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Álex Fito: “Cristóbal Nazareto es mi padrino”

Álex Fito es ya veterano en las lides del cómic. Fue uno de los fundadores de La Penya, aglutinación de cuatro artistas (el propio Fito más Albert Monteys, Ismael Ferrer y José Miguel Álvarez) que generó la mítica publicación Mondo Lirondo.

Después, por fin en solitario, se lanzó a realizar una serie donde la picardía, la necrofilia y el humor ya entrelazaban manos de esqueletos infantiles: Raspa Kids Club. En el año 2000 recibe el Premio al Autor Revelación del Salón del Cómic de Barcelona. Poco después inicia la serie Cristóbal Nazareto dentro de la revista de cómics El Víbora, publicándola por entregas autoconclusivas a lo largo de varios años. En 2009, Ediciones Glénat recopila las mejores historias de Cristóbal Nazareto en un álbum que reúne bajo un solo estilo la ternura y la dureza más extremas, como es auténtica marca de la casa de Álex Fito.

Álex contestó estas cuestiones por mail con la amabilidad y sencillez que le caracterizan, aclarando un trasfondo humano que creo puede dar muchas claves sobre una obra que camufla de sátira una realidad absolutamente fidedigna.

Cristóbal Nazareto es un cómic bien difícil. Además del habitual “caramelo envenenado” que sueles distribuir con tu dibujo aparentemente inocente, entras de lleno en temas sociales, políticos y religiosos sin dar casi consuelo al lector. Así que, para empezar: ¿cuáles fueron tus objetivos artísticos a la hora de emprender esta serie?

Mis objetivos eran enseñar una parte de la realidad de la que casi todo el mundo es consciente, pero a la que nadie se quiere acercar. El motivo es que es un tema antipático, y creo que es porque sabemos que en el fondo podríamos acabar así, si las circunstancias lo exigieran. El reto ha sido hacer todo ese mundo atractivo para el lector, pero sin olvidarme de la idea original.

Me han soplado por aquí que Cristóbal Nazareto está basado en una figura muy real. ¿Es cierto que te has inspirado en tu padrino? Cuéntanos cosas de este hombre y qué has inventado y qué no a la hora de transformarlo en el protagonista de tu álbum.

Yo diría que hay una santísima trinidad que me ha hecho hacer este cómic. Mi padre, mi madrina y mi padrino. Mi madrina ha dedicado casi toda su vida a ayudar a cualquier tipo de persona de la manera más diversa, y eso, cuando lo ves de cerca, cala hondo. Por otra parte, mi padre estudió en el seminario con mi padrino, unos de esos sacerdotes que lo son por devoción, por necesidad, o como él mismo dice, “porque me va el rollo y punto”. Su nombre es Jaume Santandreu, y es un escritor y sacerdote muy controvertido y conocido en Mallorca, donde yo vivo. Ha hecho de todo, pero lleva unos treinta años dirigiendo Can Gazá, una vieja casa de campo mallorquina donde acoge, como si fuera una especie de comuna hippy, a los últimos entre los últimos de nuestra sociedad. Por allí han vivido y viven gentes sin recursos, drogadictos, sidosos, inmigrantes, enfermos terminales, etc… Como él mismo dice, el que está allí sube a un tren cuya próxima parada sea seguramente el fin del trayecto. Os puedo asegurar que conocer a alguien así, aunque diga que le va el rollo, te deja alucinado, porque además pasé mi año de servicio social sustitutorio en esa casa, y vi lo que era eso.

Por si fuera poco, mi padrino es un cura agnóstico, también fue abusado sexualmente en el seminario cuando era niño (lo explica en uno de sus libros), ha reconocido ser un gay sexualmente activo, y aprovecha cada vez que tiene un micrófono en la boca para denunciar a la iglesia, al estado, o a lo que se le ponga por delante. Buscad en Internet y veréis. Una cosa que además siempre ha defendido es que los marginados tengan su voz en la sociedad, y que no tomemos decisiones por ellos sin escuchar lo que ellos tengan que decir.

