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Mendelssohn póstumo

Entre tantas tareas que llenaron su corta vida, Mendelssohn emprendió la recuperación de algunas grandes obras religiosas del barroco: un oratorio de Haendel, una Pasión de Bach.

En ellas aprendió las infalibles y ambiciosas fórmulas del contrapunto y la fuga. Por otra parte, su ancha cultura musical incluía un minucioso recorrido por el coral luterano. Sabido es que Mendelssohn tenía ancestros judíos pero que su padre era converso y educó a sus hijos en el protestantismo.

Resultado de estas vertientes es la obra oratorial del compositor, repartida entre el viejo y el nuevo Testamento: Elías y Paulus. A lo largo del tiempo, además fue componiendo diversas piezas en torno a la figura de Cristo: un Kyrie que vale de apertura a la misa cotidiana, pasajes evangélicos sobre el nacimiento y el martirio de Jesús, un par de salmos y unos cuantos corales.

Estaba reuniendo estas páginas con destino a un oratorio en dos partes llamado Christus cuando le llegó la muerte. Poco y nada sabemos del plan de la obra. Puestos en cierto orden, constituyen esta partitura incompleta y póstuma.

Nunca será bien ponderada la ciencia musical de Mendelssohn, su capacidad para construir contrapuntos, dobles coros, su sensatez orquestal, sus buenas maneras en el órgano. El melodismo es cauto y elegante, la religiosidad es ecléctica y vale para distintas creencias, la construcción es clásica y la sensibilidad, moderna. En fin: estamos ante un europeo que, si todos hubiésemos sido como él, habríamos sustituido catástrofes por festivales.

Disco recomendado: Felix Mendelssohn: Christus (Oratorio) / Kammerchor Stuttgart. Bamberger Symphoniker. Dir.: Frieder Bernius / Carus / Ref.: Carus 83.105 (1 CD)

Imagen superior: Mendelssohn y Goethe, retratados en 1864 por Moritz Oppenheim.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Este artículo se publica en Cualia por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista. Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de "La Opinión" y "La Razón" (Buenos Aires), "Cuadernos Noventa" (Barcelona) y "Vuelta" (México, bajo la dirección de Octavio Paz). Dirigió la revista "Cuadernos Hispanoamericanos" entre 1996 y 2007, y entre otros muchos libros, es autor de "La ciudad del tango; tango histórico y sociedad" (1969), "Genio y figura de Victoria Ocampo" (1986), "Por el camino de Proust" (1988), "Puesto fronterizo" (2003), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)
En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. En 2018 fue galardonado con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras a la Mejor Obra de Ensayo del trienio 2015-2017, por "Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina". (Fotografía publicada por cortesía de "Scherzo")