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«Namor: En las profundidades» (2009), de Peter Milligan y Esad Ribic

Diversión y entusiasmo –el mío, al menos, pero supongo que también el de muchos de vosotros– al leer Namor: En las profundidades, del guionista irlandés Peter Milligan y el dibujante croata Esad Ribic.

Desde luego, no digo que se trate de la obra definitiva sobre el Hombre Submarino, pero sí de un volumen inteligente, con un guión medido, dosificado, en el que caben las referencias pulp, la aventura clásica, y para atizar el misterio, un horror cósmico que Milligan hereda de los clásicos –Hope Hodgson y Lovecraft entre ellos– y enriquece con lecturas como Esfera, de Michael Crichton.

Para mejorar la oferta, en el arte de Esad Ribic se dan todos los valores que importan en un buen cómic: calidad técnica, recursos expresivos y originalidad a raudales.

Atmósfera, emoción e intriga. ¿Cabe pedir más? Como si el corazón de las tinieblas se hubiera trasladado a la Fosa de las Marianas, Marlowe, el explorador que se sumergió en busca de Atlantis, desaparece en la turbiedad de las profundidades. Dentro del submarino que va en su búsqueda, el equipo encabezado por el doctor Stein empieza a ser víctima de viejas supersticiones que quizá –la duda ofende– escondan una escalofriante realidad.

Y es que Namor, antes que cualquier otra cosa, se ocupa de vigilar las fronteras de la Atlántida frente a aquellos exploradores que, como Marlowe, pretenden cruzarlas y conquistar la inmortalidad.

Aunque su ambientación es voluntariamente confusa al respecto, podemos ubicar la historia de Namor: en las profundidades en los años cincuenta.

Ya se han jugado las primeras partidas de la guerra fría y la ciencia adquiere una dimensión política. Sin embargo, aún queda espacio para los aventureros románticos: héroes que van al fondo de lo desconocido y arriesgan la vida con el espíritu de los viejos pioneros.

El mar no es aquí un territorio amigable, sino una inmensidad tenebrosa, claustrofóbica, donde las leyendas se convierten en amenazas, y la cordura es un bien tan escaso como el aire puro.

¿Desentona un tratamiento como éste cuando hablamos de un personaje de la Edad de Oro? Por supuesto que no. Namor (Sub-Mariner) es una figura antigua, casi ancestral, y además, pese a su escasa complejidad psicológica, nació con ese toque literario que Milligan se encarga de subrayar.

No olvidemos que Bill Everett empezó a dibujarlo en abril de 1939, y que su inspiración fue un clásico poema de Samuel Taylor ColeridgeLa Balada del Viejo Marinero.

A este mutante, hijo de un capitán de barco y de una princesa de Atlantis, lo hemos visto evolucionar a lo largo del siglo. Fue un antihéroe a comienzos de los cuarenta, y luego se unió a otros héroes Marvel en la lucha propagandística contra las fuerzas del Eje. Luego entró en un largo declive, del que salió gracias a los Cuatro Fantásticos.

Eso nos sitúa en los años sesenta, cuando Namor se recupera de una larga amnesia, y descubre que Atlantis ha sido destruida a causa de una explosión nuclear.

Aunque su furia vengadora tiene idas y venidas, el personaje se transforma en un temible rival para los Cuatro Fantásticos y para otros paladines de la Casa de las Ideas. No obstante, nunca llega a figurar de una forma definitiva en el catálogo de los supervillanos.

Con ese carácter único e independiente, ha sido el personaje titular de colecciones como Tales to Astonish (agosto de 1965), The Sub-Mariner (1968-1974), Prince Namor, the Sub-Mariner (septiembre-diciembre de 1984, con guión de Bob Budiansky y J.M. DeMatteis, dibujo de Budiansky y entintado de Danny Bulanadi), Namor, the Sub-Mariner (abril de 1990 – mayo de 1995, con arte y guión de John Byrne en los primeros números), Namor (junio de 2003-mayo de 2004, guionizada por Bill Jemas, con el dibujo de Andi Watson y Salvador Larroca como entintador) y Sub-Mariner (agosto de 2007-enero de 2008, escrita por Matt Cherniss y Peter Johnson, e ilustrada por Phil Briones).

Sinopsis

Contiene Sub-Mariner: The Depths 1-5 USA

A lo largo de las épocas, muchos han sido los hombres que se han preguntado si el fabuloso reino de Atlantis existe realmente.

Pero pocos de ellos han vivido para lamentar que la mítica ciudad está protegida por un ser capaz de la más salvaje venganza: El Hombre Submarino.

Después de que una expedición desaparezca misteriosamente, el legendario aventurero Randolph Stein se embarca en un viaje que cambiará para siempre su vida.

Junto a sus hombres, verá prodigios que desafían la imaginación… y atrocidades que ningún hombre debería presenciar. Un bello y terrible relato escrito por el creador de X-Statix y dibujado por el aclamado artista de Loki.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Panini Comics. Cortesía del Departamento de Prensa de Panini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.