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«Lobezno y Nick Furia: Conexión Escorpio» (1989), de Archie Goodwin y Howard Chaykin

Qué voy a decir de Escorpio. Entre los supervillanos del Universo Marvel, él es uno de los que mejor papel haría en el diván de un psicoanalista. ¿Por qué digo esto? Piénsenlo por un momento: el primer Escorpio, o mejor dicho Jacob «Jake» Fury, no es otro que el hermano de Nick Furia.

Jake vino al mundo en Strange Tales #159 (agosto de 1967) gracias a la inventiva de Jim Steranko. De una forma tirando a retorcida, el personaje se identificó como Escorpio en Nick Fury, Agent of S.H.I.E.L.D. #1 (junio de 1968), y se hizo un hueco en el microcosmos de Furia a partir de Sgt. Fury and his Howling Commandos #68-69 (julio-agosto de 1969).

Sin embargo, el arco argumental donde alcanzó verdadera relevancia fue el que abre el álbum que hoy comentamos: La Conexión Escorpio (Wolverine/Nick Fury: The Scorpio Connection, 1989), con un magnífico guión de Archie Goodwin y dibujo de Howard Chaykin.

En esta ocasión, el villano no es el hermano de Furia, sino –atención– su hijo ilegítimo, Mikel, que usa una llave Zodiaco duplicada para pelear con su padre y con Lobezno.

Completan la entrega Decisiones sangrientas (Wolverine: Bloody Choices, 1991), con guión de Tom DeFalco y soberbio dibujo de John Buscema, y por último, La rebelión de Escorpio (Wolverine/Nick Fury: Scorpio Rising, 1994), con un interesante guión de Chaykin, situado en el contexto de la Caída del Muro. En este último caso, el dibujo de Shawn McManus, no brilla a la misma altura.

En las tres novelas gráficas se saca partido a dos personalidades tan contrastadas como Furia y Lobezno. Allí donde el primero antepone la estrategia, las ordenanzas y los intereses a largo plazo, el canadiense de las garras de adamántium se limita a usar su intuición y su visceralidad.

Frente a las otras dos creaciones contenidas en este volumen, La Conexión Escorpio se presenta como una narración sofisticada y repleta de referencias. En ella se refleja la pasión de Goodwin por los dos protagonistas, hasta tal extremo que uno llega a entender por qué demoró tanto tiempo la escritura del guión: tres años, nada menos.

Los personajes quedan perfectamente caracterizados y el uso de flashbacks se plantea con enorme inteligencia.

Chaykin es un dibujante de una personalidad muy acusada. Hay títulos en los que ese rasgo puede llegar a ser un problema, pero este no es el caso. De hecho, la icónica portada de La Conexión Escorpio ha figurado, desde la fecha de su aparición, en multitud de pósters y camisetas.

Sinopsis

Contiene Wolverine/Nick Fury: The Scorpio ConnectionWolverine: Bloody Choices y Wolverine & Nick Furia: Scorpio Rising

Una trilogía de novelas gráficas en la que Lobezno y Nick Furia forman alianza para luchar contra Escorpio. Archie Goodwin y Howard Chaykin, dos nombres de leyenda del cómic estadounidense, abren fuego, con una peligrosa misión en la que Logan y el director de SHIELD deben parar los pies a la mente criminal de Escorpio… Pero mientras que Furia tiene motivos personales para mantener con vida al villano, Logan prefiere asesinarle. ¿Qué decisión tomarán? Sea cual sea, impactará de lleno en las dos secuelas de esta mítica historia, también incluidas en este alucinante volumen.

Ficha editorial

Marvel Gold. Lobezno y Nick Furia: Conexión Escorpio

Libro con solapas.

176 páginas.

Fecha de venta: 06/2013

Precio: € 17.95

Guión: Archie Goodwin, Tom DeFalco y Howard Mackie

Dibujo: Howard Chaykin, John Buscema y Shawn McManus

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Marvel Comics, Panini Comics. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Album Letras-Artes" y "Scherzo".
Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos. Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.