejemplificada en textos memorables como las novelas y cuentos de Scott Fitzgerald y las memorias de Dos Passos. Ahora cabe retratarla no con personajes de ficción sino con sujetos de biografía. Tal es el libro de Dominique de Saint-Pern Black Sun. Cuando editar era una fiesta (traducción de Gabriela Torregrosa, prólogo de Jordi Doce, Fórcola, Madrid, 2021, 412 páginas). Se trata de un texto documentadísimo hasta microscopía de lo cotidiano que, por la naturaleza de individuos y paisaje histórico más las coloridas y tremendas peripecias de la sociedad en torno, guarda siempre la tensión novelesca.

Harry y Caresse Crosby son un matrimonio y lo subrayo porque fueron una pareja abierta –y tan abierta– en vida de ambos, en tanto ella guardó la convenida dignidad de una viuda tras el suicidio de él, junto a una de sus amantes. Poetas los dos, ella además escultora, alcohólicos, drogados, frecuentadores de bohemias doradas y aristocracias antiguas, viajeros infatigables sobre todo entre Nueva York y París, él de arrebatos místicos, los dos investigadores y practicantes de lo sexual, él con alguna viñeta gay. Además, enamorados como si enamorarse fuera un deber, y gregarios, como si actuar en patotas y peñas fuera también un deber. Y millonarios, lo cual no es un deber pero, para ellos, sí una religión del gusto y el gasto, cuya única productividad fue el arte. ¿Proust? Sí, fueron los primeros en publicar parte de su correspondencia.

Al respecto, todo empezó durante una juvenil frecuentación de la biblioteca de Jack Morgan, coleccionista de manuscritos e incunables. Era la imagen de lo precioso y preciado, el libro como objeto artístico en tanto cosa. Pero además, un ejemplo de permanencia a través de los siglos. Una compensación a la muerte que, sobre todo para Harry, era experiencia tremebunda de soldado en la guerra mundial de 1914 y que, en los años locos se volvió ansiedad mortal, sólo resoluble con el suicidio.

En esta encrucijada nació Black Sun en 1928, editora de libros de lujo que hoy acechan los coleccionistas de la estirpe Morgan. Así se hicieron ediciones cortas e ilustradas con textos de Joyce, D.H Lawrence, Hart Crane, Archibald MacLeish y reediciones de incontables clásicos. Un solo detalle contiene una conducta. Para cierto Joyce se imprimieron 400 ejemplares, cada uno de 400 páginas hechas a mano, una por una.

A través de sus frenéticas escenas, este libro construye una tópica: la de una generación perdida entre la Gran Guerra y la Gran Depresión que encontró, por una parte, el goce de la destrucción en el tiempo y, por otra, el consuelo de la perduración en la memoria de los otros gracias a la mediación del arte. Y, al decir arte, digo trabajo y, a la vez, enigma, respuesta y también pregunta, ambas abiertas hasta el día de hoy, con sus continuas y variadas y perdidas generaciones.

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Blas Matamoro

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista. Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de "La Opinión" y "La Razón" (Buenos Aires), "Cuadernos Noventa" (Barcelona) y "Vuelta" (México, bajo la dirección de Octavio Paz). Dirigió la revista "Cuadernos Hispanoamericanos" entre 1996 y 2007, y entre otros muchos libros, es autor de "La ciudad del tango; tango histórico y sociedad" (1969), "Genio y figura de Victoria Ocampo" (1986), "Por el camino de Proust" (1988), "Puesto fronterizo" (2003), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)
En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por "Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina". (Fotografía publicada por cortesía de "Scherzo")