De hecho, el protagonismo de la serie es muy coral. ¿Siempre tuviste en mente la idea de confeccionar muchas historias con muchos personajes?

Como eran historias cortas mensuales, iba pensando personajes diferentes que me atrajeran, y solía intentar que Cristóbal cupiera en ellas, pero a veces eso me estropeaba el gag, y lo dejaba un poco al margen. Después me he dado cuenta que ha sido un acierto, los protagonistas deben ser los propios marginados. Cristóbal, como dice mi padrino, es sólo un marginado más.

La idea de la portada y contraportada, parodiando el diseño de los álbumes de Asterix y Obelix, es sencillamente magistral. Cuéntame cómo se te ocurrió y si responde a algún motivo agazapado o crees que contribuye a ese aspecto de “caramelo envenenado” que recorre toda la obra.

Es un compendio de factores. Al final le he hecho un homenaje al primer cómic que recuerdo tener, que es El Adivino de Astérix. Pero la idea original se me ocurrió cuando me di cuenta de pura casualidad de que tanto la aldea de Astérix como El orfanato de Cristóbal eran un reducto de gente marginal, que vivía contra la amenaza de la sociedad de su momento. Para colmo, vi que el angelito y Cristóbal tenían una relación física entre ellos parecida a la de Astérix y Obélix. Eso, y lo que dices del caramelo envenenado, completaron mi homenaje. También es una manera de decir que por desgracia ya no soy ese niño inocente que se leyó El Adivino de Astérix por primera vez.

Siempre has jugado mucho con la mezcolanza de infancia y crudeza. Ya en Raspa Kids subyace ese fondo. ¿Por qué te interesa tanto confrontar una etapa de la vida supuestamente idílica y/o intocable en el arte, con elementos tan ásperos como la miseria, la prostitución o la violencia?

Creo que los niños, por el hecho de serlo, representan mejor que nadie lo que tenemos de bueno y malo los humanos. Son lo que somos los adultos, pero sin disfraz y con un punto de inocencia que los hace ideales para que todos sintamos una afecto más grande hacia ellos. Sentimos más empatía en sus historias. De todas maneras no lo hago de manera premeditada, simplemente es que el tema de lo infantil me gusta mucho. No hay ninguna aventura sobre ellos en este álbum que no haya salido previamente de algo que haya visto o leído en el mundo real… lo cual acojona bastante.

El álbum es prácticamente mudo, pero tu dibujo se presta a saborearlo sin especial precipitación. ¿Hay alguna manera ideal de leer Cristóbal Nazareto? ¿Has concebido las viñetas para que el lector las paladee o prefieres una lectura trepidante?

Lo único que he intentado es que no fuera feo gráficamente, y que se entendiera bien la narración, ya que siendo mudo se podía complicar mucho la cosa. De hecho, las historias más antiguas que ya habían salido en El Víbora han sufrido varios liftings en cuanto las he juntado para que salieran en el álbum… ¡viva el Photoshop!

Mamá Yonkie es quizá el personaje más duro y entrañable a un tiempo. No me digas que también está basado en una persona real… En cualquier caso, ¿cómo nació la idea de esta pobre mujer?

Muy sencillo, leí una noticia en un periódico local donde se decía que habían encontrado un bebé abandonado en un contáiner de basura. Me quedé flipado, y pensé quién y por qué habría hecho algo así. Esa pregunta seguramente tiene mil respuestas, yo elegí la mía y se acabó. Lo demás vino rodado.

Esta obra contiene todos los elementos idóneos para conformar un cómic-denuncia, pero he percibido en varios de sus lectores cierto desconcierto, porque no ofreces respuestas ni moralina. ¿Te gusta restregar la realidad en los ojos a veces excesivamente almibarados del ciudadano tipo actual?

