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«Migrador Nocturno» (2010), de Salvador Sanz. Terror en su tinta

Decir que el género menos apropiado para ser expresado en cómic es el terror ya se ha convertido en un cliché repetido hasta la saciedad (por mí, entre otros mortales).Sin embargo, yo sigo pensándolo. El terror es un género que funciona en gran medida por la capacidad de sugestión que ejerza la imagen o la prosa del artista, y mientras el cine impacta por su viveza y avasallamiento sensorial (vista y oído al unísono), el dibujo humano suele atenuar la virulencia de lo que narra y no exacerbarla. De ahí que el cómic porno sea más tolerado que la foto porno.

Suele es la palabra clave aquí.

Obviamente, cuando te sale un loco japonés tienes que admitir que puede perturbar seriamente la sensación occidental de seguridad y transmitir ese sentimiento de pérdida de protección íntima y reglas que comunica el buen terror: es lo que ocurre con Hideshi Hino o Maruo, aunque yo más bien hablaría en estos casos de practicantes del horror.

Salvador Sanz es uno de los pocos ejemplos que conozco donde un autor presenta una historia de hechuras convencionales (en el sentido de clasicistas: bien planteada, bien narrada y bien dibujada) y, además, perteneciendo canónicamente al género de terror, lo transmite.

Si su anterior obra, Legión, fue una sorpresa deslumbrante por la eficacia narrativa y expresiva de sus breves páginas, en Migrador Nocturno (Ediciones La Cúpula), Sanz amplía metas artísticas, proponiéndose ESPANTARNOS (en la acepción de “causar espanto”) en muchos momentos… y consiguiéndolo con creces.

A ello contribuye una historia bien planteada (Sanz es un excelente guionista), donde vehicula de forma muy aceptable, en la mejor tradición de Stephen King, sus imágenes de pesadilla.

Y ahí es donde Migrador Nocturno apabulla: el dibujo de este autor argentino detenta la rara cualidad de conjurar el espeluzne. Su estilo, suave en apariencia (un Richard Corben realista), expone atmósferas, transformaciones y texturas escalofriantes, hasta extremos que pocas imágenes reales podrían descubrir sus resortes para destapar lo aberrante, lo abyecto y lo tenebroso.

Sí, reconozco que su conclusión –más bien su epílogo– me decepcionó. Pero a Stephen King también le pasa lo mismo y míralo. Hoy por hoy, lo mejor que puedo decir de un cómic es que mataría por haberlo editado yo. Eso me pasa con Migrador Nocturno.

  1. A todo esto, excelente la edición de La Cúpula.

Sinopsis

Todo empezó en el show del mago Ciempiés, donde Lucía y Lucio participaron en uno de sus increibles trucos.

Copyright del artículo © Hernán Migoya. Previamente publicado en Comicsario, un blog para la fenecida editorial Glénat España. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © La Cúpula. Reservados todos los derechos.

Hernán Migoya

Hernán Migoya

Hernán Migoya es novelista, guionista de cómics, periodista y director de cine. Posee una de las carreras más originales y corrosivas del panorama artístico español. Ha obtenido el Premio al Mejor Guión del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y su obra ha sido editada en Estados Unidos, Francia y Alemania. Asimismo, ha colaborado con numerosos medios de la prensa española, como "El Mundo", "Rock de Lux", "Primera Línea", etc. Vive autoexiliado en Perú.
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