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A propósito de una foto de Balzar

Desde hace tiempo tengo un par de fotos de Balzar. Pero no sabía quién era Balzar. Buscando referencias suyas en el libro de Camille Gaultier La prestidigitation sans appareils : traité de tous les tours de mains anciens et de toutes les manipulations nouvelles (notamment du double empalmage), comprenant des tours anciens et modernes (cartes, pièces, billes de billard, dés à coudre) (E. Nourry, París, 1914), encontré esta curiosa reflexión sobre las manos de los prestidigitadores que no me resisto a copiaros.

«Manos»

«En el Testamento de Jerome SharpDecremps escribe que para ejecutar los principios de los trucos de cartas uno debe haber «recibido de la naturaleza una mano ancha y dedos largos». Ponsin, hablando del salto en una mano ordinaria, declara que si las manos de alguien fueran tan largas como las de Polifemo, siempre se las encontraría demasiado cortas para comenzar a estudiar este principio. Robert Houdin, que dedica un artículo completo a la mano, nos dice que sus manos eran cortas y carecían de «elegancia y delicadeza en las formas»; pero se felicita de ello pues considera que la destreza de los dedos está en relación inversa a su longitud. Esta opinión, a pesar de la autoridad de su autor, carece de fundamento. Por citar solo algunos ejemplos: las manos del Sr. Nelson Downs, manipulador de piezas de habilidad considerable, lejos de ser cuadradas, son elegantes y terminan en dedos alargados; Los Sres. Clement de Lion y Harry Balzar, excelentes manipuladores de bolas de billar y cartas, ambos tienen manos largas. La longitud de los dedos y la flexibilidad de la mano parecen, por el contrario, casi indispensables para las manipulaciones de habilidad más difíciles».

«En realidad, la forma de la mano es bastante secundaria; lo que se necesita sobre todo es una cierta habilidad natural desarrollada posteriormente mediante el ejercicio. Sería muy curioso tener moldes de las manos de los magos conocidos y en este museo de un nuevo tipo nos encontramos con los más diversos modelos. La mano del virtuoso Morcau era pequeña y gorda. El Homme Masqué, el más notable artista de trucos de cartas de mesa que hemos visto, es el poseedor de manos grandes y fuertes. Con largos dedos regordetes. Las manos de su alumna Zirka, la asombrosa reina de los cigarrillos, eran diminutas con los dedos cónicos».

«Se han recomendado varios ejercicios para proporcionar independencia, flexibilidad y agilidad. Estos resultados se obtienen directamente de manera más interesante y más útil intentando ensayare ejercicios de pura destreza y manipulaciones habilidosas con naipes, monedas, bolas de billar y dedales. Es necesario tener una y otra mano igualmente entrenadas y hábiles, pues el papel de la mano izquierda es casi tan importante como el de la mano derecha en prestidigitación. Inmediatamente apreciamos que, si la mano izquierda suele ser generalmente algo más débil, es al menos tan flexible como la otra y dedicándola el mismo tiempo que a la otra se logran realizar fácilmente también los pases considerados más difíciles».

Hasta aquí la cita de Gaultier. No sé qué pensáis sobre el tema. Independientemente de las opiniones, la idea de un museo de moldes de manos de prestidigitadores es tan divertida como interesante. Pero volviendo a Harry Balzar, no esta la única cita que le dedica Camille Gaultier en su libro. Fundamentalmente destaca su contribución a las técnicas de manipulación de bolas de billar que introdujo Buatier de Kolta, pero que seguían siendo algo novedoso en vísperas de la primera guerra mundial. BalzarHarry Balzar, se llamaba originalmente Jindrich y su lengua materna era el checo. En principio pretendía ser fotógrafo. Con esa intención viajó a Paris y se enroló en el taller de Charles Reutlinger, un retratista especializado en celebridades del espectáculo. Seguramente, acompañando a su maestro, asistió a las actuaciones de Nelson Downs y Warren Keane. Su horizonte cambió. Se aficionó a la manipulación, iniciándose en principio de manera autodidacta, lo que le permitió crear sus propias técnicas, que perfeccionaría con la ayuda del Chevalier Erns Thorn que ya era un mago experimentado.

En España compruebo que Balzar actuó en el circo Parisch en 1909, en compañía, precisamente, de su mentor Thorn. Luego partió de gira por las Américas, actuando por todo el continente, desde Nueva York a Río de Janeiro. La Guerra de 1914-18 supuso un paréntesis en su vida de artista porque fue movilizado por el ejército austríaco. Pero se las ingenió para librarse del servicio de armas, dedicándose a actuar ante mandos y soldados. En diciembre de 1920 regresa a España, al tiempo que Leonard y Victoria Parish conmemoraban la muerte de su padre William Parish, fundador del circo del mismo nombre que se convertiría en el Circo Price. Esta vez no actúa en el Parish, ni en el Price, sino en el aristocrático Teatro Romea. Con un espectáculo de manipulación de cartas, monedas, dedales y bolas de billar que debía ser de una gran elegancia y perfección. Era la época de oro de la manipulación que coincidió con el predominio del Teatro de Variedades, en el que hallaban cobijo los grandes especialistas.

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Ramón Mayrata

Ramón Mayrata

Poeta y novelista, ha ejercido también el periodismo escrito y ha trabajado como guionista de radio y de televisión. A los diecinueve años publicó su primer libro de poemas: "Estética de la serpiente" (1972). Un año antes aparecieron sus poemas iniciales en la antología "Espejo del amor y de la muerte", prologada por Vicente Aleixandre (1971). Trabajó como antropólogo en el antiguo Sahara español en pleno proceso de descolonización. Estas experiencias fueron la materia de su primera novela: "El imperio desierto" (Mondadori, 1992). Su amplia bibliografía incluye títulos como "Valle-Inclán y el insólito caso del hombre que tenía rayos x en los ojos", "El mago manco" y Fantasmagoría. Magia, terror. mito y ciencia".
Junto a Juan Tamariz fundó y dirigió la editorial Frackson especializada en libros técnicos de magia. Autor de innumerables artículos en periódicos y revistas, en la actualidad colabora en "El Norte de Castilla".