Obviamente. Ojalá todos tuviéramos la respuesta correcta para solucionar todos los problemas de la vida, y ni yo, ni mi padrino, ni nadie las tenemos. Hacemos lo que podemos y punto, unos más y otros menos, como Cristóbal Nazareto. Yo sólo me he encargado de recordarnos que hay un mundo que aún existe, y que además está aquí al lado.

Aparte de Cristóbal Nazareto, ¿qué grado de implicación personal hay en las temáticas que tratas en la obra? ¿Por qué te interesa tanto la miseria y degradación humanas, qué punto de vista tienes sobre nuestra sociedad y esta especie animal a la que pertenecemos?

Uf, qué difícil. Mi implicación real con el mundo de mi padrino es mínima, sobre todo lo que hago es intentar que los que están a mi alrededor, como una chica estupenda inmigrante que ha trabajado en casa de mi madre, no tenga que verse en la situación en la que se ve, por ejemplo, la de mi cómic. Querer, tolerar y entender al prójimo es el único secreto que hay para llevarnos bien, eso lo he aprendido bien en mi casa, el problema es que a veces no sabes cómo hacerlo, y lo que es peor, hay mucha gente que no es que no sepa hacerlo, es que ni siquiera lo quiere hacer. A mí eso me da mucha pena, de verdad. Eso habla de cómo somos los humanos, de nuestros defectos y virtudes, y eso es lo que más me influye a la hora de hacer mis cómics.

¿Qué te gustaría despertar en el lector con Cristóbal Nazareto? ¿Risa, llanto, ternura, repulsión? ¿Todo a la vez?

Todo a la vez. Risa porque es la única manera de tomarte esta realidad tan cruda, llanto porque significa que somos sensibles ante esas situaciones, ternura porque es uno de mis sentimientos favoritos, y repulsión para no aceptar según qué cosas, y hacer algo para que no ocurran, pero ojo, comenzando por uno mismo. Sin ir más lejos, hoy he leído la noticia de un inmigrante ilegal que ha perdido el brazo en su trabajo y su jefe se lo ha tirado a la basura, lo ha dejado a 200 metros del hospital, y le ha hecho jurar que no diría nada a nadie. Ante esto, casi todas las palabras sobran. Si en vez de ayudar a los tullidos, al menos no pusiéramos “travetas” (zancadillas) a los cojos, ya estaríamos haciendo algo. De hecho, cosas como éstas han disipado mis dudas en algunos momentos en los que he pensado si no me “estaba pasando” con los gags de algunas de mis historias. La realidad golpea siempre más fuerte, y es aún más surrealista  y mucho más macabra.

Y, por supuesto, cuéntanos en qué proyectos andas y cuál será tu próxima obra de cómic.

Estoy en fase de creación de un nuevo cómic, pero no quiero adelantar nada porque está en paños menores y no sé ni cuándo saldrá, pero anuncio que a finales de año [2009] sacaré un álbum recopilatorio de los Raspa Kids, con muchas historias inéditas y material nuevo, que junto al mejor del antiguo, espero que haga las delicias de mis lectores. También lo editará Glenat, el rey de mis recopilaciones. Primero fue el Mondo Lirondo (con La Penya), ahora Cristóbal Nazareto, y prontito Raspa Kids.

Copyright del artículo © Hernán Migoya. Previamente publicado en Comicsario, un blog para la fenecida editorial Glénat España. Reservados todos los derechos.

Hernán Migoya

Hernán Migoya

Hernán Migoya es novelista, guionista de cómics, periodista y director de cine. Posee una de las carreras más originales y corrosivas del panorama artístico español. Ha obtenido el Premio al Mejor Guión del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y su obra ha sido editada en Estados Unidos, Francia y Alemania. Asimismo, ha colaborado con numerosos medios de la prensa española, como "El Mundo", "Rock de Lux", "Primera Línea", etc. Vive autoexiliado en Perú.
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